FOTODENUNCIA
Techo de estrellas |
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LA PRENSA / Jihan Rodríguez. |
LA CALLE ES DE TODOS | Tomándose la palabra, un par de indigentes están cómodamente instalados en calle 26 El Chorrillo, casi frente a la escuela República de El Salvador. Los vecinos y transeúntes tienen que pasar casi de puntillas para no perturbar la paz de este "hogar".
Desde su improvisada residencia, el dueño de casa observa los ires y venires del barrio, así como las actividades que se desarrollan en la escuela, mientras su compañero de cuarto toma una siesta. |
Si no se cumplen, los derechos no valen nada
11 DE AGOSTO.Me parece que los derechos en Panamá son como los marcos alemanes al final de la Segunda Guerra Mundial: hay muchos y valen muy poco. Tenemos derechos del ciudadano, de la mujer, del niño, del detenido, del consumidor, del obrero, del estudiante, del asegurado, etc. Lamentablemente, la mayoría de estos derechos carece de respaldo adecuado por parte de las autoridades responsables de cumplirlos o de velar por su cumplimiento.
La falta de respaldo desemboca en la negación del derecho a la totalidad o a una porción importante del grupo de derechohabientes. Para muestra basta un botón.El artículo 41 de la Constitución garantiza el derecho a presentar peticiones y quejas, ante los servidores públicos, y a recibir la respuesta correspondiente en el término de 30 días. El 24 de mayo de 2006 entregué en el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan) una carta que decía, en su primer párrafo: "solicito el reemplazo del medidor de agua ... También solicito que este medidor sea calibrado en un laboratorio idóneo, y que se acredite en concepto de devolución por sobrefacturación".
El 27 de junio me presenté al Departamento de Atención al Cliente del Idaan para averiguar sobre el progreso del asunto.Como la carta no apareció, la funcionaria inició una nueva queja con el número 1139506. En esta ocasión mi reclamo fue tergiversado: yo reclamé ante la funcionaria "desperfectos del medidor"; ella registró en su sistema de cómputo "alto consumo." Ella respondió mi observación sobre la inconsistencia diciendo que eso era lo que ella tenía que escribir. En otras palabras el procedimiento de trabajo, el sistema de cómputo o ambos están diseñados para ignorar reclamos sobre el funcionamiento del medidor.Al salir del Idaan recogí una copia del Reglamento de Derechos y Deberes de los Usuarios (Resolución No. JD-101 del Ente Regulador de los Servicios Públicos, ahora Autoridad Nacional de los Servicios Públicos [ANSP]). Curiosamente, en su artículo 10, esta resolución establece, como un derecho de los usuarios, el "Obtener del prestador la medición correcta de su consumo, cuando sea aplicable, mediante instrumentos tecnológicamente apropiados...". Me dirigí de inmediato a las oficinas de la ANSP donde intenté plantear mi queja sobre la actuación del Idaan.
Entregué a la funcionaria copia de la carta con el sello de "recibido" del Idaan. Para mi sorpresa el reclamo 1084 leía: "alto consumo." Cuando reclamé la incongruencia entre mis planteamientos y lo registrado en el "sistema" llamaron a la ingeniera. Esta desatendió la incongruencia y me informó que la ANSP calibraría el medidor y ordenaría los correctivos.Las acciones posteriores tanto del Idaan como de la ANSP confirmaron el empecinamiento institucional en manejar el reclamo aludido como un caso de "alto consumo." Los funcionarios del Idaan, sin entrar a la residencia, determinaron que "Los consumos registrados por el medidor son producto de daños existentes en las instalaciones sanitarias de la propiedad...". El inspector de la ANSP llegó buscando datos para corroborar o desmentir lo dicho por el Idaan. Ninguno vino preparado para reemplazar el medidor ni para verificar su funcionamiento. Ninguno estaba enterado de que el reclamo era por la falta de fidelidad del medidor.Podemos ahora volver al tema de derechos y responsabilidades.
¿Está el Idaan preparado para cumplir fielmente lo dispuesto en el artículo 41 de la Constitución? A juzgar por la manera en que el Idaan ha manejado este caso, la respuesta es un categórico "¡No!" El artículo 41 no limita la forma de presentar la queja, mientras que el Idaan simplemente desatiende las quejas presentadas por carta.¿Están la ANSP y el Idaan preparados para manejar reclamos relativos a la resolución JD-101 en materia de agua? La respuesta nuevamente es un categórico "¡No!" Ningún procedimiento ni formulario que he visto hasta el momento da cabida a este reclamo. En conclusión, en el presente caso los derechos de que tratan el artículo 41 de la Constitución y el artículo 10 de la JD-101 no valen el papel en que están escritos. ¿Será diferente para los otros 240 mil clientes del Idaan a quienes supuestamente se les mide el consumo?
Hernán Acevedo Moreno
El descaro encarnado
7 DE AGOSTO.El 4 de agosto en la Página del Lector se publicó el artículo titulado: "Paredes frente a De la Espriella" del general (R) Rubén Darío Paredes. En él, Paredes replica al ex presidente de la dictadura militar por su artículo "Omar Torrijos: 25 años". Dice que el motivo principal para mantenerse en el poder fue el estado de corrupción imperante para esa fecha y alude al caso "Van Dam".
Es increíble que este ex dictador se atreva a decir semejante cosa. La corrupción siempre ha existido y es un cáncer difícil de extirpar, pero no se justifica que por este motivo se haya negado a replegarse a los cuarteles, como si ellos (los militares) fueran los llamados a ser guardianes "perpetuos" de la democracia y la moral.
Tengo 41 años, y viví, junto a mi generación, los espantosos días en que hablar contra los militares era peligroso; de aguantarnos cuatro horas todos los domingos en cadena nacional de televisión la propaganda de "Todo por la patria". A lo que se sumaba el abrir nuestros boletines escolares y encontrar las "famosas frases" del dictador Torrijos y los obligados cantos "patrióticos" bajo pena de castigo; más los oscuros días en que veíamos a militares y civiles del régimen engordando sus bolsillos a costa del pueblo, bajo la carpa del circo populista de supuesto bienestar y progreso.
Échele ese cuento a las nuevas generaciones, pero no a nosotros "los hijos de la Revolución" que vivimos bajo la sombra de 21 años de dictadura de la que usted fue parte y responsable.
Franklin Guevara Rangel.
Dónde está el problema de la Justicia
9 DE AGOSTO. El Gobierno Nacional nombró una Comisión a la que encomendó la misión de revisar el Código Penal, asumiendo que esto ayudaría a resolver el problema de delincuencia que vivimos en Panamá. Lamentable-mente el ciudadano común no tiene mucha fe en la medida.El panameño es víctima de la delincuencia. Diariamente sufre asaltos, robos, hurtos, destrucción de su propiedad y agresiones. La mayoría de estos delitos no son atendidos en el Código Penal sino por el Código Administrativo.
Esto significa que los casos se resuelven en corregidurías; se castigan mediante multas y, en algunos casos, con una pena de cárcel no mayor al año, y no forman parte de las estadísticas de la Policía Técnica Judicial.Este es el mayor motivo de frustración del ciudadano al cual le arrancaron el collar o del comerciante que es víctima de las cancheras. Son detenidas hoy, pagan la multa, y al día siguiente vuelven a las andadas y cometen el mismo crimen. Por eso es que muchas personas afectadas no se toman la molestia de poner la denuncia criminal; sienten que es una pérdida de tiempo.La situación es peor si los involucrados son menores de edad, ya que las situaciones descritas como delitos administrativos, no aplican para los menores, y es como si no existieran.
Esto causa que sean puestos en libertad inmediatamente.Y los ciudadanos no son los únicos frustrados por la impotencia, los policías también tienen su cuota.No tienen herramientas legales que les den un respaldo efectivo para combatir la delincuencia. Se ven obligados a arrestar continuamente a los mismos ciudadanos que la justicia libera.Es hora de reformar también los Códigos Administrativo y de la Familia, con el fin de que estas distorsiones legales no sigan afectando al panameño convertido en víctima en la actualidad por el actuar de los delincuentes.
Simón Alemán
Hablando de Canal, el dinero no se bebe
8 DE AGOSTO.He estado leyendo por diversos medios las opiniones sobre el "Sí" y el "No" para el próximo referendo sobre la ampliación del Canal. Creo que no se ha discutido a fondo el problema que podría representar para muchos pueblos y ciudades de Panamá el tema del agua potable que necesitan estas comunidades. Entiendo que el Lago Gatún es un depósito casi natural de agua dulce que podría ser usada para abastecer de agua potable a las comunidades de Panamá, Colón y Coclé. Hay que tener en consideración que cada día las fuentes de agua son más escasas y más contaminadas.
¿Se imagina la cantidad de agua que hay que gastar para cruzar un petrolero?, además del peligro que representa que uno de estos barcos tanqueros se derramara en los lagos Gatún o Mirafores. Creo que hay que valorar más estos problemas medio ambientales, ya que como dice un adagio: "el dinero no se come (ni se bebe)".
Hernán Alvarado
Beluche comenta réplica
11 DE AGOSTO. Agradezco a Alfredo Santos sus palabras elogiosas y su intento de rebatir nuestra oposición al proyecto de ampliación de la ACP-Gobierno con razonamientos serios. Al declararse admirador de los libros que hemos publicado, Santos, debe reconocer que nuestras opiniones siempre se guían por fundamentos sensatos y no emotivos.
Puede ser que la falta de espacio nos haya impedido aportar todos los argumentos, por ello recomiendo ir a la página web: http://noalaampliacion.tripod.com.Allí encontrará nuestros argumentos, y los de otros ilustres panameños, que echan por tierra las falacias de la ACP. Sobre la verdadera opinión de las navieras no me crea a mí, sino a La Prensa y a Betty Brannan J. (11/6/06). En realidad el demonio se ha apoderado no de mí, sino de nuestros gobernantes y la directiva de la ACP ("por sus actos los conoceréis"). Y, gracias a Hugo Chávez, me siento más optimista que deprimido.
Olmedo Beluche
Elogio para la Pileta de las Garzas del 11 de agosto
11 DE AGOSTO. Los felicito por tan atinada caricatura (Pileta de las Garzas, página 13A, edición del 11 de agosto de 2006), es muy cierto que una campaña nacional sobre un tema cuya magnitud trasciende en nuestro futuro no debe ser tratado como una campaña política de atracción al joven ciudadano como si también en el futuro se puedan celebrar los culecos del carnaval en las esclusas del Canal.
Plinio A. Ruiz A.
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