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Reportaje especial
Panamá, lunes 14 de agosto de 2006
 

UNA NECESIDAD.

El uso del polígrafo

Eduardo L. Lamphrey R.
elamphrey@hotmail.com

La Policía Nacional debe usar el polígrafo para combatir la corrupción, los asaltos, las violaciones sexuales y el tráfico de drogas.

El fenómeno de la delincuencia tiene su origen en la falta de oportunidades económicas, y que cada año cuesta en algunos países alrededor de 100 mil millones de dólares, cantidad que supera ampliamente el saldo de la deuda externa de Panamá, y que incluye los efectos de la delincuencia sobre la productividad, las inversiones y el costo de la seguridad privada.

Uno de los organismos que controlan y prevén los delitos es la Policía Nacional, ese es su papel fundamental dentro del Estado, y su compromiso con el pueblo panameño. Por eso es blanco permanente de los flagelos de la corrupción, pues es ella quien debe castigarla y sacarla del espacio nacional; por eso la incidencia de estos delitos en el seno mismo de la Policía, hecho que exige un buen control interno sobre sus bases para que la ciudadanía vuelva a confiar en sus integrantes.

El director de la Policía Nacional, Rolando Mirones, anunció una nueva reestructuración de la institución, creada hace 16 años tras ser abolido el ejército.

Estos y muchos otros cambios se producen en medio de duras críticas a la labor de la Policía en la lucha contra la delincuencia, las pandillas y el narcotráfico.

No podemos seguir viendo por la televisión o escuchando por la radio que un agente de la Unidad de Control de Multitudes de la Policía Nacional comete un robo en un supermercado del corregimiento de Juan Díaz, golpea y casi viola a la ciudadana que en ese momento compraba en el lugar. ¿Cómo ese ciudadano, con claro desequilibrio mental, o drogado, puede pertenecer a un ente de seguridad nacional?

En los últimos 12 meses han sido arrestados 130 oficiales y policías involucrados en actos de corrupción, asaltos, tráfico de drogas y robo de cocaína a narcotraficantes. Solo en el mes de enero de este año, la Policía Nacional aplicó sanciones administrativas a 237 de sus miembros por faltas al Reglamento Interno de la institución, y recomendó la destitución de 18 funcionarios que tenían rango de agente y de sargento primero.

Las 157 investigaciones que inició la Dirección de Responsabilidad Profesional (DRP) de la Policía en septiembre de 2005 a varios de sus miembros por incumplir con el Reglamento de la institución, están casi terminadas. De los 157 policías investigados, 22 fueron destituidos, uno fue absuelto, 27 están todavía en investigación y al resto se le aplicó sanciones administrativas.

El tumbe o robo de droga, el hurto a la farmacia Arrocha de Calle 50, robo a mano armada, la extorsión a ciudadanos involucrados en delitos, la asociación ilícita para delinquir, entre otras, fueron las causas que llevaron a la destitución de 22 policías.

Mirones manifestó que la depuración dentro de la institución continuará y que a todo aquel miembro de la Policía que esté involucrado en actos de corrupción se le investigará, y de comprobársele que ha incumplido el Reglamento disciplinario, se le sancionará.

Para que esa promesa del director de la Policía Nacional se haga realidad, el sistema de justicia panameño debe, con urgencia, apoyarse en técnicas modernas como el uso del polígrafo (detector de mentiras). Este es utilizado mundialmente por gobiernos federales, servicios de inteligencia, instituciones militares, policía, agencias de investigación, la comunidad legal, los sistemas de prisión y por el sector privado como herramienta para conocer elementos de lealtad, honestidad y confiabilidad, y tiene un 98% de precisión en sus resultados.

Es lamentable que la confianza en el ser humano se haya perdido y es por eso que se utiliza el detector de mentiras.

Como un instrumento preventivo es de utilidad práctica para muchas organizaciones en la contratación de sus empleados, y a las instituciones de gobierno les ahorraría dinero al prevenir delitos de corrupción.

En Panamá, solo cuatro personas están certificadas para aplicar esta prueba tecnológica, la cual es utilizada con más frecuencia como auxiliar de la justicia y como base para contrataciones laborales.

Los mentirosos y corruptos en Panamá estarán muy asustados. Ya que este tipo de pruebas se podrá aplicar en nuestro país para resolver muchos casos.

En especial, sobre las denuncias de corrupción que se han dado en la Policía Nacional y sobre el nuevo personal que se requiere para la institución.

El aparato no solo se utiliza para los casos judiciales, sino también de manera privada, como, por ejemplo, si un padre desea saber si su hijo consume drogas.

Así como estamos empeñados en modernizar el Canal, debemos también poner al día a nuestra Policía Nacional y llevarla al mejor nivel de confianza ciudadana para que, con certeza y orgullo patrio, cumpla el papel que tanto le reclama la ciudadanía en general.

El autor es economista y educador

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El uso del polígrafo: Eduardo L. Lamphrey R.
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