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ecastillo@prensa.com El abrupto cambio de mando en la Superintendencia de Bancos, una institución supuestamente autónoma e independiente del gobierno central, fue tema de discusión en la recién pasada semana. La ley 9 de febrero de 1998, siguiendo la tendencia mundial, le concedió autonomía a esta institución y un término de cinco años al mandato del Superintendente, plazo que no coincide con los cambios de gobierno y con el cual se pretendía garantizar la continuidad de las políticas financieras. Como razón para precipitar el fin de la gestión de Delia Cárdenas y pedir su renuncia al cargo de superintendente, el Gobierno alegó que estaba atrasado en sus planes de reestructuración del sistema financiero. Los retos de Barrelier Al nuevo superintendente, Olegario Barrelier, cuya ejecutoria en el sector bancario dio pie a que su nombramiento fuera bien recibido por sus colegas y la comunidad empresarial, le corresponde ahora emprender esos cambios en los que el gobierno aduce estar atrasado. Su principal objetivo, de acuerdo con diversas fuentes consultadas, será identificar cuáles son las modificaciones que se pretenden hacer y evaluar si estas son realmente necesarias. Sobre este tema no hay nada en concreto aún. Según las palabras del ministro de Economía y Finanzas, Carlos Vallarino, en el acto de toma de posesión de Barrelier, serán este y la junta directiva los que definirán el nuevo rumbo de las regulaciones financieras. El abogado y ex asesor jurídico de la Superintendencia de Bancos Enrique Arturo de Obarrio considera que Barrelier debería, entre otras cosas, seguir preparando a la entidad y al sistema en general para la pronta vigencia del nuevo acuerdo de capital Basilea II y coordinar con el ejecutivo algunas importantes adecuaciones a la Ley Bancaria. Pero también debe, acotó De Obarrio, impulsar la modernización de la Ley de Fideicomiso, coadyuvar con la Corte Suprema de Justicia para impedir afectaciones a la seguridad jurídica y hacer menos dilatorios, por ejemplo, los juicios ejecutivos hipotecarios. Reunión con la ABP Barrelier ha dedicado sus primeros cinco días de gestión a buscar un nuevo liquidador para Banco Disa, conocer el funcionamiento de la institución y reunirse con la junta directiva de la Asociación Bancaria de Panamá (ABP), de la cual fue presidente en otros tiempos. En esa reunión se intercambiaron opiniones acerca del desempeño del centro bancario y otros temas de interés para la banca regional, como los avances en materia de regulación y supervisión bancaria. Además, el nuevo superintendente ya firmó su primer comunicado público, mediante el cual anunció el cese de labores en la Superintendencia el martes 15 de agosto, a propósito de la celebración de la Fundación de Panamá. Queda a criterio de los bancos establecer sus propios horarios. Además en Economía y Negocios
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