Nunca es tarde si la dicha es buena, y lo cierto es que el país necesita de una hoja de ruta que nos encamine hacia el desarrollo evitando las improvisaciones actuales. Con la convocatoria a un acuerdo sobre el uso de los fondos excedentes de la posible ampliación del Canal, el presidente Torrijos parece haber escuchado el reclamo de buena parte de la sociedad civil y política, modificando su posición inicial. Se trata de un giro positivo para todos aquellos que pensamos que debe ser inmediato el compromiso sobre un plan nacional de desarrollo.
Sería un error imperdonable no llegar a un acuerdo con parámetros claros sobre el uso de tan prometidos y millonarios dividendos. Sería también imperdonable para esta generación entregar un cheque en blanco a los gobernantes, que pueden terminar gastándose los recursos en una planilla estatal interminable en lugar de invertirlos estratégicamente.
El anuncio debe contagiarel debate de seriedad. No se trata solo de ver dónde se ponen los recursos, sino el sentido de los mismos. Si de lo que habla el Presidente es de un proyecto que rebase su mandato, estamos ante un desafío monumental. |