Portada | Clasificados | Foros | Ediciones anteriores | Archivo | Contáctenos
  EL IMPRESO  
Hoy por hoy  
 
   
  Opinión  
  Perspectiva  
  Deportes  
  Mundo  
  Economía y Negocios  
  Vivir +  
  Reseña  
  Sociales  
  Horóscopo  
  Mosaico  
     
  SUPLEMENTOS  
  Ellas Virtual  
  Martes Financiero  
  Aprendo Web  
  Reseña Empresarial  
Pulso de la Nación
  SERVICIOS  
Titulares por
e-mail
Columnistas
Guía del sitio
Tarifas
¿Quiénes somos?
Contáctenos
  TIEMPO LIBRE  
Turismo
De interés
Cartelera de cines
De noche
 
  PÁGINA DEL LECTOR  
Porque nuestros lectores sí cuentan
  CANALES  
Salud
Psicología
Psicología sexual
Bebés
Hogar
Mascotas
Tecnología
Cine
Libros
Farándula
Discos
Reportaje especial
Panamá, domingo 13 de agosto de 2006
 

DECEPCIÓN.

Ajuste salarial de los docentes

Mara Rivera

Todos los trabajadores del mundo merecen un reconocimiento, pero creo que ese reconocimiento debe estar basado en su productividad, esfuerzo, dedicación y la pasión que le ponen al trabajo, independientemente de la labor que se realice.

En hora buena los educadores lograron un ajuste salarial; está visto que todo sube, menos los salarios. Pero… siempre hay un pero.

Pero ahora todos esperamos que ese logro, por pequeño que ellos lo sientan, se vea reflejado en las aulas de clase. Yo, la verdad, estoy algo decepcionada del producto que está saliendo de las aulas de todos nuestros colegios, tanto públicos como privados. Aunque tenemos que reconocer que por lo menos en las escuelas privadas nuestros hijos no pierden clases porque sí.

Y les voy a contar el porqué de mi decepción.

Mi esposo y yo, con mucho esfuerzo, al igual que miles de panameños, tenemos a nuestro hijo mayor (la pequeña todavía no está en edad escolar), en una escuela privada bastante costosa por cierto. Costosa, porque no ofrece todo lo que debería ofrecer y porque pasan cosas como a continuación les cuento:

Un día fui a la primera reunión del año. Esa que hacen para que estemos enterados de porqué subió el costo de la mensualidad, para presentar a los maestros de nuestros hijos y que conozcamos "bien claritas, las reglas del colegio". Cada maestro se levanta, se presenta y da su discurso y las normas del comportamiento en clase y lo que esperan de nosotros como padres y de nuestros hijos como alumnos.

Bueno, la maestra de español se levanta… empieza su discurso y de repente dice en medio del auditorio "...porque el año pasado HUBIERON estudiantes que….", después de eso no escuché más nada.

El "hubieron" que me enseñaron en la escuela es una aberración de nuestro amado español… y, peor cuando es usado en público ¡por la maestra de español de mi hijo! Allí empezó mi decepción.

Otro día, la maestra de ciencias sociales le pide a los niños que investiguen en qué corregimiento viven, cuál es su distrito, su representante y otras cosas muy útiles para nuestra ubicación geográfica. Yo, muy ufana, le ayudo a mi hijo con su investigación. Es un hecho, vivimos en el corregimiento José Domingo Espinar.

Mi hijo regresó con su tarea toda rayada porque la maestra insistió en que él vive en el corregimiento Rufina Alfaro; al pobre lo regañaron y le pusieron una plana sobre Rufina Alfaro. Confieso que me hizo dudar.

Hasta llamé por teléfono al padre de la criatura, don Felipe Cano, creador de la ley. Y no, no estaba equivocada: vivimos en el corregimiento José Domingo Espinar.

Pero… siempre hay un pero. También me he encontrado con educadores muy eficientes... el de inglés, un consejero de mi hijo, a quien él respeta y recuerda mucho. Este maestro siempre se mostró atento al progreso de mi hijo, aún cuando dejó de ser su alumno. De seguro hay muchos como él.

Tengo otras experiencias, malas y buenas, pero no tengo el espacio para contarles. ¿Y por qué no cambio a mi hijo de escuela? Se lo he propuesto a mi hijo, pero con la carita que pone, me da un inmenso cargo de conciencia.

Él ahora no piensa en su buena formación académica, sólo en que está encontrando buenos amigos, y no los piensa abandonar.

La autora es periodista

Además en opinión

Salvemos a los niños de la guerra: Xavier Sáez-Llorens
Ser o no ser, esa es la cuestión: Marie L. G. De P. de Cornejo
Amenaza terrorista en Londres: Betty Brannan Jaén
En busca de nuestra identidad: Gladys Rumbo
Ajuste salarial de los docentes: Mara Rivera



 
 
 
 
    BUSCADOR  
Google
Web
prensa.com
 
© 2006. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
Advertencia: Todo el contenido de www.prensa.com pertenece a Corporación La Prensa S.A. Razón por la cual, el material publicado no se puede reproducir, copiar o transmitir sin previa autorización por escrito de Corporación La Prensa S.A.
Le agradecemos su cooperación y sugerencias a internet@prensa.com y Servicio al Cliente.
En caso de necesitar mayor información accese a nuestra biblioteca digital o llámenos al 222-1222.
Corporación La Prensa: (507)222-1222
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá