Enfoque gerencial
Del desafío a las oportunidades
Julio Moura
negocios@prensa.com
OPINIÓN. Quienes dirigimos empresas en Latinoamérica, hoy sabemos que existen grandes oportunidades al mismo tiempo que nos enfrentamos a algunas grandes amenazas. Las empresas han logrado nuevos niveles de proyección, de innovación y hasta de reconocimiento de marca. Pero ahora se espera que se encarguen de temas como la contaminación y el deterioro ambiental, así como a hacerle frente a problemas, como los altos niveles de pobreza, que impiden a millones el acceso a nuestros productos, aunado a una fuerza de trabajo poco calificada.
Cada vez es más evidente que las compañías no podrán alcanzar el éxito financiero a menos que contribuyan con el mejoramiento de sus comunidades y de nuestro planeta, tanto en lo social como en lo ambiental. Tras un año de trabajo con otros siete líderes de empresas internacionales –British Petroleum, Proctor & Gamble, y Swiss Re, entre otras compañías– esa fue nuestra principal conclusión.Para explicar esta posición, hemos publicado un documento llamado "From Challenge to Opportunity" (Del desafío a las oportunidades), en el cual planteamos la forma en que vemos el papel de las empresas en la sociedad del mañana.
Nuestro mensaje básico es que las empresas exitosas en el siglo XXI serán las que encuentren oportunidades empresariales a la hora de afrontar los grandes problemas del mundo. El énfasis se coloca en las oportunidades de negocios, no en la filantropía. Los proyectos que no generan ganancias resultan demasiado pequeños como para hacer mucho bien, excepto localmente. Para lograr un gran impacto en problemas como la pobreza o el cambio climático, necesitamos invertir en grande. Pero los accionistas, como es debido, solamente aceptarán inversiones de ese tipo si las oportunidades de negocios que se persiguen son rentables.
Amanco, una compañía de GrupoNueva, produce pequeños sistemas de riego por goteo para campesinos pobres en Guatemala. El Banco Interamericano de Desarrollo está ayudando a proporcionarles crédito, de manera que así dupliquen o tripliquen sus ingresos y paguen sus préstamos rápidamente. También estamos trabajando con una Organización No Gubernamental (ONG) y una fundación para ayudar a clientes rurales a adquirir sistemas de bombeo y agua en zonas rurales de Argentina.
Si 2 mil millones de persones viven con un ingreso menor a los dos dólares diarios, y otras 2 mil millones están listas para unirse a la población mundial en vías de desarrollo en unas décadas, hay una clara oportunidad empresarial en buscar modelos de negocio mediante los cuales se puedan proporcionar productos y servicios a segmentos de ingresos bajos, de manera que mejoren su calidad de vida. Nuestro documento da ejemplos de muchos de esos productos que van desde purificadores de agua y tarjetas de crédito, hasta celulares y computadoras personales simplificadas.
Es difícil identificar tales oportunidades y es aún más difícil implantarlas como estrategia de la compañía. Para ello se requiere de nuevas formas de pensar, se necesita tener un entendimiento profundo de los problemas sociales, ambientales y económicos. Estas oportunidades demandan alianzas con expertos, investigación intensa, tecnologías innovadoras, y nuevos modelos de negocio. Además, requieren inversión a largo plazo que deben cuantificarse con indicadores que vayan más allá de las ganancias y pérdidas anuales. Por ejemplo, ¿cómo medimos los resultados de nuestra propia decisión (abordada en el artículo) de invertir en la educación en un pueblo chileno remoto, con el fin de desarrollar las habilidades de nuestros futuros trabajadores, además de proporcionar a los adolescentes de la zona una alternativa para obtener un trabajo no cualificado en la gran ciudad?
Nosotros buscamos formas en que la globalización en sí misma se relacione con nuestros negocios. Por ejemplo, cuando agilizamos operaciones de un país a otro, ¿podemos dejar la comunidad en una forma que ayude a prosperar la economía local? En la búsqueda de esas situaciones en las cuales todos ganemos, las compañías necesitan formar coaliciones con ONG y líderes de la comunidad. Nosotros tenemos el alcance y los recursos, pero algunas veces nos falta la confianza pública y la experiencia local. Las ONG tienen la experiencia, pero carecen de alcance y de recursos. Juntos, tenemos un poder grandioso, un nuevo nivel de capacidad para hacer frente a los problemas. Finalmente, si somos ambiciosos, debemos ambicionar un cambio.
Las empresas y los líderes empresariales no entran en la historia por generar ganancias, sino por hacer una diferencia. Las ganancias son un prerrequisito, un resultado y una medida de éxito, pero a fin de cuentas, la diferencia es lo que importa.
El autor es presidente y CEO de GrupoNueva
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