| PROCRASTINACIÓN.
Dejar para luego es un trastorno
Hay quienes se rigen por el lema: ‘por qué hacer hoy lo que puedo hacer mañana, pasado o ...’.
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| Hace cosas para evitar hacer lo que debe.719338 |
Shelmar Vásquez Sween
svasquez@prensa.com
Acostumbrarse a dejar todo para después o para última hora no es solo una mala costumbre, dice el psicólogo clínico y psicoterapeuta Henry Cuevas, más bien es un tipo de trastorno psicológico conocido por la ciencia como procrastinación.
Se manifiesta de forma sencilla, aduce el médico. Por ejemplo: una persona que sabe que para una determinada fecha debe entregar un informe en su trabajo y aún así deja correr el tiempo, el estudiante que debe estudiar una materia pero prefiere hacerlo minutos antes de presentar la prueba.
"Se ve normal pero cuando se hace un hábito en la persona puede afectar su rendimiento laboral, su proyección ante la sociedad y su autoestima porque se siente incapaz o muy cansado para realizar ciertas actividades", dice el médico.
Explica que el patrón es el mismo. La persona sabe que debe hacer algo, pero no le da la gana, prefiere dejarlo a un lado o simplemente lo hace en el último minuto "por lo general mal" cuando tuvo mucho tiempo para hacerlo. Esta actitud hace que se empiece a ver ante sus jefes, hijos y amigos como una persona irresponsable porque no cumple lo que dice en el tiempo que acordó.
"Simplemente se convierte en una persona poco confiable en la que sería imposible colocar al frente de algún proyecto o actividad". Esto puede llegar al punto de que la persona dilate, incluso, el pago de cuentas (no por falta de dinero ) sino por no tener "supuestamente" tiempo.
Eva Ruiz, también psicóloga, apunta que este problema es difícil de detectar porque la gente no se da cuenta de que lo padece, y cuando se descubre es difícil de tratarlo porque todo dependerá de la voluntad que tenga la persona de cambiar un hábito que lo protegía de hacer esfuerzos.
Argumenta la doctora que esta patología ha tomado tanta importancia dentro de la psicología que se han hecho varios estudios sobre el tema. Uno de ellos, realizado en la Universidad de Nueva York plantea que cuatro de cada 10 personas en el mundo sufren este problema que se relaciona con las dudas que tiene la persona sobre lo que hace y cómo lo hace y la baja tolerancia a estar bajo cuadros de tensión.
El individuo tendrá que aprender a imponerse tiempos límites (casi estrictos) para realizar lo que tenga que hacer hasta que lo haga natural, sin auto presionarse.
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