| LA VÍA PANAMÁ-COLÓN.
Carretera de la muerte
David Djemal
No es el título de una película. Es una realidad por la cual atraviesan miles de panameños todos los días.En La Prensa de ayer leí un titular luego del cual no sabía si debería ponerme contento o retorcerme de rabia. El mismo decía: "Torrijos promete autopista a Colón". Esta canción la he venido escuchando a lo largo de los 16 años que vivimos en democracia... pero lo que cambia es el cantante. Desde Endara, El Toro, Mireya y todos los candidatos presidenciales en algún momento se expresaron con el compromiso de construir la autopista. La realidad es que a agosto del 2006 solo seguimos teniendo la misma cosa: una simple promesa.
La carretera se encuentra en un estado deplorable desde hace varios años. Transitarla es poner en riesgo la vida. Es obligación de nuestros gobernantes salvaguardar la vida de los ciudadanos que a diario utilizamos esta trampa de muerte. Muy de vez en cuando se ve una escuálida cuadrilla del MOP calzando un hueco en donde un hombre pica y seis miran. Esta no es la solución. La provincia de Colón necesita una autopista digna del siglo XXI.
Recuerdo cuando hace algunos años en nuestra empresa realizamos un concurso en el cual el empleado con mejor desempeño se ganaría un premio al fin del año. No era cualquier premio, era un carro de paquete. El mismo se lo ganó el jefe de nuestra bodega. No les puedo describir la alegría de ese hombre en la fiesta de fin de año cuando le anunciaron que era el ganador. Pero la alegría de él y su familia no duró mucho.
Tristemente la carretera de la muerte se lo llevó un mes después en el mismo carrito que le habíamos regalado.
Historias como esta hay muchas: hijos que quedan sin padres, esposas sin esposos, hermanos sin hermanas, y todo se podía haber evitado.
Los tranques que se producen casi a diario por el mal estado de la carretera causa retrasos que en muchas ocasiones pueden durar hasta horas.
También por cualquier problema social los usuarios de la carretera de la muerte se ven afectados; el pueblito de Chichinga se quedó sin agua y cierran la vía, a los recogedores de coco no les pagaron su quincena y cierran la vía, los niños de la escuelita de no sé dónde no tienen bancas y cierran la vía.
Esta es la tortura a la cual se someten miles de personas a diario. Conozco gente que vive en Arraiján y trabaja en Colón, que se levanta a las 3:00 a.m. y llega a su casa a las 9:00 p.m., todos los días. Sabemos que una autopista como la que estamos solicitando no es gratis; habrá que pagar un peaje para ayudar a financiar la obra.
Me parece que la gran mayoría de los usuarios de la vía estamos dispuestos a pagarlo, ya que no lo vemos como un gasto, sino como un seguro de vida.
Colón pide a gritos la autopista, ojo, "autopista", no un ensanche de la actual carretera de la muerte. La provincia es sede de la Zona Libre (la cual está creciendo a pasos agigantados), los puertos de Cristóbal, Manzanillo y Evergreen, dos puertos de cruceros, un centro multimodal, áreas turísticas y una población que está necesitando de esta vía urgentemente. Me decía un cliente visitante de Centroamérica que no entendía cómo en Panamá se va a ampliar el Canal, se van a construir edificios de 100 pisos, y no somos capaces de hacer una autopista decente para Colón.
Estoy seguro de que la promesa de Martín fue hecha con la mejor de las intenciones, pero también sabemos que muchas veces este tipo de proyectos se quedan sin realizar por temas complejos como son el financiamiento y compromisos legales de concesiones.
Señores gobernantes: este es el momento de honrar la promesa muchas veces hecha, pero nunca cumplida.
El autor es empresario
Además en opinión
• Titulación y la lucha contra la pobreza: I. Roberto Eisenmann, Jr. • Importancia de un plan de desarrollo nacional: Carlos David Abadía Abad • La deuda y el Canal de Panamá: René Hernández González • Beluche y el demonio de la depresión: Alfredo Santos • Carretera de la muerte: David Djemal
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