| PROYECTO DE EXPANSIÓN DE LA VÍA ACUÁTICA.
La deuda y el Canal de Panamá
René Hernández González
En diciembre de 1999, Víctor Juliao Gelonch, ministro de Economía y Finanzas, presentó ante la Asamblea Legislativa "El Plan de Desarrollo Económico y Social, con Énfasis en el Capital Humano". Pretendía ponerle un alto al endeudamiento del país, mediante un mecanismo sencillo; la compra de los bonos de la deuda panameña que se cotizaban en los mercados internacionales, a precios atractivos. Debía contar con el apoyo de los legisladores, para liberar el Fondo Fiduciario y con ese dinero, comprar nuestra deuda y bajarla a poco más de 5 mil millones de dólares.
El plan era coherente, con políticas claras y con propósitos definidos. Además, la ley, de haberse aprobado, condicionaba los futuros préstamos al crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB). Con el firme convencimiento de que la deuda era un tema de Estado, el ingeniero Juliao, se reunió, en dos ocasiones, con quien lideraba el Partido Revolucionario Democrático, en 1999, el señor Martín Torrijos Espino. "Súmese a esta iniciativa; aquí no hay nada politiquero de por medio; lo que deseamos es frenar la galopante deuda externa, que impide al gobierno enfrentar los problemas sociales de la nación", fueron las palabras del ministro hacia el señor Torrijos.
No sé qué motivos indujeron al dirigente del PRD a descalificar el Plan Económico, pero si él hubiera convencido a sus legisladores, hoy nuestra deuda no estaría rondando los casi 11 mil millones de balboas. Juliao pidió lo mismo que ahora esgrime el presidente Torrijos, en torno al tema del Canal de Panamá. Como periodista, considero que es correcto; estoy de acuerdo con el mandatario; el Canal, no debe ser abordado como un asunto politiquero; es un tema de Estado y así lo deben entender las fuerzas económicas, sociales, religiosas, laborales y políticas que gravitan en los distintos escenarios nacionales.
Con el Plan Económico, el gobierno recibiría el dinero suficiente para enfrentar las presiones sociales; tendría una deuda manejable; obtendría el grado de inversión, por las calificadoras de riesgo, lo que se traduciría en poder acceder a préstamos con intereses más bajos y no sacrificaría más del 22 por ciento del presupuesto que hoy se destina al pago de la abultada deuda. Juliao pegó el grito al cielo ante la negativa del PRD, de no tratar el asunto como un tema de Estado. Es más, habló de que la economía podía colapsar, de no aprobarse el anteproyecto presentado.
Hoy estamos pagando caro la mezquindad del PRD. Quizá los opositores de 1999 estimaron que de aprobarse el plan, sería un gran logro para el país y ese mérito lo iba a tener Mireya Moscoso y su partido, lo que en buen panameño, sería como adelantarle la continuidad a los arnulfistas en las elecciones de 2004. Ahora, el presidente Torrijos nos presenta la ambiciosa ampliación de la vía interoceánica. Solicita que el tema sea alejado de la política partidista; se repite la historia de la deuda externa; Juliao solicitó lo mismo, pero el PRD no escuchó ese clamor; los miembros de la cúpula de esa organización política, privaron a los panameños de tener hoy una deuda manejable.
A pesar de ser adversario de este gobierno, considero que tenemos que empinarnos por encima del egoísmo y de las actitudes mezquinas. No debemos actuar, con la ampliación del Canal, como lo hizo el PRD, con la deuda externa. Analicemos los diferentes estudios que se han hecho y las razones que plantea la Autoridad del Canal, para realizar la ampliación. Profundicemos sobre las propuestas de quienes estiman que no debemos arriesgarnos en una aventura financiera que pudiera comprometer más la salud económica del país. Este no es el momento de pases de factura, de actitudes vengativas o de revanchismo.
El Canal es para Panamá, lo que el petróleo es para Venezuela. La ACP plantea que se necesitarán 5 mil 250 millones de dólares para la ampliación y que de esa cifra, casi un 25 por ciento está contemplado para imprevistos y contingencias. Asegura que durante el tiempo de los trabajos de ensanche no se comprometerán los aportes que el Canal hace al Tesoro Nacional y que estos serán iguales o mejores a los del año pasado. Pone un límite de ocho años, para que culminen los trabajos y que al año 2015 los aportes se triplicarán y a 2025 serán ocho veces superiores.
De esos 5 mil 250 millones de dólares, 2 mil 300 se tendrán que buscar en los mercados internacionales y el resto saldrá de un aumento de 3.5 por ciento a los peajes. Es una inversión grande donde cualquier error de cálculo haría naufragar a toda una nación. Actuemos con mucha madurez, con sensatez; quitémonos los sombreros políticos y abracemos nuestra enseña tricolor y luego de profundas reflexiones votemos sí o no.
El autor fue secretario de Prensa de la Presidencia
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