| SALUD DE CASTRO.
Esa no es la ‘Pachamama’
Alejandro A. Tagliavini
Buenos Aires. -Como cristiano, deseo que Fidel Castro se recupere y viva por mucho tiempo pero, a la vez, quisiera ver que su violenta "comandancia" terminara inmediatamente.
La razón histórica, básica, de por qué Latinoamérica es autoritaria y estatista, militarista, es simple. Iberoamérica, y sin con esto querer denostar a la cultura y civilización hispánica que admiro, es el resultado de una invasión militar por parte de un régimen autoritario. Mientras que la América anglosajona, más democrática y respetuosa de las personas, sus derechos, libertades y propiedades, es el resultado de inmigrantes civiles, y "privados", que se establecieron escapando, precisamente, de la violencia intolerante.
Así, Iberoamérica heredó un sistema y un espíritu militarista, autoritario, donde el Estado es el que dirige la vida y obra de los ciudadanos, guste o no. Estados Unidos, por el contrario, es el resultado de la "iniciativa privada" que no está dispuesta a tolerar que el Estado militarista se le imponga.
Las "democracias" latinoamericanas se parecen a procesos en donde lo que se elige es al comandante del Estado, que da órdenes a los ciudadanos, que no pueden ser discutidas y, mucho menos, desobedecidas.
Sin dudas, el "comandante" por excelencia es Fidel Castro. La reciente "crisis" debida a su salud, se resolvió fácilmente: el segundo en la jerarquía militar, Raúl asumió el poder. (En el futuro, quizás, lo será alguno de sus hijos). Cuando la dictadura militar es tan cerrada, termina en una monarquía hereditaria absolutista. Cuentan los historiadores, que así degeneraron los principados medievales los cuales, originalmente, se elegían entre los "principales" del pueblo.
Argentina podría ser el principio del fin de la comandancia de Fidel, quien habría quedado agotado después de participar en la XXX Cumbre del Mercosur realizada en Córdoba.
Fue un gesto contundente para Estados Unidos, sobre todo de parte de Chávez y Evo Morales: en Latinoamérica algunos siguen añorando el militarismo, amplificado por el reciente ingreso, a este "mercado" como miembro pleno, de Venezuela y su carrera armamentista, y el broche de oro al aplaudir a la revolución cubana, con la que se afianzaron unos acuerdos comerciales.
Sindicatos de trabajadores y organizaciones campesinas de Bolivia realizaron un ritual aymará, en los Andes, a 4 mil 100 metros de altitud. "Pedimos a Dios y a la Pachamama por la salud del hermano Fidel (que) se sanará y eso será un sopapo (bofetada) para el imperialismo", dijo un organizador.
"Estamos seguros de que con la fortaleza que has demostrado... superarás este... trance para continuar en la trinchera de la lucha antiimperialista", le escribió Evo revelando su ideario militarista.
"Pachamama" significa "madre tierra" en quechua. Resulta una gran ironía que, precisamente, en Bolivia (cuyo nombre hace referencia a otro militar, el venezolano Simón Bolívar, que luchó por la independencia de España) se le pida, a la "Pachamama", por un régimen militar como el cubano, cuando en esta sufrida tierra los indios quechuas, aymarás y guaraníes conocieron vejaciones sin fin, abusos y explotación de sus riquezas --oro, plata, estaño, gas, coca--, de unos pocos militares colonizadores.
Según la tradición incaica, la "Pachamama" dio tres virtudes: munay (amor), llankáy (trabajo) y yachay (sabiduría). Nada más alejado del militarismo latinoamericano. Y parecido a las enseñanzas de Montesquieu, inspirador de muchas constituciones, y a su definición sobre la virtud republicana, según señala el político argentino Diego Guelar.
Firmas Press. El autor es miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California
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