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Panamá, martes 8 de agosto de 2006
 

IRAK, LÍBANO, AFGANISTÁN.

¿Viene la tercera guerra mundial?

Laszlo Trankovits

Washington. -Un pronto final del derramamiento de sangre en Irak, Líbano, los territorios palestinos, Israel o Afganistán es algo que ni los más optimistas en los ministerios del Exterior creen que vaya a producirse.

Incluso si en Líbano callasen pronto las armas de Israel y de Hizbulá, la creciente inestabilidad mundial y un mayor derramamiento de sangre seguirían siendo una amenaza.

Muchas voces en muchos campos políticos distintos profetizan tiempos bélicos. No sólo el político republicano estadounidense Newt Gingrich habla ya de los "estadios tempranos" de una "Tercera Guerra Mundial", sino que los halcones políticos de Estados Unidos reivindican abiertamente más guerras.

En lo que no hay acuerdo es en las causas de los oscuros tiempos predichos. Los islamistas apuntan a la arrogancia de Occidente, exigen borrar del mapa a Israel y propagan la "Guerra Santa". Los neoconservadores, por su parte, consideran inevitable la "lucha de las culturas", el combate entre el Occidente libre y los "fascistas del islam". Y, sobre todo en Europa, muchos temen que "la guerra global contra el terrorismo" que lleva a cabo el presidente estadounidense, George W. Bush, sea lo que incendie el mundo.

Que los sucesos sangrientos en Líbano e Irak sean los "dolores del parto en el nacimiento de un nuevo Cercano Oriente", como opina la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, es algo que en muchos sitios topa con el escepticismo, e incluso en Washington provoca burlas.

"Es lo más divertido que he escuchado en mucho tiempo", llegó a decir incluso el reputado experto en Cercano Oriente y ex asesor gubernamental Richard Haas en el Washington Post. La política de confrontación, aseguró, sólo alentará el antiamericanismo en el mundo.

Pero para Bush, los combates en Líbano, la Franja de Gaza, Irak o Afganistán son sólo piezas del mosaico de una confrontación global, y él también ha utilizado ya el concepto de "Tercera Guerra Mundial".

"La Tercera Guerra Mundial (...) ya ha comenzado", dijo hace poco asimismo el embajador israelí ante la ONU, Dan Gillerman. "El conflicto árabe-israelí se funde ahora con la guerra mundial entre el islam radical y Occidente", escribió el periodista Charles Krauthammer en la revista Time. Tras el fascismo y el comunismo, el islam radical pretende ahora la dominación mundial, indicó. "La lucha (de Estados Unidos) será esta vez larga y dolorosa", aseguró.

Gingrich esboza un escenario espantoso. Una alianza de redes terroristas y Estados como los de Irán y Corea del Norte, dispuestos a emplear armas biológicas o nucleares, desafía a Occidente para "destruir la civilización moderna".

Podría ser que a este ex portavoz de la Cámara de Representantes, la retórica de guerra le sirva para preparar su candidatura a las elecciones presidenciales de 2008. Pero también en el mundo islámico, la expresión "Tercera Guerra Mundial" ronda desde hace tiempo.

"Si Estados Unidos quiere provocar la Tercera Guerra Mundial, nosotros le daremos la bienvenida", citaron recientemente medios norteamericanos al jefe de Hizbulá en Irán, Mojtaba Bigdeli. "En Irak brama la Tercera Guerra Mundial", dijo, según Bush, también el líder de Al Qaida, Osama bin Laden.

En Estados Unidos se da un significado especial a los recientes enfrentamientos entre Israel y Hizbollah. Y es que Irán demuestra ahí sus pretensiones de liderazgo en el mundo islámico y su capacidad para desestabilizar la región, según dice el catedrático y experto en el islam Noah Feldmann. Las acciones armadas de Israel contra Hamas y Hizbollah podrían ser pronto una "guerra de suplentes" que "conduzca directamente a la gran guerra", según él.

La derecha estadounidense exige con vehemencia que el gobierno "se quite los guantes" y ataque. "Debemos considerar responder a este acto de agresión iraní con un ataque militar contra las instalaciones nucleares de Irán. ¿Por qué esperar?", manifestaba el neoconservador Weekly Standard.

El periodista conservador Max Boot instó a Bush a mostrar más dureza. Israel está pagando actualmente el precio de una política estadounidense tibia hacia Damasco y Teherán.

La "contención extremadamente humana" de los israelíes en Líbano, que ni "por casualidad" han bombardeado las embajadas de Siria e Irán en Beirut, también es una señal errónea, aseguró. Boot llamó en Los Angeles Times a atacar Siria, donde Israel podría ahorrar a Estados Unidos el "trabajo sucio".

El biógrafo de Bush John Podhoretz escribió que el respeto a las víctimas civiles es "en realidad una brutalidad inaceptable". Si no se golpea al "enemigo sin escrúpulos y bárbaro", el baño de sangre no tendrá fin. Sólo el lanzamiento de bombas atómicas en Japón y el bombardeo de Dresde permitieron poner fin a la Segunda Guerra Mundial, aseguró. "¿No fue un error no matar a suficientes sunitas al inicio de la guerra de Irak como para intimidarlos suficientemente?", se preguntó en el Washington Times.

La izquierda y los liberales temen que el Estados Unidos gobernado por Bush, apelando a una "política de apaciguamiento" (appeasement) frente a un enemigo irreconciliable, lleve a nuevas guerras preventivas.

El premio Pulitzer David Broder recordó ejemplos históricos en los que Estados Unidos no venció en las guerras y, pese a ello, el mundo (libre) no se desintegró: Corea y Vietnam. También en el Congreso y en el Departamento de Estado algunos exigen una diplomacia más inteligente en vez de operaciones militares cuestionables. Pero la Guerra Fría contra la "cansada, atea y burocrática" Unión Soviética fue mucho más fácil que la guerra contra los fanáticos religiosos sin escrúpulos y con un "culto a la muerte", subraya Gingrich.

DPA

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