| TENDENCIAS QUE VAN EN AUMENTO.
La repetición y la deserción
Miguel Ángel Cañizales
Sólo en el año 2005, aspectos negativos como la repetición y la deserción representaron para el Estado un gasto adicional de alrededor de 22.1 millones de balboas.
La repetición y la deserción son dos indicadores con costos económicos contiguos, que en la mayoría de los casos trascienden un poco más allá, pues la repetición reiterada conduce por lo general al abandono de los estudios. Algunos casos son observables de inmediato y otros de carácter cualitativos, más difícil de detectar, pero ambos con consecuencias que parecieran propender con efectos cada vez más nocivos para la sociedad.
Año tras año se acentúan con mayor propensión estos fenómenos con efectos cada vez más desfavorables. La tendencia es primero a corto plazo, porque cada uno por su lado tiene repercusiones en el rezago escolar. Posteriormente, en un plazo más distante, este cúmulo de personas puede transformarse de distintas maneras en una carga para la misma sociedad, si no los atendemos con prioridad y responsabilidad social.
Las deficiencias resultan más significativas en el nivel de premedia, como lo evidencia el índice acumulado de 59.7%, contra un 41.1% de primaria y un 33.0% de media. A medida que se aumenta en el nivel educativo el fenómeno parece trasladarse de las áreas rurales a las áreas urbanas.
Como vemos, los factores a dimensionar en materia de calidad de la educación, para evitar que esta tendencia de repetición y deserción siga en aumento, son de carácter cuantitativos algunos y cualitativos otros.
Algunos aspectos que se pueden tomar como indicadores de calidad, con sus limitaciones, son las deficiencias escolares en materias clave de la educación primaria y la reprobación en la educación premedia y media.
Para estar más claros con el concepto, se entiende por alumno deficiente, aquél que en su promedio final aprueba un grado, pero que lleva una, dos o tres materias por debajo de la nota mínima de aprobación, es decir, nota de 3.0. Las deficiencias así consideradas se presentan en el nivel de región educativa y siempre tomando como referencia la matrícula de la misma en un nivel educativo determinado.
Las materias fundamentales en la educación primaria son español, matemática, ciencias naturales y ciencias sociales. En ese sentido los resultados obtenidos en Panamá en el año 2005 arrojaron un índice acumulado promedio de esas materias de 41.1%.
Reprobados según asignaturas en la Educación Premedia Oficial. El concepto adecuado para captar las deficiencias del sistema educativo en la educación premedia y media, es la reprobación, ya que en estos niveles los alumnos no pueden cursar el grado siguiente con materias deficientes.
Al no obtener la nota mínima de 3.0 en su promedio, se convierte en un alumno reprobado en la materia o materias a que se refiera.
Las regionales con mayor agudeza del problema son Bocas del Toro (78.8%), Panamá Centro (73.7%) y San Miguelito (72.3%). Cabe aquí observar que se incrementa el índice y cambian las regionales con mayor problema, cuando se compara con la situación de la educación primaria.
Reprobados según asignaturas en la educación media oficial. Igual que en la premedia, el indicador que se utiliza para captar las deficiencias es la reprobación.
El índice acumulado promedio en este nivel resulta de 33.0% y las regionales que mayor lo presentan son San Miguelito (47.1%), Herrera (45.4%) y Panamá Este (42.8%). El índice más bajo se capta en Darién (16.2%). El problema se marca evidente en las Regionales de la provincia de Panamá y Herrera y Los Santos. Parece que el problema es más agudo en las zonas urbanas ya que en este nivel los volúmenes más altos de matrícula suelen ocurrir en estas áreas.
Como vemos el problema es grave y para enfrentarlos, y lograr que con el paso del tiempo se minimicen sus efectos, es necesario que la sociedad se apropie de la educación y se sumen las fuerzas vivas del país, a través de un gran compromiso con la educación, para lograr una transformación curricular. Éste es el mejor legado que podemos dejarle a las generaciones futuras.
Para lograr este objetivo, es necesario involucrar a todos los sectores y actores de la educación para que juntos busquemos alternativas de solución.
La mayoría de las sociedades ha coincidido, en que lo fundamental en la educación se resume en dos objetivos principales: el primero en garantizar el desarrollo cognitivo de los educandos; el segundo en enfatizar en que la educación estimule su desarrollo creativo y afectivo para que puedan adquirir valores y actitudes que les permitan ser ciudadanos responsables.
Con esta reflexión, invitamos a la sociedad educativa, padres, madres, docentes y demás actores, para que formen parte de este gran reto, lograr que nuestros hijos e hijas que representan el futuro del país, estén preparados para enfrentar los desafíos que impone este nuevo siglo con comprobada calidad y eficacia.
El autor es ministro de Educación
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