| DESARROLLO. especialista alerta sobre los peligros del ‘boom’ inmobiliario.
El ‘espejismo’ del turismo residencial
Consultor del BID internacional considera que se debe desacelerar el sector inmobiliario.
La Asamblea Nacional y el BID piden con urgencia planes de ordenamiento para Bocas y Chiriquí.
| LA PRENSA/Jihan Rodríguez |
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| FUTURO. Los especialistas recomiendan una desaceleración del sector inmobiliario en todo el país para evitar un agotamiento rápido del territorio de más valor turístico y un "posible estallido de la ‘burbuja’ inmobiliaria".713724 |
Paco Gómez Nadal
fgomez@prensa.com
Panamá puede estar siendo víctima del "espejismo del aumento súbito de la riqueza". La afirmación no es de ningún grupo opositor ni de un ecologista ni de un sociólogo crítico con el modelo de desarrollo actual. Se trata de la conclusión a la que llega un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que analiza el fenómeno del turismo en Chiriquí y Bocas del Toro.
El espejismo tiene nombre y apellidos y se llama turismo residencial: "un término de por sí contradictorio y además ambiguo (...) un cajón de sastre", indica el consultor español Josep Ros Santasusana, quien durante 12 días del mes de abril, visitó estas dos provincias y constató cómo detrás del llamado turismo residencial hay poco de turismo y mucho de actividad "inmobiliaria".
Confusión institucional
El informe asegura que hay una confusión en el país a la hora de distinguir ese turismo residencial -basado en la construcción de casas- del turismo convencional -más orientado a los servicios- y que las últimas leyes -como la Ley 2 de 2006, la Insular- no ayudan a diferenciarlos ya que los mete "en el mismo saco" a la hora de dar incentivos a inversores.
"Las leyes han estimulado la actividad que requería de menos incentivos: el turismo residencial. Ello ha desencadenado un boom de la construcción y un proceso especulativo que, por su intensidad y velocidad, y por la carencia de normativas de regulación (...), puede producir un rápido agotamiento del suelo de mayor interés y valor económico y ambiental", insiste Ros en sus conclusiones.
Según el experto, el llamado turismo residencial encarece el precio del suelo -haciendo inviables otras actividades, como la agricultura, la industria o el turismo convencional-; encarece la vivienda a la población local; acostumbra a los municipios a basar su financiación en impuestos derivados de la actividad inmobiliaria; obliga a incrementar el gasto público para responder a las necesidades de servicios públicos de las nuevas urbanizaciones; crea guetos residenciales, y hace que las plusvalías del negocio queden en manos de extranjeros.
preocupación en asamblea
Las conclusiones de este estudio del BID no se alejan mucho de las que alcanzaron los siete miembros de la Comisión de Población, Ambiente y Desarrollo de la Asamblea Nacional que visitaron Bocas del Toro entre el 3 y el 5 de abril.
En la Resolución 001 del 5 de abril, los diputados aseguran que "los desarrollos turísticos [residenciales] están cercando playas, quebradas, servidumbres públicas y vías de comunicación", "que muchos residentes del archipiélago, con más de 40 años de residir en el área y que no cuentan con títulos de propiedad o derechos posesorios, están siendo desalojados por los nuevos propietarios", y que la falta de control por parte de las autoridades está facilitando la extracción de recursos marinos.
La comisión legislativa, en vista de ese panorama nada alentador, recomienda la redacción de un plan de ordenamiento para el archipiélago de Bocas del Toro -en línea con lo solicitado por el alcalde de la isla, Eligio Bins-, pide a la Dirección de Catastro una investigación sobre la procedencia de la documentación de los nuevos propietarios, exige a la Autoridad Marítima y a la Autoridad Nacional del Ambiente un plan de zonificación que garantice el acceso público a las playas, sugiere la ampliación del Parque Natural Bastimentos, y recomienda la concesión de tierras a los indígenas del archipiélago.
Las propuestas del BID
Si las propuestas de los diputados eran concretas y, muchas, políticas, las del informe del BID tienen que ver con la orientación de las iniciativas públicas sobre turismo.
Los especialistas insisten en reservar los incentivos al turismo convencional, que a mediano plazo trae más beneficios aunque no genere la sensación de boom del residencial.
Consideran, además, que sería recomendable una desaceleración del sector inmobiliario en todo el país para evitar un agotamiento rápido del territorio de más valor turístico y un "posible estallido de la ‘burbuja’ inmobiliaria".
El BID también considera que, en estos momentos, "Panamá carece de imagen turística (en turismo convencional)". Por eso recomienda que el nuevo Plan Maestro de Desarrollo Turístico defina el portafolio de productos y los elementos diferenciadores que posicionen al país en el mercado internacional.
Planes de ordenamiento ya
El asunto que figura como número uno en la lista de prioridades entronca con los reclamos de la Asamblea Nacional y del alcalde de Bocas: "Planes reguladores territoriales y urbanísticos". Si no se hace con urgencia "se corre el peligro de llegar demasiado tarde y tener que asumir la irreversibilidad de algunos proyectos".
En ese mismo sentido, se pide que no se abra acceso a nuevas zonas hasta que no existan planes de ordenamiento y, por último, no confiar toda la responsabilidad del desarrollo de estos sectores al Instituto Panameño de Turismo (Ipat).
El informe del BID fue entregado a los responsables del Consejo Nacional de Desarrollo Sostenible y Socializado en un taller en el que participó el propio Rubén Blades, gerente del Ipat, y representantes de Catastro, Migración, Aeronáutica Civil y una decena de instituciones más.
El espejismo debería estar conjurado, pero, según el informe, el borrador que se está manejando para la Ley de Régimen Especial para el fomento de la inversión turística cae en los mismos errores.
LA SITUACIÓN DE BOCAS DEL TORO
LO ACTUAL: Funcionan con éxito pequeños y medianos desarrollos de turismo convencional de bajo impacto ecológico y altos beneficios sociales.
OFERTA: A febrero de 2006, Bocas ofrecía 528 habitaciones de las cuales 467 están en Isla Colón.
EL FUTURO: 'Todo está a punto de cambiar' con proyectos inmobiliarios de entre 500 y 700 casas. El único que ya está en desarrollo es Red Frog.
LA AMENAZA: El turismo residencial 'consume mucho territorio', daña el ecosistema y exige costosas infraestructuras.
(Vea ‘La gente de Bocas debe fiscalizarnos’)
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