| HAY QUE CAMBIAR LAS REGLAS DEL JUEGO.
¿Qué nos quedará de los megaproyectos?
Rubén D. Puerta
Como miembro activo de la sociedad panameña, me he desempeñado dentro de la industria de la construcción ejerciendo la profesión de ingeniero civil por más de 26 años. En estos momentos veo con mucha preocupación y sentimientos de malestar e impotencia, una gran cantidad de proyectos millonarios, tales como:
-El saneamiento de la bahía de Panamá, con todos los trabajos de infraestructura involucrados en tierra firme como lo son los nuevos alcantarillados, las estaciones de bombeo, colectoras, repavimentaciones de calles y restablecimiento de las infraestructuras existentes.
-La modernización del transporte urbano de la ciudad de Panamá con sus implicaciones constructivas tales como derechos de vía, indemnizaciones, reubicación de la infraestructura existente de energía eléctrica, alcantarillado, acueducto, teléfono, cable de TV, etc.
-La escalada e imparable expansión de edificios altos con tecnología de primer mundo.
-La necesaria expansión de nuestros puertos al haber un aumento real y continuo del intercambio de bienes a nivel mundial.
-Los proyectos turísticos en áreas tales como Bocas del Toro, Coiba, y los resorts tipo todo incluido en ambas costas.
-Los proyectos residenciales enfocados a atraer a extranjeros retirados de Norteamérica y Europa a que residan en nuestro país.
-La autopista Panamá-Colón.
-Y, por último, la tan cacareada expansión del Canal, la cual apoyo, pero no creo que ni éste, ni los anteriores proyectos tengan una tangible incidencia monetaria en los bolsillos de la gran mayoría de los panameños. ¿Por qué?
Porque hemos definido y acordado que todos estos proyectos son millonarios, y, por esa razón, requieren de una capacidad técnica y financiera que sobrepasa la capacidad actual de las compañías locales. ¿Qué significa esto? Que todos estos proyectos lo realizarán compañías extranjeras, trabajarán, ejecutarán los proyectos y se llevarán a sus países de origen todas estas ganancias.
Claro que habrá empleo en los sectores de la construcción tales como albañilería, carpintería, reforzadores, soldadores, plomeros, electricistas, al igual que ingenieros, secretarias, etc., y su respectivo efecto multiplicador en la economía. Pero esto no es nada en comparación con los beneficios que con las actuales reglas del juego, las compañías extranjeras se llevarán para sus países de origen.
Dejando aparte los proyectos a nivel privado como lo son los edificios altos y los desarrollos turísticos, los cuales los regula el mercado de libre oferta y demanda, y teniendo como objetivo el mayor beneficio posible para todos los panameños, propongo:
-Que se legisle para determinar y definir todos estos proyectos millonarios; proyectos de salvaguarda a la seguridad económica nacional.
-Al haber logrado designar a estos proyectos el calificativo anterior, ahora podemos regular los contratos. ¿De qué manera?
1. Todos los trabajos serán ejecutados por compañías panameñas de reconocida trayectoria y debidamente inscritas en la Junta Técnica de Ingenieros y Arquitectos, y con registros de inscripción de, por lo menos, cinco años.
2. Limitar la participación de las compañías extranjeras.
3. Financiar las compañías locales. A través de una entidad estatal autónoma creada exclusivamente para estos proyectos, con tiempo de vida no mayor al de la ejecución de los trabajos proyectados, se financiará a las compañías nacionales para que puedan ejecutar su parte del contrato.
4. Dividir contractualmente los megaproyectos. Después de realizar los análisis técnicos pertinentes, identificar aquellos trabajos necesarios y requeridos que no sean parte de la esencia del proyecto, limitarlos a costos no superiores a dos millones de dólares y a la participación exclusiva a compañías panameñas, ejemplos:
-Autopista Panamá-Colón: Terracería y pavimentación por el contratista principal. Puentes, cunetas, zampeados, aceras, señalización vial, por contratos seccionarios a compañías panameñas.
-Saneamiento de la bahía de Panamá: Colectoras, plantas de tratamiento de agua servidas, trabajos marinos por el contratista principal. Alcantarillados y reposición de infraestructura por contratos seccionados a compañías panameñas.
No puede ser que dejemos que compañías extranjeras vengan y se lleven todos los beneficios de estos megaproyectos. Esto es tema de seguridad económica del Estado. En 1985 cuando laboraba para una compañía americana, la FMI-HAMMER CORP, que para esos tiempos estaba realizando diferentes proyectos de construcción en la antigua zona del Canal, específicamente para el Departamento de Defensa, fui contratado para realizar trabajos de apoyo por parte del Gobierno de los Estados Unidos al Gobierno de El Salvador, para contrarrestar la insurgencia izquierdista del FMLN. Ronald Reagan, el vaquero, estaba de Presidente de la nación norteña.
Sepan que a pesar de que estos trabajos se realizaban fuera de los Estados Unidos, el Senado restringía la participación a los mismos solo a compañías norteamericanas, las cuales podían subcontratar a compañías locales por un máximo del 30% de los trabajos.
Hagamos con valentía lo necesario y requerido ahora que todavía tenemos tiempo para que nos quede algo de estos millones y con determinación, fe y confianza en nosotros los panameños construyamos una Patria nueva llena de esperanza y progreso sostenido manteniendo a Panamá para los panameños.
El autor es ingeniero civil
Además en opinión
• ¡Gooooooool!: I.Roberto Eisenmann, Jr. • Sufrimiento y esperanza popular: Paulino Romero C. • ¿Qué nos quedará de los megaproyectos?: Rubén D. Puerta • En beneficio de la igualdad: Damaris De Jesús González M. • Cheque en blanco... ¿por dónde?: Ernestina García De Paredes
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