| SOBRE LA PROPUESTA DE CHÁVEZ.
Un canto de sirena
Alexander Chillambo
El petróleo es una de las herramientas que protege a Hugo Chávez del aislamiento internacional. Chávez desea extender su mapa bolivariano incluyendo a Panamá en su plan de crecimiento regional firmando un acuerdo de cooperación energética. El canto de la sirena se deja sentir inmediatamente, pues las posibilidades de construir una refinería y un oleoducto en el istmo podrían generar un flujo de capital importante para los bolsillos de quien con la política desarrolla un negocio. El nacionalismo de Chávez en algunos casos se confunde con los intereses económicos de las multinacionales, que en más de una ocasión ceden ante sus propuestas, por temor a perder las concesiones de crudo en tierra venezolana.
Los subsidios ofrecidos por la empresa estatal venezolana son un símbolo de aquel manejo centralizado, que en ocasiones no toma en cuenta las políticas de mercado. Los precios del combustible se mantienen estables, y sus cambios en el país no se dan desde hace al menos 5 años para el público.
Venezuela, no es el único país que utiliza como paraguas político su producción de petróleo. Gracias a los altos precios del oro negro a nivel internacional, el petróleo venezolano, que es considerado de calidad media-baja, por sus costos de refinación representa casi un tercio del Producto Interno Bruto (PIB). En Venezuela operan al menos 22 multinacionales, que a pesar de las presiones del gobierno, están dispuestas a aportar recursos y tecnología para continuar operando en el país que ha identificado como objetivo el gran sueño bolivariano.
Panamá, que se ha identificado como un país en el que reina el capitalismo de mercado, debe definir su posición. Recordemos, que en días pasados se firmó un Convenio Marco de Cooperación entre los dos países (i.e. Venezuela y Panamá).
Las preguntas nacen de forma espontánea, visto que los intereses de Chávez son claros. La negociación con Estados Unidos por un tratado de libre comercio se mantiene, y la cooperación en el sector energético conlleva una serie de inversiones que difícilmente Panamá podrá afrontar sin acudir al endeudamiento del propio país.
La Presidencia panameña explicó, en un comunicado, que el Convenio Marco de Cooperación se llevará a cabo mediante programas de lucha contra la pobreza, diálogo político, planificación, comercio, inversiones, promoción de exportaciones y desarrollo social. Un convenio de este tipo, con objetivos tan amplios, deja mucho espacio a la retórica de años atrás.
Esperemos que Panamá, defina sus objetivos y ejecute siguiendo un plan claro de crecimiento y de inversión. La participación en proyectos como la ampliación del Canal, el crecimiento de los puertos, y el mejoramiento de la red vial, son fundamentales y, sobre todo, requieren un gran esfuerzo desde el punto de vista financiero y de gestión.
El autor es ingeniero electromecánico y máster en economía de la energía
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