De Brasil hasta la saciedad
Campo Elías Estrada
cestrada@prensa.com
OPINIÓN. Desde hace tres, dos o un año, muchos ya le dieron a Brasil su hexacampeonato. Lo tildan de "imbatible". Con esos "monstruos" de jugadores que tiene, se dice, sería una utopía pensar que el equipo de Carlos Alberto Parreira no ganará el Mundial de Alemania. Los medios internacionales han hecho su parte, lo pintan y lo han hecho ver casi "invencible". La FIFA lo tiene como su estandarte. Es obvio, los brasileños son el show del torneo que organiza la máxima rectora de este deporte. Y es así.
Por eso Ronaldo pensó más en el Mundial que terminar jugando con el Real Madrid, cuando hubo dudas de sus "supuestos" achaques. El público lo ha absorbido todo. El bombardeo en los medios y la publicidad en torno a los brasileños los hacen ver como un fuera de serie. Por fortuna esto no es una prueba de salto, porque entonces Brasil –con el récord del salto más alto– no participaría junto al resto de los 31 participantes en las fases previas sino que esperaría únicamente al mejor de ellos, para enfrentarlo en la final.
Pero la realidad es otra, así una gran mayoría vea a Croacia, Australia y Japón como simples sparring del pentacampeón en el grupo F, porque pocos apostarían a que alguno de estos tres rivales les haga cosquilla. Nadie puede desconocer que el equipo sudamericano jugador por jugador, sobre todo del mediocampo hacia adelante, es de alto nivel, letal si se le deja espacios, ni tampoco se puede obviar el modo de pararse en el terreno, porque Brasil es la selección más referenciada de las 32 que tiene el Mundial, la diferencia estará en la rotación que hagan los jugadores en el terreno, en la manera en que cierren los espacios al momento en que los atacan y en la magia que pueda hacer cualquiera de sus luminarias. Pueden meter miedo a los que se dejen meter miedo, pero no creo que en un torneo tan corto como es el Mundial, alemanes, italianos, franceses, argentinos e ingleses, que han sabido jugarlo en su momento cuando salieron campeones, se atemoricen.
El favoritismo con que llega Brasil a Alemania es un arma de doble filo que más bien le da vida a sus rivales, porque los que van a estar más preocupados son los suramericanos, aunque se diga que son profesionales, para soportar semejante tensión. Un segundo lugar en Brasil es sinónimo de fracaso y esa es la gran responsabilidad que tienen jugadores y cuerpo técnico en su cabeza. Prácticamente una obligación.Del favoritismo de Brasil se está hablando hasta la saciedad y en un momento se hace cansón y hasta aburre. Se ha exagerado con el favoritismo y se ha hecho ver como si el resto de las selecciones fueran cojas.
No es la primera vez que Brasil es favorito, pero en este mundial se pasaron de los límites, aunque no está de más recordar las malas experiencias de los brasileños cuando llegan favoritos.Recordemos el Maracanazo de 1950. En el 66 todos los daban como ganador porque venía de barrer en los mundiales de 1958 y 1962. En el 82, Brasil tenía un nómina tan buena como la actual, pero Italia los eliminó.
En ese mundial los europeos venían de pasar a la segunda fase con tres empates y dos goles a favor. Cuatro años más tarde Francia los dejó fuera del mundial, en cuartos de final, también con un equipo tan bueno como este. Brasil perdió la final del 98 con Francia cuando era tan o más favorito para ganar el Mundial que el actual equipo de Parreira.De Brasil se pueden escribir mil historias porque es el rey de los mundiales, pero ese ferviente favoritismo con que llega a Alemania podría convertirse en su peor pesadilla. Claro, si gana, era obvio, era el favorito. Si pierde, toda una desgracia, un fracaso y una hecatombe.
El autor es periodista
|