| TRES CRISIS Y POCAS OPCIONES.
EU siente el largo brazo de Teherán
Hans Dahne
Washington. -El dilema no podría ser mayor para el gobierno de Estados Unidos: tres crisis se propagan rápidamente en Cercano Oriente y las posibilidades de una actuación rápida son más bien escasas. Washington ve detrás de la violencia en Irak, en los territorios palestinos y ahora en Líbano el largo brazo de Teherán. En el marco de la disputa nuclear, Irán está bajo presión y trata de provocar una escalada de la situación, afirma el embajador norteamericano en Bagdad, Zalmay Jalilzad.
En caso de que en Líbano la situación quede fuera de todo control, el gobierno de George W. Bush debería afrontar el gigantesco problema de evacuar a 25 mil ciudadanos estadounidenses. Dado que la fuerza aérea israelí ha bombardeado los aeropuertos, la única opción que quedaría en caso de ser necesaria la evacuación de gente de Líbano es la marina norteamericana.
A Washington le faltan interlocutores y métodos de presión de efectos rápidos para poder contener la violencia. Dado que ha incluido en su lista de organizaciones terroristas al movimiento radical palestino Hamas y a la milicia chií libanesa Hizbulá, están prohibidos los contactos directos. Y desde que las tropas sirias se retiraron de Líbano, Estados Unidos no tiene grandes posibilidades de ejercer rápidamente una presión sobre Damasco, señala el ex embajador norteamericano en Israel Martin Indyk.
Ante la pregunta de por qué la Casa Blanca no frena a su aliado Israel, el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack, contesta: "No es tarea del gobierno estadounidense ponerle límites al gobierno israelí. Nosotros, como amigos, le ofrecemos consejo o perspectivas".
"Las exhortaciones a la mesura o la condena de acciones resultan bastante débiles, teniendo en cuenta la gran influencia que puede ejercer Estados Unidos", constata el experto en Cercano Oriente Robert Malley, del International Crisis Group.
El presidente del Instituto Árabe-Americano en Washington, James Zogby, lamenta que el gobierno de Washington no esté desempeñando un papel importante. No ha enviado a ningún mediador a la región. Zogby tiene raíces libanesas y critica que Estados Unidos no haya comprendido aún que no se puede ignorar simplemente a grupos chiíes como Hizbulá o Amal, que representan al 40% de la población. Está en juego todo el experimento democrático en el mundo árabe-islámico, advierte el experto en la región Thomas Friedman en The New York Times.
Y todo eso cuando el presidente estadounidense, George W. Bush, había puesto tantas esperanzas en Líbano y en la "revolución de los cedros", que siempre que podía ponía como ejemplo para otros países en la región.
Ahora, Bush se ve obligado a hacer malabarismos: respalda el derecho de Israel a defenderse, pero a la vez se preocupa por la "frágil democracia en Líbano".
"Hemos trabajado muy duro con Naciones Unidas y sus socios para reforzar esa democracia", afirmó Bush.
El mandatario norteamericano ya ha marcado el tono y exige que se responsabilice a Siria por refugiar a miembros de Hamas e Hizbulá. The Washington Post describe cómo podrían desarrollarse los acontecimientos desde el punto de vista estadounidense: ampliar el acta de Irán en el Consejo de Seguridad sobre su programa nuclear para incluir el apoyo a Hizbulá. Y lograr que la dirigencia en Damasco sienta con más fuerza la presión internacional, e incluso sanciones.
DPA
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