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Reportaje especial
Panamá, viernes 14 de julio de 2006
 

POR Y PARA EL PAÍS.

Una decisión sabia

Franklin Espino H.

No cabe la menor duda de que la población, en su conjunto, desea y solicita al Gobierno que parte de los ingresos futuros del Canal sean garantizados por ley, por adenda o por acuerdo nacional para el desarrollo integral del país. Es también obvio, que no podemos depositar todas las esperanzas en el Canal, porque sería un error histórico, ya que nuestro país no sólo es el Canal, sino también todos los otros sectores que contribuyen a su desarrollo.

Me referiré, en el sector público, a dos aspectos de la vida nacional que son fundamentales para el ciudadano panameño como son: salud y educación, sin restarle importancia a todos los demás aspectos o sectores, también fundamentales.

Donde se atiende la salud o la enfermedad de la gente y donde se educa al estudiante son nuestros hospitales, policlínicas, centros de salud, las escuelas, las universidades, etc.

Si en un término de 10 a 15 años (dos a tres períodos de gobierno) se tienen todos estos hospitales y escuelas modernizados con una infraestructura, organización y funcionamiento acorde con el mundo civilizado, dignos de orgullo nacional e internacional, los panameños serían menos pobres y más felices.

Significa que en la consolidación de la democracia, los políticos también deberán tener la capacidad de hacer acuerdos nacionales que trasciendan los períodos de mandato y tanto los partidos políticos de gobierno, como de oposición, así como la sociedad civil, deberán ponerse de acuerdo para hacer un proyecto factible en un período de 10 a 15 años. O sea, que los que están en oposición, al llegar al poder cumplan y continúen lo pactado con el gobierno anterior y lo proyecten para el próximo período cuando no estén en el poder. Que haya continuidad.

Cada actividad, cada trabajo, cada aspecto de la vida cotidiana y de la gestión pública debe hacerse con integridad, competencia, motivación y compromiso personal.

En este sentido, soñamos con que todas las escuelas estén debidamente equipadas, que el docente dé satisfacción y felicidad al estudiante, para que aproveche todo el proceso educativo.

Soñamos con que los educadores respeten al estudiante y sean respetados, hagan todo el esfuerzo para que la educación se centre en el estudiante, pero que, simultáneamente, se garantice un proceso permanente de motivación, estímulo y reconocimiento al educador. Es la oportunidad para que los educadores refuercen sus planteamientos de mejorar la educación (que no sólo les corresponde ni es únicamente responsabilidad de ellos, sino de toda la sociedad en su conjunto) y en la medida en que se avanza en este sentido prioritario, se mejoren sus condiciones integrales que incluyen, entre otras, las condiciones salariales bien merecidas.

Estoy seguro de que las peticiones salariales de los educadores vienen de arrastre, pero han coincidido con el planteamiento del gobierno de ampliar el Canal. También estoy seguro de que los educadores sabrán empinarse ante el momento y comprometerse en un pacto social por la educación, lo cual involucra el compromiso personal y profesional. Todos los ciudadanos que hemos tenido la oportunidad de pasar por un aula de clases debemos estar agradecidos con nuestros maestros que constituyeron faro de luz para nuestras mentes.

No es el momento de pensar qué me va a tocar a mí de las supuestas entradas del ensanche del Canal. No es el momento de pensar en la repartición de la danza de millones. No es el momento de pensar en el negocio personal y la ganancia de quienes pueden hacerlo, ya que no vivirán en un país seguro, si no tienen un compromiso social y ético con los más necesitados.

Soñamos con que cada centro de salud y cada hospital estén debidamente equipados para darle atención con calidad, seguridad y humanismo a la gente y que la sociedad se sienta más segura de la atención y respire confianza con quién y dónde se atienden.

Soñamos con que los funcionarios de salud, administrativos y los médicos respeten los derechos de los pacientes, pero igualmente que se garantice un proceso permanente de motivación, estímulo y reconocimiento al funcionario de salud y/o administrativo, esencialmente, los que trabajan en la línea frontal de la atención, de cara al paciente.

Ahora la decisión sabia y sensata es del pueblo a través del referéndum; la oportunidad es única para el país y la reflexión serena es fundamentalmente necesaria. Estoy de acuerdo con el ensanche del Canal, pero espero vislumbrar la luz al final del túnel, que garantice que la petición de la reversión de los ingresos para el desarrollo integral del país, sea una realidad.

El autor es médico

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