| AMENAZA.
Reacciones a pruebas con misiles
Norimitsu Onishi
Seúl, Surcorea. -Al poco tiempo después que Norcorea empezara a lanzar misiles en las horas previas al amanecer el miércoles pasado, las redes de televisión de Japón interrumpieron su programación regular para transmitir la noticia y la expedita respuesta del gobierno.
Contrastando con lo anterior, las estaciones de televisión en este país prosiguieron con su cobertura de la Copa Mundial de Fútbol hasta que Italia derrotó a Alemania, aproximadamente a las 6:40 a.m.
Las diferencias no terminaron aquí. Incluso al tiempo que Christopher R. Hill, el subsecretario de Estado de Estados Unidos para asuntos del Este de Asia y el Pacífico, recorría la región haciendo énfasis en la importancia de hablar con una sola voz en contra de las pruebas con misiles por parte de Norcorea, Corea del Sur y Japón, aliados de Estados Unidos, estaban discutiendo amargamente.
El domingo pasado, la oficina del presidente surcoreano emitió una declaración, la primera que hace desde los lanzamientos citados, diciendo que una reacción excesiva a las pruebas solamente acrecentaría las tensiones sobre la península de Corea.
No hay razón para armar un alboroto con respecto a esto desde el romper del alba, como lo hizo Japón, leía la declaración.
El lunes de esta semana, funcionarios nipones dijeron que los comentarios de Surcorea habían sido lamentables y aclararon que Tokio no estaba "armando un gran alboroto".
Los lanzamientos han puesto de relieve en qué medida el tema de Norcorea ha transformado a Surcorea y Japón en años recientes y los ha dejado viendo en direcciones opuestas, dificultando que Washington alcance objetivos de política exterior como la aplicación de sanciones de Naciones Unidas en contra de Corea del Norte. A medida que Surcorea ha alcanzado compromisos con Norcorea y dado inicio a la reconciliación, el proceso ha ido reconfigurando la imagen que tiene del norte, amén que ha complicado su relación con Estados Unidos. Japón, por su parte, que empezó a deshacerse de su pacifismo de posguerra tras el lanzamiento de un misil de largo alcance sobre su territorio, en 1998, por parte de Norcorea, ha estado al frente de la campaña con miras a castigar a este país a causa de sus ensayos con misiles, efectuados la semana pasada.
En los últimos dos días, funcionarios japoneses han empezado a hablar abiertamente con respecto a si Japón debería o no adquirir la capacidad nuclear para efectuar ataques preventivos.
"Surcorea le está restando importancia a la amenaza, para administrar la reacción militarista por parte de Estados Unidos y Japón", dijo Lee Geun, catedrático de relaciones internacionales por la Universidad Nacional de Seúl, quien actualmente es profesor visitante en la Universidad Kyushu de Japón.
En gran medida, con todo, la despreocupación de Surcorea con respecto a la amenaza de Norcorea es producto de años de relaciones pacíficas.
Al igual que en 1994, cuando Corea del Norte lanzó la amenaza relativa a convertir Seúl en un mar de fuego, las complicaciones con los vecinos del norte solían generar una oleada de pánico entre los surcoreanos, quienes salían en tropel a los supermercados para abastecerse de agua embotellada y tallarines de preparación instantánea.
Pero, desde el miércoles pasado, los establecimientos comerciales al por menor no han informado de oleadas de compras excesivas, ni de aumento alguno en la venta de tallarines instantáneos.
The New York Times
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