| MUNDIAL DE FÚTBOL.
El triunfo del ‘marketing’ sobre la proximidad
Alejandra Araúz
Concluida ya la Copa Mundial de Fútbol es pertinente meditar un poco sobre los mensajes entre líneas que nos dejó un mes entero de balón, entretenimiento y sobre todo distracción.
Por lo menos para mí –y supongo para muchos jefes y dueños de empresas— sería verdaderamente interesante conocer si en efecto disminuyó o se mantuvo la productividad de las compañías y las instituciones, toda vez que aun siendo los partidos en horas laborales, los locales como restaurantes, casinos y hasta bares estaban repletos de "neo fanáticos" que no podían dejar de apoyar, a miles de kilómetros de distancia, a SU equipo. ¿Sería acaso que los asiduos hinchas son sus propios jefes o pertenecen al sector informal, pero que factura/gana bien?, porque para estar dos horas viendo un partido, definitivamente, había que consumir... y eso no sale ni gratis, ni barato.
Eso sí, lo que nadie puede negar es el auge económico que el torneo generó y perneó por doquier. Comenzando por el Grupo Medcom que debió facturar muchos dólares en anuncios, que cubrieron con creces el costo de la transmisión, llegando hasta los vendedores ambulantes en los semáforos, que a pesar de haber sido eliminados los equipos, seguían vendiendo artículos promocionales y banderas "Made in China".
Ojalá el Mundial también hubiese ayudado a los chicos (y por qué no a los adultos) con sus conocimientos de geografía, incitando la curiosidad de buscar en el mapa donde está situada esa nación africana, que a pesar de su subdesarrollo venció a un país primermundista.
Pero sin lugar a dudas lo más significativo –y digno de un estudio multidisciplinario- fueron los sentimientos de pertenencia y apropiación que el marketing mundialista generó en la población. Sorprendentemente casi todos, hasta las estilistas de la peluquería, se referían al equipo de su preferencia en primera persona, pese a que Panamá no participaba en la contienda; situación que irónicamente contrastó con el torneo regional de baloncesto el cual ganamos (aquí la Patria sí participó), pero que por falta del mega marketing no contó con tantos fanáticos, aun jugándose en nuestro propio suelo.
¿Cómo y cuándo el marketing y los mass media hicieron la aldea global tan pequeña, superando incluso los valores de la proximidad y la verdadera pertenencia? No lo sé, pero posiblemente esté en comprender este fenómeno, la clave para impulsar el voto favorable para el proyecto de ampliación del Canal, que en más de cinco años de ser 100% de todos los panameños, todavía hay conciudadanos preguntando en qué beneficia el Canal al país y qué les tocará de la ampliación.
Si los panameños fueron capaces de identificarse en sólo un mes, tan profundamente (o por lo menos de nombre) con tal diversidad de culturas y naciones, quizá exista la manera de dirigir esos sentimientos y atención hacia su propio país, y enfocarles hacia la decisión más trascendental que jamás hayamos tenido en nuestra vida republicana: la inminente ampliación de la vía interoceánica, eso sí, sin necesidad de tanto marketing.
La autora es abogada
Además en opinión
• Los resultados del aprendizaje: Anel González • Sí a la ampliación... con compromiso: José Domingo Torres • El modelo transaccional: Carlos Guevara Mann • El triunfo del ‘marketing’ sobre la proximidad: Alejandra Araúz • La mala práctica de la medicina: Keith Holder
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