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Reportaje especial
Panamá, domingo 9 de julio de 2006
 

COLÓN. PALACIO MUNICIPAL.

Raíces

Desaparición de un bello edificio

El Palacio Municipal en Colón era una bella estructura de esa ciudad, como se aprecia en la imagen. Fue construido por la firma de Louis Martinz y Ferdinand Grebien e inaugurado el 27 de febrero del año de 1928. El edificio ya no existe, en su lugar se levantaron unas barracas, en la foto de arriba, fueron construidas para albergar a damnificados víctimas de un incendio.703591

¿Qué ciudades de este país hubiesen podido darse el lujo de poseer una edificación tan severa, clásica y bella como la de la foto de abajo?

Se trata del desaparecido no por un incendio como se ha dicho, ningún fuego podía destruir las estructuras que en nuestra foto se pueden ver sino por la insensibilidad y vaya usted a saber cuántas cosas más de las autoridades de la época. El fuego lo que hizo desaparecer fue la parte posterior del edificio, de materiales y consistencias muy diferentes, pero en donde reposaban muchos documentos que para ciertos motivos, tuvieron que desaparecer. ¿Cómo le rogamos al alcalde de turno que no diese la orden para destruir lo que aquí se ve! Inclusive desde Panamá llegó contratado a Colón un equipo con una enorme bola de acero que se encargó de su derribo. ¡Y qué trabajo costó finalizar con esa barbaridad!

Hablemos ahora de las causas que provocaron la anterior insensatez. Todo sucedió a partir del 6 de junio del año de 1966 cuando en un herbazal aledaño al llamado Corredor de Colón o sea la vía artificial que comunicaba a la isla de Manzanillo con el resto de la tierra firme del país, fue encontrado el cadáver de un joven de 20 años de edad que respondía al nombre de Juan Antonio Navas Pajaro, y quien dos días antes había regresado de la Unión Soviética, en donde fue tratado por convulsiones que presentaba a causa de esquirlas alojadas en su corteza cerebral, durante los enfrentamientos del 9 de enero de 1964. De antemano sabemos que las dos potencias mundiales de ese entonces, la Unión Soviética y Estados Unidos de América, invitaban a activistas políticos a tratamientos médicos acompañados de ciertos adoctrinamientos políticos además.

Pues bien, Navas Pajaro regresó, pasó su primera noche en la capital. Volvió a su ciudad natal. Fue visitado por familiares y amigos para aparecer ya cadáver con golpes en diversas partes de su cara, brazo derecho, más otro en parte de su cráneo que fue el que lo mató.

El cadáver fue trasladado a la morgue del Hospital Amador Guerrero en donde se le practicó la "autopsia" (por algo lo escribimos entre comillas). También oímos la versión de que su muerte había sido a causa de un exceso en la toma de medicamentos para evitar sus convulsiones. Nosotros trabajamos en el hospital citado y por lo tanto y como otros colegas podemos dar fe de lo que vimos, oímos y presenciamos durante esa ocasión.

Indignados los estudiantes de los colegios Abel Bravo y Rufo Garay se dirigieron al frente de las Oficinas del Departamento Nacional de Investigaciones (DENI) para acusar con gritos y con piedras a los miembros de esa entidad de ser los causantes de la muerte citada. Fuertes enfrentamientos comenzaron entonces entre la policía y los estudiantes.

Tan violentos fueron, que entre el gobierno y ellos se pactó una tregua para poder dialogar. Y fue durante esas cortas horas cuando aparecieron unos individuos (vimos sus fotografías en el momento de acción) que no eran estudiantes, quienes prendieron fuego a la parte posterior del Palacio Municipal, a apenas un pequeño espacio de la vecina gobernación así como a la Oficina de los Correos y de la Lotería Nacional de Colón.

Además murieron 3 menores de edad, 2 por heridas de bala y otro por asfixia por los gases lacrimógenos. En el hospital atendimos a 26 heridos bajo unas condiciones inimaginables, ya que las salas estaban saturadas de gases que nos hacían llorar. Agentes de la policía entraban y salían armados del hospital a pesar de nuestras protestas y en su terraza se quiso instalar ¡una ametralladora! nuestras protestas para que fueran retiradas sí fueron atendidas. El artefacto podía alcanzar entre otros objetivos el colegio Abel Bravo. Volviendo a los daños de la ciudad, alrededor de 8 automóviles fueron destruidos. Bustos de los ciudadanos que tuvieron que ver con el proceso de 1903 fueron arrancados de sus bases en el Parque 5 de Noviembre.

Mientras en la capital se desarrollaron motines, manifestaciones y asonadas reprimidas también por la policía. Volviendo a Colón, la intensidad de los enfrentamientos fue tan alta que el Gobierno central como ya dijimos pactó una tregua de 2 ó 3 horas para sentarse a dialogar y fue entonces cuando individuos hasta entonces desconocidos, pero no estudiantes, provocaron los incendios. Casi toda la ciudadanía los vio y se les tomaron muchas fotografías (las vimos).

Documentos muy importantes del Ministerio de Hacienda de la Aduana y muy especialmente del Municipio desaparecieron por causas de las llamas intencionalmente provocadas.

Más hablemos un poco ahora de otra desaparición que no ha debido suceder, la del Palacio Municipal. Esa era otra más de las bellas cosas que Colón podía orgullosamente presentar.

Una cadena de acontecimientos que se escondieron para que los oscuros objetivos previamente planeados se pudiesen realizar iniciaron el antiestético aspecto que la ciudad de Colón comenzó a presentar. Pasen por favor la vista por las horribles barracas de la otra fotografía, arriba, que con la infantil excusa se habían construido para alojar a los damnificados de otro incendio que posteriormente se presentó en la ciudad. En la ciudad existían, han existido y van a existir muchos otros lugares que brindan una mejor solución a la de las barracas en ese lugar.

¿Qué tal por ejemplo que nos imaginemos que el Palacio Municipal capitalino desapareciera y en su lugar se construyera lo que se construyó en la capital atlántica. ¿Se aceptaría?

¿Tampoco habría otro lugar disponible en Panamá o la propaganda política debiera primar en Colón?

El edificio del Palacio Municipal (el de una de nuestras fotografías de hoy, el que absurdamente se destruyó, fue construido por la firma de Louis Martinz y Ferdinand Grebien e inaugurado el 27 de febrero del año de 1928. En su parte superior (o capitel) se ve al escudo de Colón diseñado por Carlos Villalaz. No confundir con su tío Nicanor, el creador del Escudo Nacional. En la misma parte frontal del edificio del cual estamos hablando aparecía la leyenda HIC DOMUS POPULI ("aquí la casa del pueblo" en latín).

Cambiando de tema gracias a Enrique Preciado F., por hacernos recordar la fusión entre las farmacias El Globo y la de Mora Hermanos y a Rafael Espino le comunicamos que le enviamos un correo electrónico hace varios días que no se nos contestó y que queremos entonces conocer su número de teléfono "de bejuco" para conversar y no chatear (este último verbo es a nuestro juicio lo más feo, lo menos elegante y foráneo para rematar que nos han introducido en nuestro bello idioma español).

Textos: Harry Castro Stanziola
Fotografías: Ricardo López Arias Y Juvenal Vásquez Guevara
vivir+@prensa.com


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