| INTENTOS POR RECONSTRUIR EL PAÍS.
Plan de Desarrollo PLUS
Zunilda Cajiga Serracín
Con beneplácito, se escucha la intención de elaborar un Plan Nacional de Desarrollo para el país, documento vital para un gobernante o estadista como fundamento en la priorización de temas de Estado: educación, corrupción, seguridad, justicia, empleo, salud, ambiente, inversiones, ahorro, endeudamiento, entre otros.
Esta iniciativa, proveniente del sector privado, ya tuvo sus inicios cuando se instalaron comisiones en la Visión 2020: institucionalidad democrática, desarrollo económico, equidad social, autodeterminación y sostenibilidad ambiental, con miras a conformar una estrategia de desarrollo a través de un consenso social aprobado en 1998, con una propuesta estratégica de largo plazo compartida por diversos sectores de la sociedad panameña, encaminado a consolidar la gobernabilidad democrática, con la participación de la sociedad civil, los partidos políticos, el gobierno nacional y facilitada por el PNUD.
Hoy, este tema merece urgente atención, no solo para un ordenamiento de la mejor manera de conducir nuestras políticas, programas y proyectos, de manera que se proyecten hacia un crecimiento y desarrollo sostenido y congruente con las grandes necesidades de los panameños, esto es, hacia el mejoramiento de la calidad y bienestar de vida de todos los panameños; sino también que nos conduzca a un solo norte: que exista interés, voluntad y disposición de ejecutarla por todos los actores de la sociedad. Compete, entonces, revisar aquellos documentos elaborados, destacar lo positivo, construir y reconstruir; que no solo se destaque la Visión 2020 (METAPLAN), sino todos aquellos documentos que en una u otra medida hayan sido elaborados con un fin similar: Los Tres Bambitos y los Tres Coronados. Cabe señalar que con los Tres Coronados se iniciaron los procesos de diálogo sobre el Canal de Panamá. ¿Y por qué no considerar todos los CADES desarrollados con las ponencias de sus destacados invitados, cito por ejemplo, al último CADE: "Partidos políticos, crisis y desafíos", con la ponencia magistral del cardenal y arzobispo de Honduras, Oscar Andrés Rodríguez Madariaga, SDB; o el apostolado y Mensajes al Corazón de monseñor Rómulo Emiliani?
Desde los años 90 hemos dado intentos por reconstruir un país, y aún vemos retrocesos en las actuaciones de quienes nos gobiernan, desprovistos cada día de valores; nos preguntamos: ¿por qué en un país con tanto potencial y con solo tres millones de habitantes, suceden zigzagueantes y ambiguas actuaciones por parte de quienes lo dirigen? ¿Será falta de liderazgo?, ¿o será porque simplemente no existe una real voluntad política, desligada de intereses políticos o empresariales?
Al construir políticas de Estado no es necesario que todos pensemos lo mismo. Las políticas estables de largo plazo no son fruto de las unanimidades, sino de los acuerdos entre todos los actores, que surgen de levantar la mirada y tener un horizonte que supere uno o dos períodos de gobierno.
El índice de competitividad global de Panamá ha declinado de la posición 58 en el 2004, a la posición 69 en el 2005 (analizando factores tales como estabilidad macroeconómica, calidad de las instituciones públicas, infraestructuras, educación, salud e innovación, según el World Economic Forum- donde a menor posición es mayor la competitividad); y de la leve declinación de la posición 50 a la 51 en el índice de competitividad en los negocios.
Por otro lado, el grado de percepción de corrupción que los inversionistas y analistas tienen sobre Panamá, es de un alarmante 3.5 en el 2005; siendo mayor que el 2004 (3.7 - a mayor índice, menor corrupción, en una escala de 10). Transparencia Internacional, Heritage Foundation y Economist Intelligence Unit, coinciden en que las instituciones están sujetas a manipulación política, que se ha extendido a los órganos Legislativo, Ejecutivo y Judicial, lo que obstaculiza las inversiones extranjeras. En estos tres pilares es donde se sustenta la democracia, el desarrollo y crecimiento de un país, entonces ¿cómo pretendemos obviar esta cruda realidad? La corrupción es la mayor causante de la pobreza y su eliminación es imperativa.
La elaboración y ejecución del plan, debe ser ordenada, con información confiable, desprovista de inconvenientes e innecesarias polarizaciones ideológicas, ya que no conducirá a su transparencia ni profundidad en su ejecución. Necesitamos un plan que no genere desesperanzas ni sobresaltos y que avance hasta conformar un PLUS: una Gran Alianza y Pacto Nacional: gobierno, empresa, organizaciones cívicas y trabajadores, lo cual representaría un gran valor agregado para su ejecución.
La autora es economista y docente universitaria
Además en opinión
• Chávez: ¿por qué y hacia dónde?: I. Roberto Eisenmann, Jr. • ENRON y la corrupción en Estados Unidos: Luis E. Murillo • Plan de Desarrollo PLUS: Zunilda Cajiga Serracín • ¿De ser un simple presidente, a estadista?: Gabriel E. Zarak L. • Violencia vs. resistencia: Teófilo Rodríguez
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