| SOBRE LA VISITA DEL MANDATARIO VENEZOLANO.
Chávez: ¿por qué y hacia dónde?
I. Roberto Eisenmann, Jr.
La visita de Hugo Chávez ha provocado toda suerte de odios y amores entre los panameños. El presidente Torrijos ha recibido críticas y elogios, lo cual es normal.
Hay que recordar que entre países no hay amigos, sino intereses. La invitación a Chávez – en ese contexto – no es criticable. Además de haber desarmado a las izquierdas con su aceptación de la ampliación del Canal, yo espero que más que cualquier ventaja monetaria petrolera, la visita produzca por parte de Chávez un respeto a nuestra política interna y la no intervención en nuestros asuntos vía financiamiento clandestino de nuestros locos.
Para todos los que tenemos ‘esencia democrática’ el estudio de lo que ocurrió y ocurre en la hermana república venezolana es obligatorio para ir resolviendo nuestros problemas a tiempo.
El modelo democrático venezolano – llamado de Punto Fijo 1958-98 – fue el ejemplo a seguir para todos los demócratas del continente. ¿Qué pasó?... ¿por qué implosionó? Se fue tornando exclusionista al olvidar la pobreza urbana que rodeaba la maravillosa ciudad de Caracas (un tanto como el ghetto de pobreza que en Colón rodea la isla de riqueza llamada Zona Libre).
El petróleo (ese "excremento del diablo") fue cerrando los pactos de las élites políticas, empresariales y sindicales, excluyendo a una enorme parte de la población pobre que solo veía pasar la riqueza que llenaba los bolsillos de las élites enmarañadas y corruptas (un tanto como podría ocurrir con los miles de millones de excedentes del Canal, si antes del referéndum no acordamos un proyecto de nación incluyente que logre el progreso de nuestra población más vulnerable).
El cierre del sistema venezolano controlado por una oligarquía arrogante llevó a la mayoría de los venezolanos a desesperadamente buscar una ‘democracia diferente’. Mientras se producían estos cambios radicales en la población (70% de los venezolanos ya vivía en centros urbanos), los partidos políticos seguían ciegos y sordos a la realidad y vivían de su pasado ejemplar, de sus muchos ‘inscritos’ y de los altos porcentajes de votación (un tanto como algunos de los partidos clientelistas nuestros, que ¡gracias a Dios! inician procesos de renovación democrática).
El gobierno venezolano se hizo tan rico en un país pobre, que una huelga general de dos meses en 2002/03 no pudo variar la situación (un tanto lo que podría ocurrir si los excedentes de miles de millones del Canal se dejaran en manos de los políticos para gastarlos en planillas político-partidarias, y en paternalismo clientelista, mientras los pobres ven pasar la riqueza hasta los bolsillos de los cocotudos de siempre).
La sociedad civil venezolana nació con fuerza y exigió representación, procurando hacer un by-pass a los partidos deteriorados… error grave: la sociedad civil no es ni puede ser ‘representativa’.
Lo que define a la sociedad civil es ‘participación’. Es un compromiso personal ciudadano de participar en la agenda pública, lo cual contrasta con cualquier aspiración de representar, o aspiración al poder público.
Por último, gran parte de la sociedad civil aceptó financiamientos del gobierno, anulando su eficacia (un tanto como ocurre con algunas de nuestras entidades de sociedad civil que viven de financiamientos oficiales internos y/o externos).
Conclusión: un ‘soldado por esencia’ golpista, con pico de oro y con la cara del venezolano común, se alza con el poder en elecciones democráticas repetidas.
Desaparecen los partidos tradicionales y se aplica una ‘democracia distinta’ híbrida que combina elementos de pluralismo y autoritarismo, combinando participación con representación y ‘democracia directa’.
Combina estatismo con capitalismo en un nuevo cambio político con lineamientos tan preocupantes como novedosos.
Para mí, Venezuela y Hugo Chávez muestran asuntos vitales que debemos evitar para que nuestra democracia sea inclusiva y progresista, en constante perfeccionamiento, resolviendo sus crisis antes de que ocurran.
El momento de consensuar nuestro Proyecto de Nación moderna e incluyente es ahora…¡ya! Tenemos cuatro meses antes del referéndum para hacerlo.
El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana
Además en opinión
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