| PRESIDENTE URUGUAYO SE QUEJA DE LOS PERIODISTAS.
La prensa maldita
Danilo Arbilla
Sorpresivamente, el presidente uruguayo Tabaré Vázquez arremetió contra la prensa y los periodistas. Primero lo hizo el lunes 26 en una reunión con ministros, legisladores y jerarcas de su gobierno y 24 horas después públicamente en rueda de periodistas.
El mandatario, que nunca había cargado sobre la prensa los males o problemas de su gobierno, aparentemente ahora eligió seguir el camino por el que ha optado tanto gobernante desde siempre, con especial énfasis durante las dictaduras militares y últimamente con gran entusiasmo por parte de algunos presidentes progresistas.
Vázquez marcó expresamente, con nombre propio, a tres diarios, cuatro radios, dos canales de TV y un semanario, a los que al tiempo que señaló como "opositores" les reclamó públicamente que asumieran su condición de tal. Esos medios acaparan más del 70% de la audiencia del país y, salvo uno vinculado históricamente al Partido Nacional, lo que asume exclusivamente en su página editorial, el resto de los "marcados" son independientes.
Para el Presidente, según se lo dijo a sus colaboradores, son críticos "sistemáticos" que actúan como "opositores del gobierno", "tergiversan la información" y realizan una "operación política" para atacar a su gobierno.
Trascendió que llegó a decir en la reunión privada que la oposición no son los partidos políticos, sino que está compuesta por otros intereses y otros poderes que hay en el país, entre los que involucró a los 10 medios.
El señalamiento presidencial, con todo lo de peligroso y reprobable que implica este tipo de críticas desde la cúspide del poder a los medios de prensa y sus periodistas, no pasó, sin embargo, de una ataque verbal en una reunión a puertas cerradas, repetido, en un tono algo menor públicamente.
No se acerca ni en el tono ni en las formas, ni tampoco se ha dado en los hechos, a lo de Chávez y a lo de Kirchner. Estuvo muy lejos del nivel de virulencia y de ordinariez de éstos, quienes además confirman sus dichos con arbitrariedades y abusos de poder.
De todas maneras, la reacción presidencial lógicamente recibió como respuesta el rechazo y la crítica de los medios involucrados y algunos más –salvo los oficialistas–, del Sindicato de Periodistas y de las organizaciones que agrupan a las radios y la TV privadas y de la prensa del interior del país, además de la de los partidos políticos de la oposición.
Justo es reconocer que quizá el jefe de Estado no estuvo tan errado al decir que la oposición no son los partidos políticos.
Estos, en general, han sido demasiado tibios con respecto a la gestión del gobierno, lo que incluso ha contribuido a favorecer una cierta imagen de éste en el exterior, que no coincide en un todo con la realidad.
Quizá la táctica de los partidos opositores sea "dejarlo hacer solo" al gobierno para que afloren sus contradicciones.
Puede que haya algo de eso. Tras 16 meses de gobierno, las contradicciones internas de la administración Vázquez son crecientes, en cantidad e intensidad. Las posiciones, dentro del propio gabinete ministerial, entre los legisladores que componen la coalición de izquierda que gobierna, en el seno de sus organizaciones partidarias y en el movimiento sindical que responde a la coalición, van del blanco al negro y en muchos casos sin matices de grises.
Pasa con el TLC, con la reforma tributaria, con la penalización del aborto, con respecto al Mercosur, con el presupuesto nacional, con la refinanciación de deudas a los morosos en falta con los bancos oficiales, entre otros temas.
Por supuesto que estas contradicciones son reflejadas en los medios de comunicación que no tienen necesidad de agregar nada, limitándose a recoger lo que dicen los integrantes del gobierno, incluso los dichos del propio presidente.
Muchas veces los "opositores" que afean la imagen de un gobierno son los hechos, pero ello es difícil de admitir. Mejor es encontrar un culpable o un enemigo afuera y la prensa, que cuenta esos hechos, es el candidato ideal.
Como en el Uruguay los mayores opositores están en el gobierno, parecería que la táctica es decir que la oposición es la prensa, porque es la que cuenta lo que pasa en el gobierno.
Marcándola como la verdadera oposición, politizándola y partidarizándola, se busca quitarle credibilidad y al mismo tiempo se crea una enemigo común afuera, que pueda ayudar a la unidad adentro.
No hay muchas más interpretaciones para la arremetida del presidente Vázquez contra la prensa uruguaya.
El autor es periodista y fue presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa
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