FOTODENUNCIA
‘My name is Panama’ |
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LA PRENSA | Víctor Arosemena |
LA MEJOR Y LA PEOR CARA DE LA CIUDAD | Se supone que desde la falda del cerro Ancón locales y visitantes consiguen las mejores vistas de la ciudad de Panamá... Error. La falta de mantenimiento y de vigilancia hacen que sea una atalaya desde la que se descubren con excepcional claridad los aspectos negativos de una ciudad que teniendo vocación de servicio y atractivos que muchas otras envidiarían, no termina de aprovecharlos.
Después de la escalada de 20 minutos, los turistas se encuentran con un local sucio, lleno de monte, en el que no hay ni un telescopio para observar y admirar la ciudad que yace a sus pies, muchos menos un guía o un mapa que les indiquen los puntos más relevantes o más bellos de la capital panameña. |
Mi odisea en un ‘diablo rojo’
Veinticinco centavos sería muy poco si ofrecieran un servicio de calidad; ya que las distancias son grandes y el combustible va en aumento; pero, amigos lectores, quiero contarles mi odisea en un diablo rojo. Eran las 6:30 p.m. cuando esperaba un diablo rojo que me llevara a Los Pueblos; tras una larga espera por fin venía, a toda velocidad, con su "pavo" pregonando en la puerta "Don Bosco directo". Poco a poco se fue llenando el bus y salimos de la terminal. El chofer era un joven con poca experiencia (el "pavo" era quien lo dirigía y le indicaba qué hacer).
A todo esto la música entraba en calor y el Dj de la emisora conquistó al "pavo" que emocionado gritaba: ¡Levanten la mano las mujeres que queman a sus hombres! Salimos de la terminal y nos detuvimos en el semáforo de la UP (domo de Curundú), donde ambos se tomaron un refresco. A todo esto el chofer pedía: "Cooperen, córranse que para atrás hay puesto".
La verdad, no sé si mi vista me fallaba pero no veía puesto alguno, sino espacio para ir de pie, pero, bueno, qué se va a hacer, todos queremos llegar a casa. Seguimos nuestro recorrido cuando un señor en la parada le comunica al chofer: "Alante va el número X, te lleva tanto tiempo". Allí, señores, comienza mi odisea. La Transístmica se nos quedaba chica. El bus ni siquiera se detenía en las paradas. El "pavo" se asomaba por la puerta para ver si podíamos alcanzar el bus que representaba la competencia. La música continuaba a todo volumen, los pasajeros en la paradas solo nos veían pasar; pero se logró el objetivo: logramos rebasar al otro bus.
De repente se escuchó la sirena del policía de Tránsito. El "pavo", quien era prácticamente un niño, corrió a tapar el amplificador del radio y a sentarse. ¡Ahhh, qué alivio!, pensamos los pasajeros.El policía, efectivamente, le puso una boleta, pero en vez de aconductar al chofer, lo alteró más. Salimos nuevamente a mil, y ambos —chofer y "pavo"— se rieron a carcajadas del agente de tránsito y exclamaron en tono burlón: "Pon to’ lo que quieras, tenemos quien no las borre." ¡Increíble, pero cierto! A pesar del tiempo parados por la boleta volvimos a alcanzar al bus de la competencia.
Eso sí, tirándole el carro a los demás vehículos, subiéndonos por las aceras, cambiando de carril, en fin, todo lo que puedan imaginarse…Y lo más triste es que todos los usuarios íbamos en un estado de letargo e indiferencia sin importarnos que este señor estaba atentando contra nuestras vidas. Al bajarme del bus las piernas me temblaban y casi ahogada por el coraje dije: "Ojalá te paguen suficiente por arriesgar tu vida, la mía y la del resto de los pasajeros".
Milagros Solís
Los simplismos de Bobby
Como I. Roberto Eisenmann Jr. se ha convertido en un defensor del proyecto de Ampliación del Canal me veo en la necesidad de, como lector de La Prensa, llamarle la atención sobre lo que él dice que no hacen los tecnócratas que se oponen al proyecto, que no es otra cosa que no hablar en expresiones simples, que todos los legos entiendan. Todo es relativo.
Eisenmann utiliza subterfugios engañosos, tal como que la ACP es una empresa fuera de serie que tiene una ganancia de 40% de su facturación. Advierto que considere Ud. que dentro de los costos de la ACP no hay asignado ni un centavo de valor al agua de la cuenca hidrográfica canalera. Que el costo del agua está dentro del valor del servicio que le vendemos a las navieras por pasarles sus barcos y que servicio es lo que cobramos no es simplismo, es encubrimiento...
Los productores de petróleo ¿qué cobran... el valor del petróleo o el servicio de extraerlo? Si fuera únicamente el servicio de ponérselo a los compradores en algún sitio, ¿por qué sube de precio? Sube porque hay demanda, pero en sí mismo el petróleo no vale nada. Si nadie quisiera usarlo ¿valdría algo? Nuestra agua es igual que el petróleo, como hay quien la quiere usar para pasar barcos, debe tener un valor. Así como el costo del servicio de extraer petróleo aumenta levemente, por efecto de la inflación, igual varía el costo de administrar el agua que permite pasar los barcos.
Pero, como sin agua no se puede pasar ningún barco y hay quienes quieren pasar barcos, esa agua debe tener algún valor.Si le ponemos un costo de 10 centésimos el metro cúbico usado en un esclusaje, con 55 mil metros cúbicos de agua por esclusaje, este tendría un costo —por agua— de 5 mil 500 balboas por barco, que habría que multiplicar por los 13 mil tránsitos anuales. Serían 71.5 millones de balboas que podríamos cobrar por esa agua. Si lo valoramos a 20 centésimos por metro cúbico cobraríamos más de 140 millones por año. Ya no se mantendría el 40% de ganancia.
Todo es relativo, mientras haya quién quiera usar nuestra agua, la podremos valorar y que este valor lo paguen los que la necesiten, como hacen los productores de petróleo. El petróleo y el agua valen por la demanda que exista. Hablemos simple, Bobby: hay que ampliar el Canal pero no a la ligera como lo quieren hacer los que ven opciones de hacer o aumentar fortunas al margen de las necesidades de las mayorías. Y esto no es irrelevante cuando tú y yo comemos todos los días y hay 40% (el mismo porcentaje del rédito del Canal) que no viven dignamente.
Jorge Gamboa Arosemena
Sombrerazos inmerecidos
En la sección Ejercicio de Convivencia publicada el 28 de este mes, leo una injusta historieta que hacer ver muy mal a los ancianos.La historia indicada describe a una anciana dama que se pasa a la cabeza de una larga fila en un banco. El artículo expone la supuesta "grosería" de la anciana como otro ejemplo del "juega vivo" pero no explica que, según una ley al respecto, los ancianos y jubilados tenemos derecho a tener una fila especial para que nos atiendan en forma expedita.
Hay razones para ello; muchos ancianos están enfermos y tienen problemas óseos, etc.El ejemplo descrito en ese artículo es de muy mal gusto. Comprendo que a veces parece un abuso, mas esa es una magra ventaja por haber llegado a una edad avanzada.Esas pequeñas ventajas son la compensación por haber sido quienes hemos construido lo que es el Panamá de hoy en día. Cuando lo recibimos, créanme, la cosa era muy distinta. Los actuales jubilados, mi generación, lucharon para que Panamá progresara.
Trabajamos, pagamos impuestos para que los nuevos ciudadanos tengan, entre otras cosas, su Canal, su independencia, escuelas, hospitales, etc.Nosotros los ciudadanos con más edad fuimos los que le conquistamos esos derechos a los jóvenes de hoy. No nos regalaron nada; ahora los jóvenes tienen la obligación de mejorar lo que existe.En fin, los de más edad no estamos usurpándole derechos a los jóvenes, simplemente consideramos que merecemos el usufructo de lo que existe hoy.Dejen que recibamos reconocimiento, lo merecemos.
Giovanni Stagnaro
Educar para el cambio: la cultura de la curiosidad
Con sumo placer leí el artículo "Educar para el cambio: la cultura de la curiosidad" publicado en La Prensa el miércoles 28 de junio.Sus palabras reflejan las enseñanzas que día tras día procuramos transmitirle a los estudiantes y docentes que visitan Explora, Centro de Ciencias y Arte; despertar el interés por aprender; incentivar la creatividad; desarrollar el interés hacia la investigación; elevar la autoestima y hacer uso de los valores éticos y morales.
Ojalá sus palabras lleven a los padres y madres de familia a la reflexión y al interés de realmente propiciar un cambio en nuestra sociedad que tanto lo requiere.Mis más sinceras felicitaciones y la exhorto para que continúe aportando al desarrollo de nuestro país.
Dora Boyd de Pérez Balladares
Presidenta de la junta directiva
Fundación Centro de Ciencias y Arte
Panamá, sueldos de $30 mil y de $200
El pasado viernes 17 de junio se publicó en su periódico la noticia "Punta Mala. DRP exime a Franklin Moscoso", que informaba de que la Dirección de Responsabilidad Patrimonial, en una investigación sobre supuesto enriquecimiento ilícito del ex embajador Franklin Moscoso, concluyó que en cinco años el señor Moscoso recibió "ingresos suficientes" de 1.8 millón de dólares de sueldos y viáticos ejerciendo funciones de embajador en Grecia y cónsul en el Pireo.
Si se hace un simple cálculo de los ingresos mensuales que recibió este funcionario se deduce que su salario mensual durante esos cinco años fue de 30 mil dólares, un salario que no creo que se lo paguen a ningún embajador en el mundo, pero que sí se paga en un pequeño país del tercer mundo en el que hay familias que subsisten escasamente con menos de 200 dólares al mes.
Como ciudadano de este país, me pregunto cómo se puede justificar que un servidor público reciba este salario, cuando vemos escenas como las que emitió un noticiero de TV cuando se quemó el Super 99 de Santiago (Veraguas), donde había familias enteras recogiendo productos quemados y contaminados en el vertedero de basura para consumirlos. Hechos como estos nos deben hacer reflexionar sobre cómo se administra este país, donde un grupo de políticos profesionales cada cinco años hace muchas promesas de cambio, de transparencia en el manejo de los fondos públicos, de crear fuentes de trabajo, etc, y que cuando logran su objetivo de tomar el poder, su principal interés ya no es lo prometido, sino enriquecerse antes de que termine su periodo de gobierno.
Benicio Villarreal Ríos
Periódicos y educación
La calidad de los periódicos tiene una gran importancia didáctica, porque hay muchísima gente que no lee otra cosa desde que sale de la escuela.Cualquiera que transite por las calles de Panamá cada mañana de día laborable, podrá ver cómo los periódicos con mucho morbo y poca sustancia se venden más que los "serios". Este hecho se suele atribuir a la escasa educación de los lectores, pero hay otro motivo más físico que cultural.
Compre usted La Prensa a las 6:00 de la mañana y váyase a laborar en bus, verá que es imposible abrirlo sin molestar al vecino. Si La Prensa fuera más manejable, muchos lo preferirían, aunque sea más cara. Hay que preguntarse: ¿la gente lee poco los periódicos buenos por falta de cultura o es que su falta de cultura aumenta por la dificultad de leer periódicos buenos?
Francisco Moreno Mejías
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