| PROYECTO NACIONAL.
¿Qué más queremos hacer?
Carlos M. Arango Jr.
La mayoría de los ciudadanos que hoy están de acuerdo con la ampliación del Canal, mediante la construcción del tercer juego de exclusas, también están de acuerdo con que se defina la utilización de las ganancias de la operación del Canal ampliado en el marco de un acuerdo o proyecto nacional suscrito por el gobierno, los partidos políticos, los gremios, los trabajadores, los empresarios y las organizaciones de la sociedad civil.
Incluso, el señor Presidente de la República está de acuerdo con este sentir de la ciudadanía, según se lo escuché decir en el Foro de la Empresa Privada sobre el Proyecto de Ampliación, hace unos días.
Se comprometió a hacer sus mejores esfuerzos por lograr el consenso necesario para tal objetivo, haciendo especial énfasis en la inclusión de los partidos políticos.
Sin embargo, el presidente Torrijos no estuvo de acuerdo en gestionar este acuerdo antes del referéndum, porque se corría el peligro de desviar la atención hacia la discusión de cada sector por lograr la mayor participación en la distribución de las utilidades.
Sí se puede, señor Presidente, lograr un consenso. Con la debida habilidad conciliadora del equipo que se designe, para obtener un razonable equilibrio, se podrá evitar discusiones sectoriales.
Además, las partidas no tienen por qué establecerse desde ahora, ya que las necesidades y prioridades podrían variar cuando se vaya a distribuir las utilidades por sector en el futuro.
Ojalá que el señor Presidente reflexione sobre este particular, porque se corre el peligro de que aprobado el proyecto de ampliación, las utilidades futuras brillen de tal forma que desatarán incontroladamente la conocida voracidad de los partidos políticos por llenar espacios en el presupuesto de la nación con intereses muy particulares, cerrándole la puerta a la participación de los beneficios del Canal a los panameños que hoy viven marginados en una pobreza que nos llena de vergüenza.
De no acordarse este proyecto nacional antes del referéndum, veremos el nombramiento de comisiones de alto nivel, comisiones presidenciales o como se le quiera llamar. ¿Resultado ? El de siempre. No ocurre ningún cambio efectivo. Haga un esfuerzo ahora, señor Presidente. El país que quiere salir adelante lo apoyará.
Hay un tema que debemos incluir en el acuerdo nacional que brota de una necesidad impostergable y que a fin de cuentas hará que las utilidades del Canal ampliado cumplan con su objetivo socio-económico, como es lograr un desarrollo que alcance a todos los panameños. Se trata de la urgente reingeniería del sistema judicial. Justicia e impunidad no van de la mano, como tampoco lo van la injusticia y el desarrollo.
Este programa de reingeniería hay que acordarlo ahora, con metas, fechas y revisiones periódicas de avance.
En Panamá tenemos personas muy bien preparadas, honestas, sin compromisos políticos o sectoriales, incluyendo a algunos abogados cuya integridad personal son una garantía de que podría lograrse una renovación integral del sistema de justicia, que la ciudadanía vería como un logro importantísimo en nuestro devenir como país que se asoma a una oportunidad sin precedentes.
La excusa de siempre es que hay que respetar la separación de poderes, consecuentemente no se hace nada.
Evitemos la radicalización de la sociedad que a diario sufre en carne propia la propagación de la violencia, el crimen, el delito, los peculados, la corrupción, la inseguridad y la impunidad.
Se nos está desmoronando la sociedad en nuestras propias manos. El colapso final vendrá cuando los ciudadanos, hartos y desesperanzados por la impunidad generalizada, se tomen la justicia por cuenta propia. Me temo que nos estamos acercando inexorablemente a ese peligroso momento. Es la hora de actuar con valor y determinación.
La separación de los poderes del estado, en un régimen presidencialista como el nuestro, resulta un mito en la práctica.
Afrontemos esta realidad con franqueza e incluya, señor Presidente, en el acuerdo nacional que usted dice que impulsará, una renovación seria , programada y consistente del sistema judicial para que comience en su gobierno y continúe en los próximos por medio de la arrolladora aprobación de los panameños.
Si se acuerda un proyecto nacional sobre las utilidades futuras del Canal ampliado que incluya la renovación del sistema judicial antes del referéndum, los decididos por el sí barrerán abrumadoramente a los del no, porque los que hoy están indecisos se sentirán más seguros de que la perspectiva de mejores días para todos los panameños es una realidad posible, por lo que terminarán inclinándose por una aprobación del proyecto. Esta oportunidad se da ahora, no después.
El autor es ejecutivo retirado
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