| VÍA INTEROCÉANICA.
Ampliación: retos, oportunidades y esperanza
Rogelio Pinilla
Al Istmo de Panamá, desde que emergió del mar hace más de tres millones de años, la naturaleza o, quizás una fuerza sobrenatural, le encomendó la noble misión de servir de zona de tránsito y puente al servicio de todos los pueblos del mundo. No sólo fuimos bendecidos con la cintura más estrecha del continente americano, sino que en esta cinta entre dos mares estratégicamente se nos colocó el río Chagres para que el coraje e ingenio creativo del hombre lograra la obra por la que, en palabras de David McCullouch, "una nación, Francia fue estremecida en sus cimientos, Colombia perdió su más preciada posesión, el Istmo de Panamá. Nicaragua, en el umbral de convertirse en cruce del mundo, tuvo que conformarse con esperar por una futura oportunidad. Nació la República de Panamá y los Estados Unidos se aventuraron en su papel de expansión global". Debemos recordar que por una estampilla de un centavo que simbolizaba a su país, los nicaragüenses perdieron la batalla diplomática por el Canal y la historia cambió para siempre en nuestro beneficio.
Gracias al alpinismo generacional, los panameños tenemos ante nosotros el reto de una decisión que fijará un hito en nuestro destino y puede trazar la línea entre mantenernos por siempre como país subdesarrollado o catapultarnos a lo que todos aspiramos: una nación desarrollada en donde reinará la paz, la armonía, el bienestar común y la justicia social. Con esta decisión, los hombres y mujeres que hoy conformamos esta pequeña nación, enclavada en el corazón de las Américas, vamos a demostrarle al mundo que podemos forjar nuestro propio devenir y lograr lo que hace cerca de un siglo logró la nación más poderosa de la tierra.
El proyecto de ampliación del Canal de Panamá, mediante la construcción de un tercer juego de esclusas, nos brindará la oportunidad de tocar las puertas de un futuro brillante para nuestros hijos y nietos; la oportunidad de obtener mayores y progresivos recursos para combatir la pobreza y las desigualdades económicas; la oportunidad de optimizar en beneficio, ahora de todos los panameños, nuestro mayor recurso natural: nuestra posición geográfica; la oportunidad de decirle al mundo que somos dueños de un Canal soñado, ideado, diseñado, construido, operado y mantenido por panameños y panameñas para servir al comercio mundial, pero primordialmente para beneficio de los panameños.
La ampliación del Canal mediante la construcción de un tercer juego de esclusas es el mayor reto que enfrentará la nación panameña en su historia republicana.
En el proyecto de ampliación del Canal están puestas todas nuestras esperanzas de contribuir a edificar una patria digna y pujante en el concierto de las naciones; hay esperanza en la juventud a la cual hemos de abrir oportunidades de trabajo y vida decorosa; hay esperanza en nuestras clases humildes y menos afortunadas porque vendrán mejores días para ellos; hay esperanza en nuestros pueblos del interior porque dispondremos de mayores recursos para atender sus necesidades y justo derecho a disfrutar de un país en pleno desarrollo.
El autor es ingeniero civil
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