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dguerra@prensa.com Hace algunos años, los camarones encabezaron la oferta exportable panameña. Hoy, los barcos camaroneros permanecen anclados en los puertos, encallados por los altos precios del combustible. La enfermedad de la "mancha blanca" ha sido controlada y las inversiones en tecnología y genética siguen dando resultados, pero salir al mar en busca de camarones es casi un lujo cuando el precio del diésel consume el 90% de los costos de operación. Según los resultados del primer trimestre de este año, las exportaciones de larvas y camarones se han desplomado 32.9% y 27%, respectivamente. Actualmente, la actividad se ubica en la octava posición por debajo de los melones, las sandías, los bananos y atunes. La tendencia alcista en los precios del combustible complica el futuro de la actividad camaronera mar afuera. "Esos barcos tienen sus máquinas encendidas 24 horas y si no logran buena producción, entonces no es negocio", comenta George Novey, director de Recursos Marinos y Costeros de la Autoridad Marítima de Panamá. Cada viaje de 15 días para cinco tripulantes requiere una inversión de aproximadamente 12 mil dólares. Diez mil 800 dólares se van en diésel. La flota camaronera con licencia vigente alcanza las 140 embarcaciones, pero Novey se atreve a asegurar que la mayoría no está saliendo al mar, algo que afecta la generación de empleos en las plantas de procesamiento. Factores de impacto A pesar de que Panamá es el país con la veda más larga del camarón en la región – de cinco meses– también se registra una reducción en la producción de esa especie. Novey no piensa que se trata de una sobre explotación de los mares, sino que existen factores ambientales como la contaminación de costas y exceso de sedimentos en manglares y pantanos donde crecen y se reproducen los camarones. Las empresas que cultivan camarones están sacando la cara por la industria. Faustino Cabadas, presidente de la Asociación de Productores de Camarones, dice que existe un "exceso de pedidos en el exterior", pero las fincas trabajan a su capacidad. Su empresa, Vigomar, S.A., ha exportado hasta este mes cerca de 300 mil libras de camarón, facturando 600 mil dólares. Y Cabadas espera que las cifras mejoren entre agosto y septiembre cuando prevé alcanzar una producción récord. "Sin las fincas camaroneras, la cifras de las exportaciones estuvieran por el suelo", piensa Richard Pretto, director de Acuicultura del Ministerio de Desarrollo Agropecuario.
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