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El marco y los rivales son dignos de la final. Pero no pudo ser. Alemania y Argentina se enfrentan en el mismo estadio Olímpico de Berlín que albergará la final del Mundial el 9 de julio, pero adelantaron el duelo casi 10 días, para hoy, viernes, en cuartos de final. La reedición de uno de los grandes clásicos del fútbol mundial promete ser de vértigo y de goles, si los dos equipos logran repetir lo que mostraron en sus mejores momentos de este Mundial. Los dos saben que el que gane hoy tiene el camino abierto hacia la final. Para alcanzarla deberán superar solo un escollo más, el ganador del Italia-Ucrania. DUELOS A LA VISTA Los duelos que despertarán la pasión y decidirán el partido dentro de la cancha serán múltiples. Por ejemplo las dos delanteras, de lujo las dos, aunque la argentina con más opciones, ya que Juergen Klinsmann no sabrá hasta último momento por quién se decidirá su colega "y maestro" del otro lado, José Pekerman. Las opciones son Javier Saviola o Carlos Tevez, Hernán Crespo o Lionel Messi. Del lado alemán, el poder ofensivo está definido y se centra en Miroslav Klose, con cuatro tantos el goleador del torneo hasta ahora, y su compañero aprendiz Lukas Podolski, que tiene tres goles mundialistas. En el centro de la cancha, el creador del juego argentino Juan Román Riquelme le sacará ventajas ofensivas a la figura del otro lado, Michael Ballack, pero solo porque éste ya no es la figura excluyente debajo de las puntas, sino que jugará más replegado, cumpliendo con férrea disciplina su nueva tarea de apuntalar la tarea defensiva delante de la línea de cuatro junto a Torsten Frings. También se verá quién es el mejor de los marcadores izquierdos, Philipp Lahm, la revelación en el equipo alemán, o Juan Pablo Sorín, el caudillo argentino, dos jugadores de fuerte defensa pero igual poderío de llegada por sus bandas. Argentina llega al partido en Berlín consciente del poderío alemán, pero serena y confiada en sus posibilidades. GRANDES ANTECEDENTES El clásico mundialista de hoy entre Alemania y Argentina, en los cuartos de final, reedita dos antecedentes en finales mundialistas que, en ambos casos, terminaron con efusión de lágrimas. En 1990, cuando Alemania derrotó 1-0 a Argentina en la final de Roma, con un gol de penalti de Andreas Brehme, fue Diego Maradona el que rompió a llorar en el campo al final del partido. Los alemanes han recordado en los últimos días esa imagen y la han asociado con la de Maradona en las tribunas del actual Mundial animando a Argentina como un hincha más y le han pronosticado un nuevo capítulo de llanto. Cuatro años antes, había sido el defensa alemán Hans-Peter Briegel quien derramó lágrimas de impotencia ante las cámaras de televisión después de que Argentina derrotase a Alemania por 3-2 en el Estadio Azteca de ciudad de México. Hoy los equipos tendrán que salir al campo con los mismos uniformes de 1990, lo que le ha permitido al diario alemán Bild decir que Argentina jugará con "la camiseta de las lágrimas". Además en deportes
• Dos potencias se cruzan hoy
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