| PREVENCIÓN DEL ABUSO SEXUAL INFANTIL.
Sembrando esperanza
Jennie Barb
La Fundación Unidos por la Niñez, trabaja desde el año 2000 para prevenir el abuso sexual infantil y aportar una respuesta a este grave problema de salud pública. Es así como diseñamos programas de prevención creativos, que enseñan, protegen y divierten, favoreciendo ese cambio social que tanto necesita nuestro amado país.
Las noticias son alarmantes. Niñas y niños de todas las edades son abusados sexualmente. Niñas de 10 años están abortando y el abuso sexual ha penetrado escuelas, iglesias, instituciones, comunidades y familias. Los medios están develando una realidad que hasta hace poco permanecía oculta y oscura, a puertas cerradas. Parece que ya no hay un lugar seguro para nuestros niños y niñas.
A pesar de la divulgación de este delito, todavía muchos niegan esta realidad, persisten mitos y un profundo desconocimiento avalado por la orientación patriarcal de nuestra cultura.
El crecimiento de la sociedad es un proceso, los cambios son generacionales y necesitan comenzarse a generar ahora. La violencia es una amenaza constante. Los crímenes y asaltos son además de noticias, temas virtuales que recibimos por internet en un intento de nuestras amistades por cuidarnos, conversaciones de sobre-mesa y denominador común en reuniones y fiestas. ¿Qué estamos o no haciendo, que no está funcionando?
El niño maltratado aprende a maltratar. Existe una asociación directa entre la conducta delictiva y el maltrato infantil, sobre todo el sexual.
El impacto del abuso sexual no se puede medir. Se estima que un 70% de todos los pacientes psiquiátricos de consulta externa, ha sido abusados sexualmente. El abuso sexual es un problema grave que requiere de la atención de todos y de todas. Es un drama secreto que la cultura, el Estado, la sociedad y la familia perpetúan, porque todos somos protagonistas. El abuso sexual es problema de todos.
La cultura, basada en tradiciones arcaicas promueve la desigualdad entre hombres, mujeres, niños y niñas, colocando al hombre como una figura de poder. La mujer es vista como objeto y como símbolo sexual explotado en publicidad. Sufriendo todo tipo de abusos en la calle, en el ambiente laboral, social y político. En Panamá los crímenes de mujeres a manos de sus parejas es un problema alarmante, indicador de altos índices de violencia socio cultural. La violencia hacia la mujer no es diferente a la violencia hacia los niños, niñas y ancianos. Se violenta a las personas en una posición desigual, a las personas frágiles y vulnerables.
El Estado surge deforme dentro de este marco cultural, con intereses individuales, con carencia de programas estructurados dirigidos a la prevención de problemas sociales, con personas en puestos de mando por compromisos políticos, no por experiencia y educación.
La sociedad, producto de la cultura patriarcal y del Estado deforme, educa de forma incongruente y reproduce roles desviados. Legitimiza conductas inadecuadas, normaliza la violencia y sexualiza a la niñez.
La familia, resquebrajada, uni-parental, aquejada por múltiples problemas, no cumple con sus tareas básicas. La responsabilidad de educar en valores, pilares de la convivencia, es desplazada a la escuela. Y la escuela reflejo social, estatal y cultural olvida su gigantesca responsabilidad en la formación integral y en la protección de la niñez. Es necesario incorporar programas de prevención de violencia y/o de abuso sexual desde pre escolar.
La situación nos llama a reflexionar. Es urgente que hagamos cambios importantes. No tenemos que cambiar el mundo hoy. Pero podemos estar más conscientes de lo que hacemos, podemos unirnos en un solo país, con un mismo objetivo: construir el futuro cuidando a nuestros niños. Podemos dejar a un lado nuestros intereses partidistas e individuales. Podemos dejar de pensar que lo más importante es obtener dinero, poder y reconocimiento, podemos fijarnos metas nuevas y mirar el mundo con luces largas.
¡Juntos, podemos hacer la diferencia!
La autora es psicóloga, presidenta de la Fundación Unidos por la Niñez
Además en opinión
• Obligación de simplificar… y la buena nueva: I. Roberto Eisenmann, Jr. • Por si ya no fuera tarde: Carlos Bolívar Pedreschi • Sembrando esperanza: Jennie Barb • La cultura del abuso: Fernando Toledo • Chávez y el pensamiento bolivariano: Ana Camacho de López T.
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