Hugo Chávez y su chequera petrolera llegan hoy y, aunque la visita de todo Jefe de Estado merece respeto, también es bueno que el mandatario sepa que en el continente americano somos muchos los que condenamos su discurso irresponsable, sus peligrosos arrebatos y su conducta intervencionista.
Independientemente de su filosofía política, nos preocupa la sombra tiránica que proyecta Chávez, sus constantes intentos por silenciar a los medios de comunicación que no le son dóciles y su control absoluto del poder.
Si bien es cierto que el despilfarro de la riqueza petrolera que hace por el mundo –tras causas "revolucionarias"– es una cuenta que deberá rendir a los venezolanos, el resto de los países no podemos permitir su injerencia en asuntos internos a cambio de la venta directa del combustible, o favores. El respeto a las libertades y a la democracia no se compra, ni siquiera a los precios actuales del crudo.
Mientras las autoridades se apresuran a llenar al visitante de títulos honoríficos, esperamos que cualesquiera que sean los tratos que se están negociando con Chávez, partan del respeto absoluto a la soberanía nacional. Suficiente tendremos con los discursos populistas y el show bolivarianista. Lo que se haga, que sea transparente y sin olvidar la democracia hemisférica. |