| HAY QUE TOMAR EN CUENTA EL PANAMÁ RURAL.
Necesitamos un plan equitativo de repartición de ingresos... ¡ya!
Nixa Gnaegi de Ríos
El sábado 27 de mayo, el compañero apediano Enrique Arturo de Obarrio, presidente de Apede, publicó en el diario La Prensa su escrito titulado "Plan de Desarrollo Nacional, ya".
Enrique nos ha puesto a reflexionar si realmente necesitamos otro "Plan de Desarrollo Nacional" o lo que necesitamos es un movimiento de los ciudadanos de todo el país para exigir un "Plan Equitativo de Repartición de Ingresos, ¡ya!".
¿Cuántos Planes de Desarrollo hemos presentado a los diferentes gobiernos en las últimas dos décadas? Como ejemplo, la Visión 2020 incluye varios "pactos" firmados por representantes de los principales grupos políticos: Mireya Moscoso, Martín Torrijos y Alberto Vallarino. Algunas de las recomendaciones, los gobiernos de turno, las han puesto en marcha, pero lo que sí no han hecho es destinar los fondos requeridos para las obras y acciones que dichos estudios recomiendan. ¿Para qué más estudios, planes y pactos, si no logramos que se destinen los fondos para llevarlos a cabo?
Es muy lamentable que en distritos como Natá en Coclé y Puerto Armuelles en Chiriquí (que en el siglo pasado aportaron más que el Canal de Panamá al fisco), la población no pueda gozar de servicios básicos y apoyo gubernamental para las elementales obras de infraestructura que una población sin muchas pretensiones necesita.
Por ejemplo, Natá no cuenta con una planta con capacidad de abastecer de agua a la población constantemente. Los caminos de penetración para los campesinos que habitan la parte norte del distrito, están en condiciones deplorables. Natá es la joya colonial del interior, con mucho esfuerzo sus habitantes por medio de la Fundación Natá de los Caballeros están tratando de salvar sus monumentos históricos del decaimiento total, debido a la falta de fondos estatales para el mantenimiento de los mismos.
Puerto Armuelles, que aportó durante décadas millones al fisco, ¿qué compensación recibió a cambio? ¿A dónde fueron a parar esos impuestos, al fondo central?
¿Ahora se nos pide que aprobemos la ampliación del Canal y otras grandes obras en el área canalera? ¿Qué pasará con los miles de interioranos que emigrarán por 5 ó 6 años para trabajar en la construcción de estas obras, cuando terminen?
Es de todos conocido que el panameño se lo gasta todo y tomemos conciencia de que luego de la bonanza, si no se toman las medidas adecuadas, el área rural estará más empobrecida que en el presente.
Esto sólo lo podremos evitar si antes del referéndum logramos un "Plan Equitativo de Repartición de Ingresos, ¡ya!, que garantice que las ganancias que produce nuestro mejor negocio, el Canal, con justicia se repartan entre todos sus socios, nosotros los panameños, especialmente los que no vivimos en el área del Canal, ¡que poco o nada hemos disfrutado de sus aportes!
Paralelamente al ensanche del Canal, se deben construir en el interior del país obras de infraestructura, para el desarrollo de los agro-negocios y el turismo; se necesitan aeropuertos, carreteras de penetración, puertos, acueductos, sistemas de riego, permitiendo un desarrollo equitativo para todos los panameños, independientemente de dónde vivan.
Igualmente, este "Plan Equitativo de Repartición de Ingresos", ¡ya!, debe garantizar que el ingreso del Canal se reparta a los municipios del país proporcionalmente al número de sus habitantes.
Ya es hora que se les transfiera la responsabilidad a los municipios de decidir qué obras construir y dotarlos del ingreso necesario para construirlas.
Exhorto a todos los apedianos de la capital y del interior a convocar a una gran Asamblea Nacional, antes del referéndum del Canal, para discutir este tema y proponer una solución viable, justa y equitativa. Sobre todo, favoreciendo a los más desprotegidos de nuestro país, los que habitan en el otro Panamá: el Panamá rural.
La autora es rectora de la Universidad Tecnológica Oteima
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