| AMPLIACIÓN.
El Canal de Panamá, presente y futuro
Elías Samaniego-Stanziola
Aquel mediodía del 31 de diciembre de 1999, la República de Panamá asumió la administración plena del canal interoceánico.
Cumplido este memorable momento, la nación panameña también asumió el compromiso y la responsabilidad de conservarlo, mantenerlo operativo y de asegurar su viabilidad futura.
En los últimos seis años el Canal ha hecho aportes directos al Estado por 1,821.1 millones de dólares y cada año aumenta significativamente esta contribución.
El Canal de Panamá es una empresa, la mayor y más importante del país, y debe ser visto como un negocio que tiene que competir con otros, por lo que se hace necesario invertir en nuevas tecnologías, en capacitación del recurso humano y en mejores infraestructuras, todo esto para ofrecer un mejor y más amplio servicio, de lo contrario pierde su eficiencia, rentabilidad y competitividad, y queda expuesto a desaparecer en ese proceso inevitable que se llama globalización.
Por lo general celebramos y vemos con buenos ojos cuando una empresa se moderniza, crece, mejora sus instalaciones y amplía sus servicios, por qué entonces cuestionar y rechazar la ampliación del Canal de Panamá.
Estoy seguro de que hace 100 años debieron existir muchos escépticos y voces contrarias a la idea de construir la vía interoceánica, y con mayor razón, luego del fracaso del canal francés.
Sin embargo, si hace más de un siglo nos hubiésemos dejado vencer y amilanar por las enfermedades, la falta de recursos financieros y la magnitud misma de la obra, hoy día no pudiéramos sentirnos orgullosos de tener en nuestro suelo patrio una de las mayores obras de ingeniería del mundo.
Entonces, ¿a qué le tememos?, ¿qué nos preocupa ? En lo personal, mi mayor temor y preocupación es "no hacer nada".
El comercio mundial y principalmente el marítimo crece cada día, y una vez el Canal alcance su capacidad máxima de 330 millones de toneladas CPSUAB (unidad del sistema de medición que utiliza el Canal basada en una fórmula matemática de arqueo y que determina el volumen total de carga de una nave, es igual a 100 pies cúbicos), que se estima será entre el año 2009 y 2012, ¿qué va a pasar?, pues las grandes compañías navieras con sus portacontenedores, voltearán su mirada hacia la ruta transpacífica y la ruta por el Canal de Suez, sin mencionar el sistema intermodal de EU, que son los grandes competidores del Canal de Panamá.
En el año fiscal 2005 el tráfico por el Canal de Panamá fue de 280 millones de toneladas, y se estima que para 2025 será de más de 500 millones de toneladas, pero si queremos tener un Canal operativo y funcional para ese año, debemos tomar una decisión hoy, y creo firmemente que la ampliación del Canal con el proyecto del tercer juego de esclusas garantizará el aumento de la capacidad de la vía para hacerle frente a la creciente demanda de tonelaje, conservará la competitividad de esta ruta marítima en el comercio mundial, y le permitirá al Canal seguir haciendo sus aportes a la economía y a la sociedad panameña.
Que el proyecto tendrá un costo estimado de 5,250 millones de dólares, cierto. Que es una cifra elevada, cierto. Que habrá riesgos, cierto. ¿Qué inversión no las tiene?
Pero el mayor riesgo y desafío para el Canal y el país sería no afrontar esta situación, y exponer a las futuras generaciones a no poder contar con los múltiples beneficios económicos, comerciales y fiscales que genera el Canal de Panamá.
Depositemos nuestra confianza en la Autoridad del Canal de Panamá, en los estudios del proyecto de ampliación, y afrontemos este reto como lo hicieron nuestros antepasados, con la convicción de su conveniencia y de las muchas oportunidades que generará para el país.
El autor es abogado
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