| PRESENCIA DE PANAMÁ ES ESENCIAL.
Una guerra para salvar ballenas
693161 Betty Brannan Jaén
laprensadc@aol.com
Washington, DC. -Conservacionistas y defensores de la ballena ganamos una batalla crucial el viernes en la guerra contra la cacería de cetáceos, pero no podemos permitirnos descanso alguno en esta lucha.
Desde 1986, la Comisión Ballenera Internacional (CBI) ha mantenido una moratoria sobre la caza comercial de la ballena, pero ha permitido que Japón haga una limitada "caza científica", basada en la premisa --por razones que solo Japón entiende-- de que el estudio científico de ballenas requiere matarlas y luego comérselas. Con esta caza comercial "disfrazada", Japón está matando casi dos mil ballenas al año, lo que ha sobresaturado su mercado al punto que se quiere usar carne de ballena para comida de perros. Encuestas publicadas esta semana en medios internacionales revelan que el consumo actual de carne de ballena en Japón es solo una onza anual por persona (el equivalente de menos de una tajadita de sashimi) y que 77% de los japoneses está en contra de la caza comercial de cetáceos. Estos hechos desmienten el argumento de que la guerra diplomática sobre la ballena es un intento de imponerle "un imperialismo culinario" a la tradición japonesa de comer ballena, como alega el gobierno nipón.
No obstante, el gobierno japonés --en ilustración clásica de un gobierno desconectado de su pueblo-- sigue empecinado en su campana internacional por cazar la ballena y ha venido usando una "política de chequera" para comprar votos en la CBI y fletar al organismo de nuevos aliados. En la reunión anual de la CBI celebrándose este fin de semana en St. Kitts y Nevis, se temía que Japón reuniría una mayoría de los votos y todavía es posible que lo haga. (Ver columna del domingo pasado y noticias del viernes y sábado.)
El primer día de la reunión fue el viernes y, para suerte de los conservacionistas, algunos aliados de Tokio no se presentaron a tiempo para participar. Japón --un país admirable en todo menos la obsesión anti-ballena de su gobierno-- había propuesto que se introdujera votación secreta en las reuniones de la CBI, lo cual hubiera hundido toda posibilidad de que los pueblos vigiláramos la actuación de nuestros gobiernos en el organismo. Esta era una votación verdaderamente crucial y, felizmente, el bloque conservacionista ganó por 33 votos a 30. También se derrotó una propuesta nipona para permitir la caza de delfines, por 32 votos a 30.
En ambos temas, Panamá votó con el bloque conservacionista y fue una pieza esencial en derrotar la postura pro-cacería, actuación con la que el gobierno de Martín Torrijos se ha ganado mi aplauso sincero, especialmente porque el gobierno de Mireya Moscoso mantuvo una política absolutamente repugnante sobre este tema.
Una advertencia, sin embargo: ha llegado a mis oídos que este año, la Autoridad Marítima (AMP) había dispuesto no asistir a la reunión de la CBI --lo cual hubiera sido entregarle "de facto" el voto panameño a Japón-- y por eso no había pagado su cuota en el organismo, pero que esa decisión se rectificó al último momento tras recibir órdenes escritas al respecto de la Cancillería. Pregunté de esto en la AMP y la respuesta que recibí fue que "la Cancillería de manera coherente dicta la política exterior del Gobierno y coordina con todas las instituciones la participación del Gobierno en organismos internacionales". De esa respuesta deduzco que, en efecto, debemos aplaudir que la Cancillería salvó la situación, pero que también debemos estar atentos ante el peligro futuro de que la AMP intente algún sabotaje submarino de la postura pro-ballena que los panameños deseamos.
Vale recordar que durante el gobierno de Moscoso, la Cancillería siempre insistió en que era la AMP la que había decidido que Panamá se alineara con la postura pro-cacería. Se nos dijo entonces que esto era porque Japón era un usuario importante del Canal, lo que motivó que un lector comentara que "vendemos nuestros servicios, no nuestra conciencia".
Al escribir esta columna (el sábado en la mañana), no sé cual será el desenlace del resto de la reunión de la CBI, pero el estrecho margen de las dos votaciones del primer día confirma que la presencia de Panamá en el encuentro era esencial; ayer, ambientalistas panameños y extranjeros felicitaron al gobierno panameño por su rol "clave" en defensa de la ballena.
Nos toca ahora vigilar cómo se desenvuelve este cónclave y prepararnos desde ya para el del año próximo. En defender a las ballenas, no podemos descansar.
La autora es corresponsal de La Prensa
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