| Conveniencia.
No hay que esperar que nos roben el mandado
Giovanni Ferrari
Tuve la oportunidad de presenciar la visita de nuestro primer vicepresidente y su comitiva en Alemania por motivo de la invitación del gobierno de ese país. Naturalmente que el tema de la ampliación del Canal fue el plato fuerte tanto para políticos como para empresarios. Pude apreciar cómo un equipo panameño (chico, pero efectivo) presentó el proyecto de ampliación del Canal ante una audiencias ávida de tener mayores informaciones. También pude conocer el puerto de Hamburgo, del cual aprendí lecciones de mucho valor, que comparto con los lectores:
Hamburgo es como nuestro Canal, porque por ahí pasa mercancía que sigue para otros países, ya sea por agua, por tierra o por ferrocarril.
Por cada barco tamaño normal, había uno grande (de esos que llaman postpanamax) que estaban descargando en el puerto.
Los barcos se hacen más grandes porque hay más carga y porque así se reducen los costos.
La ruta más corta desde Asia (donde todo el mundo fabrica) hacia Europa (gran mercado consumidor) es a través del Canal de Panamá, pero todos los barcos grandes tienen que dar la vuelta pagando el pasaje en Egipto (donde está el otro canal) y tomando más tiempo (y, por lo tanto, les cuesta más).
El puerto de Hamburgo está moviendo más contenedores (y ganando más plata) desde que hicieron trabajos de dragado para que los barcos grandes pudieran llegar.
Uno de los ejecutivos del puerto que nos acompañó en la visita (del puerto) - un capitán de barco jubilado– me dijo que era hora que prevaleciera la lógica y que los barcos grandes pudieran llegar directo y sin trasbordos por la ruta más corta desde Oriente hacia Hamburgo a través del Canal de Panamá ampliado.
¿Qué significa Hamburgo para el comercio marítimo mundial? La friolera de 9 millones de contenedores al año (los puertos panameños andan todos juntos cerca de 3 millones), mandan carga para muchos países de Europa incluyendo Rusia (casi 500 millones de habitantes) y, como si fuera poco, siguen trabajando para que esa capacidad de contenedores se duplique a 18 millones en unos años. Los puestos de trabajo que han generado son: Operadores de grúas, operadores de remolcadores, capitanes de barco, conductores de camiones, maquinistas de ferrocarril, mecánicos, soldadores, albañiles, carpinteros, técnicos de computadora, electricistas, contadores, ingenieros industriales civiles y eléctricos, y otros más. La gente trabaja, y se nota, no son cuentos.
Existen otros puertos en Europa que operan igualmente de forma exitosa en Inglaterra, Francia, Holanda, Bélgica, España, Italia y Grecia para nombrar algunos. Todos con necesidades de recibir barcos grandes de forma más rápida.
Y nosotros, los panameños, ¿qué estamos esperando? ¿Que nos roben el mandado?
El autor es empresario
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