El discurso de atraer inversiones, promover megaproyectos o multiplicar la acción privada para que mejore lo público sonaría a gloria, si no fuera porque hay elementos que lo perturban de manera preocupante.
Los empresarios dicen que la burocracia oficial es el primer factor que lastra la competitividad del país. En el último informe sobre competitividad del Foro Económico Mundial también aparece la burocracia como un factor en contra de los negocios, pero en segundo lugar y solo superada por la corrupción imperante. En Panamá es la corrupción el principal escollo para que la inversión privada empuje el desarrollo.
Es por eso que retumba de manera escandalosa la actitud de la Corte Suprema de Justicia, que se aferra de cuanto formalismo pueda echar mano para no actuar en los casos de corrupción. Es por eso que indigna el silencio cómplice del presidente Torrijos.
Seguir consintiendo la existencia de un Órgano Judicial que no enfrenta la corrupción, y que atenta contra la seguridad y tranquilidad jurídica de nacionales y extranjeros, es como echarle repelente a quienes miran a nuestro país como un lugar atractivo para invertir. |