| CANAL DE PANAMÁ.
Pedagogía de la ampliación
Olmedo Carrasquilla II
Luego de la presentación del Plan Maestro de la Ampliación del Canal de Panamá, por parte del presidente Martín Torrijos, es fundamental hacer una reflexión del rol que juegan los promotores, tanto a favor como en contra, de dicha propuesta. Han pasado varias semanas, en las cuales he asistido a distintos eventos de promoción de dicho tema, tanto del gobierno y la ACP como de sectores opuestos y críticos.
De antemano es preciso determinar que la formación dialéctica de la educación en Panamá ha estado compuesta de lagunas y esquemas desfasados de aprendizaje, lo cual hace al pueblo utilizar las peores formas de debatir e interpretar una realidad. Así vemos, por ejemplo, el diario vivir mecánico que nos conlleva a reiterar una identidad antagónica independiente a los verdaderos valores e intereses de los panameños. Por supuesto que esto es peligroso, ya que en aras de edificar mejores formas de desarrollo íntegro, al paso nos obstaculizan los desvíos criollos radicados del goce amorfo de medios y recursos pedagógicos consuetudinarios.
Máxime, cuando en la geografía nacional abrimos tribuna para debatir el estatus nacional de lo que se pretende transformar, cuando la verborrea politiquera hace más que sembrar la desconfianza y el desprecio por nosotros mismos cuando se trata de línea partidista.
Pero de eso se trata, de rescatar el verdadero papel ciudadano para poder enfrentar responsablemente los objetivos generados de las decisiones racionales del porqué es necesaria o no la ampliación del Canal para Panamá.
Ante esta errática situación educativa nos hacemos algunas interrogantes en el marco de la coyuntura patria: ¿estamos capacitados conscientemente para tomar una decisión a sabiendas de la escasez de recursos interpretativos y técnicos de punta que tiene el Plan Maestro? Apelamos, entonces, a la falta de un cronograma de debate, en donde sea propiciada toda argumentación e información de las virtudes y defectos que tenga. Sin embargo, cabe preguntarse también, ¿qué medios utilizará Juan sin escuela y María de la montaña si estos son parte de los analfabetas registrados? Debemos abocarnos a la descentralización de dicha información estancada en la urbanidad del país.
Otros de los gravámenes de dicho desenlace es el motor impulsivo por emitir un sí o un no, cuando no queda otra opción que estar a la vanguardia de lo que dicen sin fundamento algunos medios de comunicación. Evidente situación de las campañas de elección presidencial, que no es más que caer en el círculo vicioso del clientelismo. Por ende, invitamos a exigir responsablemente una mesurada información distributiva, que sea útil para el logro que queremos para el futuro basado en el ejercicio consultivo popular.
El autor es miembro del Servicio Paz y Justicia
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