FOTODENUNCIA
A veces sí y a veces no |
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LA PRENSA | Demóstenes Ángel |
DESCARO | Unos 20 vehículos de los que asistieron al concierto de Floricienta el miércoles 17 de mayo en el Figali Convention Center, ubicado en la calzada de Amador, fueron boleteados por policías de tránsito, por estar mal estacionados .
No es que critiquemos que hagan su trabajo, lo que nos llama la atención es que los fines de semana, cuando cientos de jóvenes se dedican a beber licor y a realizar “regatas” en estos predios, las personas llaman a la policía, pero se les contesta que no hay personal para detener las ilegalidades. Además de los policías de tránsito, había agentes en bicicleta y dos patrullas vigilando el área. ¿Quién dice que falta personal? |
¿Qué pasa con las leyes en el Casco Antiguo?
Los domingos, el día de descanso para todos los panameños, se han convertido desde hace años, para los residentes del área de la playita de Santo Domingo en el Casco Antiguo, en un día espantoso.
Desde las 7:00 a.m. llega un pick up con un tanque enorme lleno de hielo para enfriar 40 cajas de cerveza que se van a vender en la calle durante el juego de pelota.
Una vez eso está en orden, conectan una radio con unas bocinas gigantescas a todo volumen y media hora después empieza a llegar la gente. Alrededor de 100 personas de áreas como Barraza, El Chorrillo e incluso San Miguelito acuden al juego de pelota que empieza como a las 9 a.m. (dependiendo de la marea). Un juego de pelota normal dura 2 horas, pero este es todo el día, ya que luego la gente se queda tomando, comiendo y escuchando música hasta altas horas de la noche.Para los residentes del área este juego en vez de representar una diversión sana, representa un dolor de cabeza.
La música exageradamente alta y el licor, hacen que las personas se comporten indebidamente. Como no hay baños, los hombres orinan donde les da la gana, sin importarles con el inmueble ajeno. Como no hay basureros, tiran la basura en la playa y en la calle.Y si hay algún auto estacionado en el callejón, lo rayan y lo golpean sin importarles con nadie. Hace menos de un año le dieron una paliza espantosa a un vecino de origen polaco, porque fue a mover su carro al ver el vandalismo que estaba ocurriendo.¿Qué tipo de diversión sana es esta? Se le ha informado a las autoridades competentes en más de 10 ocasiones lo que ocurre todos los domingos, pero no hacen nada al respecto.Como residente de San Felipe, se que existe una ley que dice que el Casco Antiguo es zona de silencio, sin embargo, los domingos, el callejón es zona de escándalo.
Mi pregunta es, ¿Porqué las autoridades no hacen cumplir la ley?Como ciudadana panameña, conozco que existe otra ley que impide la venta de licor en la vía pública, así como tomar licor en la calle. Pero en San Felipe, los domingos en el callejón de la calle 3ra se vende y se toma licor. Al preguntarle a las autoridades que cómo permiten la venta de licor, me contestaron que la señora encargada tenía un permiso que la autorizaba a hacerlo. ¿Pero cómo alguien puede conseguir un permiso que vaya en contra de una ley? ¿Quién es esta señora que puede pasar por encima de ella?Leí el 15 de mayo en la primera plana de La Prensa un pequeño reportaje de esta liga en la que enseñan a la gente jugando sobre una alcantarilla de aguas negras.
El reportero que lo escribió lo hizo ver como algo triste. Pero lo que es triste no es sólo la alcantarilla, es el vandalismo y la falta de moral y cívica que ocurre en ese callejón, todos los domingos, debido a un juego de pelota que es para la diversión de personas que en su mayoría ni viven en el área. En vez de ser una actividad sana, se ha convertido en un negocio ilegal.Pienso que una liga de softbol debe ser organizada como Dios manda. En un lugar apropiado para ella. Pero si es en la playa Santo Domingo en donde quieren hacerla, que la hagan, pero siguiendo las leyes. Sin licor y sin música. Y que al terminar, recojan toda la basura que allí dejan para que los residentes la recojamos. Ustedes como medio de comunicación deberían hacer un reportaje a profundidad sobre lo que está ocurriendo en el Casco Antiguo. Los exhorto a que investiguen bien los hechos.
María Cristina Hernández
Respuesta a fotodenuncia sobre los buses, el ruido y la ley
A diario utilizo el transporte público de la ciudad, y por vivir en el centro creo que mis males en lo que a este tema se refiere quizá no sean nada comparados con los de otras personas que viven "más allá del puente". Pero aun así, siempre me pregunto ¿qué es lo que hace que los ciudadanos transportistas estén por encima de las leyes?
En el día de ayer viajaba hacia mi trabajo, en un autobús que iba desde Calle 12 hacia Tumba Muerto, que tenía unas bocinas a un volumen excesivo, casi insoportable, además contaba con un aparato de dvd en el cual se reproducían los videos de las canciones (¿No les parece el colmo?).
El ruido era tal, que cuando el autobús hizo su acostumbrada "piquera" a la altura del templo Hosanna, a través de mi ventana llamé al oficial de Tránsito que estaba allí. Con señas le dije que la música del autobús estaba demasiado alta, ¿Saben qué pasó?, me ignoró categóricamente.
Llegó el momento de pedir mi parada, cuando bajé del autobús sentí un enorme alivio en mis tímpanos.Si la ley dice claramente que está prohibido tener bocinas, radios, tocacintas, etc.,
¿por qué entonces las autoridades permiten que los autobuses las tengan?
¿Por qué permiten que estos "señores" quebranten las leyes abiertamente? ¿Por qué los usuarios todos los días tenemos que soportar el ruido, la grosería, y el servicio ineficiente?
¿Por qué, encima de todo lo anterior, los contribuyentes tenemos que subsidiarles el combustible, si ellos no tienen la más mínima consideración con nosotros? Quisiera poder decir que existe alguna excepción, y que no todos los autobuses entran en este patrón de conducta, pero lamentablemente, parece que en mi ruta no existen estos siete "raros especímenes".
Yadira A. Vargas
Servicio de microbuses para la biblioteca
La biblioteca nacional Ernesto J. Castillero es muy cómoda y relativamente bien surtida, pero su ubicación en el fondo del parque recreativo Omar es casi inaccesible para quienes más necesitan sus servicios, que son los estudiantes o lectores sin medios económicos para comprar libros y menos para disponer de un auto.
En la entrada del parque hay una parada de buses, pero los de Vía España solamente pasan a ciertas horas del día y otros que salen de Río Abajo llegan esporádicamente después de un lento periplo por Chanis y Panamá Viejo. Después hay que caminar cuesta arriba lo suficiente como para llegar a la biblioteca mojados por el sudor o la lluvia y con la lengua fuera.
Lo de los buses de línea es difícil de remediar, pero la caminata desde la entrada del parque creo que se podría solucionar fácilmente si le concedieran a alguien un servicio de microbuses o triciclos motorizados como los que por 25 centavos transportan a la gente dentro del centro comercial Los Pueblos. A cualquier hora del día se ven subir y bajar por aquella carretera a los sufridos usuarios de la biblioteca, más los que vienen cansados de correr por el parque, por lo que creo que sería una concesión rentable, al mismo tiempo que contribuirían con la cultura nacional.
Fransisco Moreno Mejías
Desarrollo económico vs calidad de vida
He leído el interesante artículo "A los panameños los agobia el ruido", publicado el lunes 15 mayo, en La Prensa. Gracias por ocuparse de temas tan importantes para nuestra calidad de vida. Es inaceptable que mientras todos los países aparejan el desarrollo económico con la mejor calidad de vida de sus ciudadanos, en Panamá nos complacemos en hacerle homenaje al ruido con la excusa de que "los panameños somos escandalosos".
Una de las peores pestes la constituye la flota de "diablos rojos", formada por buses colegiales de segunda mano, que en Estados Unidos son silenciosos y aquí les instalan troneras, equipos de sonido, bocinas y cuanto equipo encuentren para convertirlos en ruidosas máquinas, ante la indiferencia de las autoridades que supuestamente prohíben su uso, pero no controlan la aplicación de las normas y cada cual hace lo que quiere para martirizar a la mayoría de los ciudadanos, que apreciamos nuestra audición y la belleza del silencio.
Myriam Fernández Ortega
El presidente no debe promocionar el sí
Vemos con suspicacia y hasta aprensión que el presidente Torrijos visite algunos colegios secundarios del país con el supuesto de "intercambiar criterios sobre el proyecto de ampliación del Canal" (La Prensa, 10 de mayo), conociendo de antemano su posición a favor de la ejecución del proyecto.Esta duda se agiganta toda vez que las supuestas sesiones las realiza exclusivamente con estudiantes graduandos (electores en potencia). Ante ello las siguientes conclusiones:
1. El Presidente descuida sus actividades laborales administrativas en la Presidencia por estar en su campaña proselitista pro-ampliación.
2. En lugar de visitar las escuelas y colegios con el objeto de conocer sus necesidades de arreglo de infraestructuras, equipamiento y otros, se dedica a campañas promotoras divorciadas de su responsabilidades como Presidente, lo cual no demuestra otra cosa que no sea una manera solapada de influir con su presencia física, en la decisión a favor del sí por parte de nuestra bisoña juventud (sus aliados cautivos e incautos), tal cual lo hizo con su Team Martín.
3. Con esta acción de visitar los planteles con premeditados fines, el Sr. Torrijos queda descalificado para prohibir que en debates democráticos, desapasionados y realistas, los docentes asuman su rol de aclarar dudas y plantear verdades sobre lo que significa para nuestro país el polémico proyecto.
4. Si existe para todos la apertura y acceso al contenido del susodicho proyecto divulgado por los medios y su libre albedrío de decidirse por el sí o por el no; no se justifica que se pierda el precioso tiempo que se necesita para educar mejor a nuestra juventud, en actos de esta naturaleza a quien no le corresponde, en este caso, al Presidente, quien no es precisamente un docente.
Guillermo Walker Franco
Comentan "Diversión rodeada de aguas negras"
Con respecto a la foto publicada en la portada del día 15 de mayo de 2006, referente a las ligas de pelota organizadas por las autoridades del corregimiento de San Felipe en la playa Santo Domingo y la contaminación de las aguas negras, quisiera solamente agregar que las familias del área de San Felipe se ven también expuestas, en estas "jornadas dominicales", a la contaminación de ruido y etílica, en áreas públicas, fomentadas por las mismas autoridades organizadoras. Sería bueno investigar quiénes son los verdaderos "beneficiarios" de estos eventos.
Ramón R. Arias
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