| ASOCIACIONES DE PADRES DE FAMILIA.
Dañar sin medir consecuencias
Obenis Iván Cáceres
Definitivamente da tristeza leer escritos como el del profesor y periodista Guillermo Walker Franco el cual tituló: "Situaciones controversiales, la asociación de padres de familia", aparecido el lunes 8 de mayo. Me agradaría preguntarle al autor si alguna vez ha pertenecido a alguna junta directiva de una asociación de padres de familia; es allí donde verdaderamente se siente el trabajo que realizan estas personas, quienes en muchas ocasiones realizan su labor de una manera desinteresada, solo por el amor al centro educativo en donde a diario asisten nuestros hijos.
Que existen algunos malos dirigentes, puede que así sea, pero así como el autor del citado artículo usa su dedo acusador en contra de estas dirigencias, me agradaría que me señalara dónde se encuentran esas personas que él acusa (sin querer decir que se justifica este actuar).
Es temerario afirmar que las asociaciones cobran cuotas antojadizas, si él leyó el Decreto 245, debe saber que estas cuotas son modificadas o ajustadas en asamblea general de padres y madres de familia. Me pregunto, ¿el autor del artículo habrá asistido alguna vez a estas citaciones?
Es allí donde se plantean todas las inquietudes, y si tiene tanto interés, lo invito a que asista, allí podrá igualmente exigir todas las explicaciones acerca del manejo que realiza una junta directiva, o, incluso, sumarse para pertenecer al consejo de delegados, cuyos integrantes, de acuerdo con el Decreto 245, pueden establecer normativas acerca de la elección y del actuar de los miembros de una junta directiva.
En ocasiones, cuando se realizan acusaciones en contra de algún presidente o tesorero de una asociación de padres de familia, que supuestamente ha hecho uso indebido de fondos de la agrupación, quienes lo hacen no se cuidan de que pueden estar jugando con la integridad de una persona.
Luego, al descubrirse que la demanda era sin fundamento, nadie se retracta de las acusaciones formuladas.
En su gran mayoría tales acusaciones nacen de la especulación, de los supuestos; esto primordialmente porque como no se exige que el tesorero sea un profesional contable, da lugar a malos registros, un desorden en cuanto al archivo de documentación que sustente los gastos primordialmente.
Deseo anotarle al profesor Walker Franco, que la gratuidad de la educación existe en el primer y segundo nivel de enseñanza, ningún padre de familia está obligado a pagar ninguna cuota, estos pagos los realizan de acuerdo con su voluntad y sentido de responsabilidad, bajo ninguna premisa el no pago de estas cuotas podrá ser obstáculo para registrar un estudiante en cualquier institución educativa.
Uno de los grandes problemas que viven las asociaciones de padres y madres de familia, es precisamente el ataque entre los mismos padres de familia; no existen formulas de cómo tener un solo norte, qué difícil es lograr la integración de estos miembros, si sabe o conoce a algún dirigente de asociaciones que se haya enriquecido ilícitamente a costa de los aportes de los padres de familia, es su deber denunciarlo penalmente, si no estará pecando de cómplice y esto también es un delito.
Por último, los aportes que brinda en su escrito son asuntos que están en revisión en un borrador de un anteproyecto de ley, ojalá pudiéramos contribuir con el profesor Walker Franco en darle más detalles al respecto.
El autor es ex secretario de Actas y Correspondencia de la Federación de Asociaciones de Padres de Familia de las Escuelas Primarias del Distrito de Panamá.
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