| REPASANDO ACONTECIMIENTOS.
En el día del médico
Rafael Pérez Ferrari
Desde hace varios años, tanto en Panamá como en diversas partes del mundo, se dedica el 21 de mayo de cada año, a celebrar "el día del médico". La ocasión es propicia, para mí, para hacer un alto y repasar y relatar muy sucintamente, los siguientes acontecimientos:
1° acontecimiento: Mi anterior tarjeta de crédito VISA, vencía el 30 de abril de este año. Desde los primeros días de ese mes, acudí personalmente al banco respectivo con el propósito de recordarles ese hecho y preguntarles cuándo podía pasar a buscar la nueva tarjeta. Me informaron que sus "políticas" habían cambiado. Ahora yo tenía que esperar a que un "mensajero", que trabaja en una compañía particular que ellos habían contratado, me entregara "personalmente" la precitada tarjeta, en mi residencia o en mi trabajo, después de las 2:00 de la tarde. El resultado fue que el "mensajero" jamás llegó y el día 1° de mayo me encontré sin tarjeta de crédito VISA. Al siguiente día hábil o regular de trabajo, fui al banco de marras y luego de las consabidas explicaciones me requeteaseguraron que esa misma tarde recibiría mi tarjeta, cosa que, ¡adivinaron!, no ocurrió. Al día siguiente fui a "piquetear" en el precitado banco y ¡milagro!: a las 10:30 a.m. el "mensajero" llevó la necesitada tarjeta a mi residencia. Por supuesto que yo no la pude recibir "personalmente" porque el acuerdo había sido que la entregaría después de las 2:00 p.m., antes del 1° de mayo.
2° acontecimiento: Pertenezco, orgullosamente, a la cosecha de 1952 del Colegio La Salle. En ocasión de que uno de los "muchachos", de aquella época iba, como distinguido sacerdote católico que es, a celebrar una misa (el domingo 14 de mayo del año en curso) en la Iglesia San Francisco de Asís, vecina al que fue nuestro antiguo colegio, sirvió de excelente excusa para que algunos de nosotros participáramos en tan feliz re-encuentro. Imagínense ustedes que, a pesar de que habían transcurrido 54 años que no veía a Luis, a Rubén, a Jorge y a otros, ello no fue óbice para que los que sí hemos tenido la oportunidad de frecuentarnos: Pepe, Fela, Cach, Gene Kruppa, Peter, no nos abrazáramos como los hermanos que siempre hemos sido y cantáramos a voz en cuello nuestro himno: "Colegio de La Salle, tan querido…". Lo único que me dolió fue la ausencia de los que ya fueron llamados a gozar de la gloria de Nuestro Señor y la de otros, que por razones particulares, no pudieron acudir a nuestra fraternal cita. También lamenté que, por razones profesionales, yo tuve que ausentarme apenas terminó la precitada misa y, no haber tenido ocasión y oportunidad de quedarme a compartir recuerdos, con el resto de los "muchachos".
3° acontecimiento: Hace un par de semanas, fui objeto de una mala atención en un conocido resort de playa, situado en nuestro país. Amén de ello, me sentí discriminado cuando, el domingo 7 de mayo de este año, al ir a desayunar a las 6:55 a.m., en uno de los restaurantes del hotel, se me coartó la entrada, aduciendo que ellos iniciaban su trabajo a las 7:00 a.m. en punto. Lo cual era cierto. Pero, siempre hay un pero… Cuando observé que en una de las mesas del precitado restaurante del hotel, estaban ya desayunando, cómodamente sentados en una mesa, alrededor de quince (15) personas y, así hacérselo notar a quien me había "impedido" mi entrada, él me respondió: "Lo que ocurre es que él es el embajador de Corea". Ante una protesta-reclamo-queja escrita, que puse en la administración del precitado resort, lo único que he logrado es un absoluto y despreciable silencio administrativo. 4° acontecimiento: Siempre me ha molestado y no lo acepto, cuando un compañero de trabajo o subalterno, o un alumno, me dice: "doctor, cama 4 tiene dolor", o cuando me dice: "cama 25 quiere conversar con usted", etc. Los médicos debemos tener siempre presente que no es la cama la que tiene dolor o la que desea conversar conmigo. Es el (la) paciente que la está ocupando.
¿Qué tienen en común los cuatro acontecimientos que acabo de relatar? Todos tienen que hacer con seres humanos y con relaciones interpersonales, los cuales deben merecer todo nuestro respeto y nuestra consideración, no importa la profesión u oficio que cada uno de nosotros desempeñemos.
Se me arguye que "los tiempos han cambiado" y que con la globalización hoy día, el proceso se llama "globalización de la individualización", el cual, aunque tiene pequeñas fallas, ellas deben ignorarse y hasta perdonarse, sin que haya obligación moral de ofrecer explicaciones o excusas.
Estoy en total y absoluto desacuerdo, pero, "el mundo está cuerdo y el loco soy yo". Prefiero seguir pensando y actuando como me enseñaron. Somos seres humanos creados "a imagen y semejanza" de Dios. No contribuyamos a seguir deshumanizando nuestras relaciones interpersonales, so pretexto de que el "tiempo es dinero" y de que lo que importa son los resultados materiales.
El autor es médico
Además en opinión
• En el día del médico: Rafael Pérez Ferrari • El mandamiento de Hábeas Corpus: Manuel J. Bennett • Los discursos de la ampliación: Pedro Ernesto Vargas • Los migrantes ilegales sí quitan empleo: Milton Vargas Jurado • Dañar sin medir consecuencias: Obenis Iván Cáceres
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