| EXPLOTACIÓN SEXUAL.
Mejor familia, mejor sociedad
Marcelino González T.
La explotación sexual de niños y niñas no es un fenómeno local, ni exclusivo de uno u otro país; difícilmente se encuentra un término apropiado para categorizarla o describirla, en la medida en que en su dinámica se hallan implícitos factores que trascienden el ámbito de un contexto social particular, de una clase socioecómica determinada, de un grupo social específico. Aún más, muchos de estos factores se hallan frecuentemente implicados en el análisis de otros fenómenos sociales tales como el de los adolescentes delincuentes, el de los y las jóvenes adictos (as) al uso de drogas, las pandillas juveniles, etc.
Actualmente en la región la explotación sexual infantil se entiende como una violación fundamental de los derechos del niño (a) en la que éste (a) es tratado (a) como un objeto sexual y una mercancía. Esta categoría macro incluye la prostitución infantil, la pornografía infantil, el turismo sexual y la venta y tráfico de niños y niñas; siendo la más estudiada la prostitución, especialmente de niñas.
Las prácticas de abuso se ven reforzadas en los jóvenes por dos factores: en primer lugar, por la ausencia relativa de reconocimiento social como seres en proceso de formación y desarrollo hacia convertirse en sujetos dueños del control de sus vidas y en consecuencia, con necesidad de políticas de protección especial; y, en segundo lugar, por la "aceptación social" que asocia sexualidad a juventud y legitima las relaciones entre jóvenes y adultos.
Cada año, el Día Universal de la Infancia recuerda que la educación, atención y cuidado de los niños y niñas en cualquier parte del mundo sigue siendo la gran asignatura pendiente de la humanidad en este nuevo siglo.
La explotación sexual infantil es una de las aberraciones inconcebibles de la sociedad contemporánea y a mi manera de juzgar el problema pienso que los niños deben tener acceso a una educación que los motive a aprender y crecer en ambientes propicios de paz y sin violencia.
Guiar a los niños a través de la adolescencia puede ser muy penoso. A pesar de la experiencia de su propia vida, los padres se sienten a menudo mal preparados para los problemas con los cuales se enfrentan los jóvenes de hoy. Lo de nuestra juventud no es siempre lo que necesitan los adolescentes de hoy. El asunto es bien complicado… pero no un desastre. Si uno entiende los papeles de los padres y de los niños en la adolescencia, uno les puede proporcionar mejor ayuda y apoyo.
Es muy penoso los casos de abuso y explotación sexual a menores, y algunos dirán nadie obliga a nadie, pero, es esta una solución al problema? ¿Mostrarme casi de acuerdo con ello?, pensemos más en nuestros hogares y familias, es allí donde está el remedio. Tengamos presente al educar a nuestros hijos que la familia es la célula fundamental de la sociedad y el comportamiento de un hijo en la calle indica la clase de educación que le hemos dado en el hogar.
El autor es seminarista
Además en opinión
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