| EL RECURSO DE UNA SEGUNDA VUELTA.
¿Queremos un Ollanta Humala para Panamá?
Camilo Cardoze F.
Si en Perú no hubiese segunda vuelta electoral para elecciones presidenciales, ya Ollanta Humala fuese presidente electo de ese país y la mayoría de los peruanos –casi 70% votaron por otros candidatos- estaría enfrentando con pesimismo un futuro de incertidumbre e inseguridad. Una inmensa incógnita ensombrecería las perspectivas de desarrollo económico y convivencia social del país.
Muchos pensarán que Panamá es un país privilegiado e inmunizado contra tsunamis políticos, especialmente en estos tiempos de innegable optimismo por el brillante futuro de crecimiento y desarrollo económico que se vislumbra para los próximos 10 ó 15 años. Pero la realidad es que en Panamá sí podríamos enfrentar una situación similar a la de Perú, tan pronto como en la próxima elección presidencial o la siguiente, pero con el agravante de que aquí no tendríamos el recurso de una segunda vuelta electoral que garantizaría que por lo menos 50% de los votantes elijan al presidente. Ya hay por lo menos una facción de extrema izquierda que ha anunciado su intención de formar un partido político y hasta le ha dado un nombre.
Algunos dirán que nuestro sistema político hace muy difícil que un grupo tan pequeño y sin recursos aparentes pueda constituir un partido político (se requiere 60,000 firmas), pero solo hay que contemplar lo que ha sucedido en Venezuela, Ecuador, Bolivia y ahora Perú para sonar la alarma. No se requiere mucha imaginación para visualizar una contienda presidencial futura que enfrente a 4 ó 5 candidatos, de los cuales 3 ó 4 podrían ser de partidos políticos o alianzas tradicionales y un cuarto o quinto de un partido de izquierda radical con un discurso ultrapopulista y un líder carismático o mesiánico. Y ese cuarto o quinto, si cuenta con apoyo y recursos externos, podría ser elegido con solo 30% a 35% de los votos por un electorado hastiado de los políticos criollos y susceptible a la demagogia y el engaño. Al resto de los panameños no le quedaría otra alternativa que aceptar un gobierno que probablemente trataría de dar marcha atrás y "cambiar el sistema económico" con esquemas políticos fracasados y desfasados. Por supuesto que en nuestro país persisten graves problemas, como la pobreza, la falta de oportunidades para un alto porcentaje de la población, un sistema educacional deficiente, la corrupción y la injusticia, entre otros. Pero ante un gobierno liderado por un Ollanta Humala panameño, ¿estaríamos en el umbral de un período sostenible de acelerado desarrollo económico?, ¿se propusiera siquiera un proyecto de ampliación del Canal, o una megarefinería y/o megapuerto o un TLC con EU?; ¿vendría turismo –tradicional y residencial- e inversión extranjera en abundancia? Lo dudo.
Entonces, vale la pena que los panameños nos preguntemos por qué no tenemos la exigencia legal de una segunda vuelta electoral para elecciones presidenciales. La respuesta es que los partidos políticos que han tenido mayoría en las diferentes asambleas legislativas desde la invasión han preferido no proponer o impulsar una segunda vuelta porque no les convenía a sus intereses electoreros a corto plazo. Primero fueron los demócratas cristianos después de la invasión, cuando claramente tuvieron la oportunidad y el tema se consideró; pero prevaleció la miopía política y el interés partidista, pues se consideraban seguros ganadores por simple mayoría en la próxima elección presidencial. Luego el PRD tuvo la oportunidad y después le tocó el turno a los arnulfistas. Ahora el PRD podría insertar la segunda vuelta dentro del paquete de reformas electorales que se está considerando actualmente. Pero, que yo sepa, nadie lo ha mencionado en la Asamblea ni en el Ejecutivo. El Tribunal Electoral no lo ha incluido en sus propuestas de reformas electorales en los últimos años. ¿Qué se lo impide? ¿Cómo más se puede fortalecer nuestro sistema democrático, que asegurando que por lo menos 50% del electorado elija al presidente? Por eso la tarea apremiante que tenemos los panameños es asegurar el futuro fomentando desarrollo económico y social con confianza y sin la amenaza de interrupciones causadas por naufragios políticos. Señores del PRD: Es tiempo de empinarse por encima de sus intereses personales y partidistas y actuar por Panamá; toca a ustedes proponer una segundo vuelta electoral para elecciones presidenciales. Se beneficiaría el país y el electorado lo reconocería en la próxima elección.
El autor es consultor de empresas
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