| REFLEXIÓN.
Deformación, desinformación y juventud
Mario A. Riega
Siendo ya el mes de mayo del año 2006, con el favor de Dios, vivimos en democracia. Ya ha nacido una generación completa de panameños que, prontos a recibir la ciudadanía, difícilmente pueden dar fe de los días anteriores a la invasión norteamericana. A razón de este fenómeno, es necesario reflexionar qué ha sucedido con el arte de la política en estos 16 años de sistema "democrático". Para los efectos, esta nueva generación de panameños tiene el derecho y el deber de poder accesar a todas las fuentes que así quieran manifestarse, a las distintas versiones de los hechos y la explicación de cómo hemos llegado hasta el día de hoy.
Yo crecí en los tiempos de la guerra fría, la tensión internacional, los bloques continentales en disputa, el comunismo, el capitalismo, la dictadura y las luchas ideológicas (ya más domésticamente) de quién y como se debía gobernar, sin dejar de lado la ansiosa y aparentemente lejana reversión de las áreas del Canal.
Todas estas circunstancias fueron un caldo de cultivo para que se comentara sobre la realidad nacional, los sueños, anhelos, esperanzas y cómo miraríamos el futuro si tomábamos un camino o el otro, y así, siendo estos los temas, en nuestros colegios, nuestros padres y los partidos políticos constantemente debatían alrededor de esto, formando e informando a todos, incluyendo a la juventud (nuestros hoy dirigentes). Tuvieron el privilegio de ser incluidos dentro de la clase política, crecieron y tomaron sus espacios.
Hablemos de juventud y la política de hoy. Si bien es cierto, el ejercicio de la actividad política es el acceso al poder, ¿tenemos los jóvenes acceso a esto? La respuesta es: No. ¿Razones? La deformación política y la desinformación. La pobre dirigencia juvenil, que solo vela por sus intereses, mantiene fuera de los escaños de poder a sus posibles competidores. Son jóvenes envejecidos, que solo cumplen con la cuota de la participación del sector. ¿Preocupante? Bastante. Primero, porque la curvatura de población indica que hasta cuatro elecciones más, los jóvenes decidimos, pero no opinamos, solo votamos. Los jóvenes que están dentro del círculo de poder, no gestionan el surgimiento del sector, solo la agenda de quién les dio la oportunidad de "manzanillar", so pretexto de que deben aprender (como una especie de pasante).
¿Por qué la participación política juvenil es escasa? Por los dirigentes como los que he mencionado. El joven se identifica con otros, y al calor de cualquier contienda, una figura juvenil, al lado de un candidato X vende, y mucho. Pero luego que se acaba la contienda, ¿qué? Estos jóvenes son premiados por su "magnífica dirigencia", y el movimiento juvenil de masas muere, a la sombra de promesas incumplidas y portazos en la cara. ¿Deben los dirigentes velar por sus dirigidos? Sí. ¿Conviene? No. Formar una nueva generación de líderes cuesta a los círculos de poder, pero no tener la cuota de juventud también es peligroso.
Conclusión: la juventud es el presente, respeten nuestro espacio. Si no tomamos las medidas para que la información general y política sea comprensible y accesible a mi sector generacional, seguiremos en el relajito pendular de hoy un partido y mañana el otro.
El autor es estudiante de derecho
Además en opinión
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