| AMPLIACIÓN DEL CANAL.
¡Mejor promuevan la objetividad!
Giancarlo Reyna Zorrilla
Cuando Asier Del Horno realizó una fuerte entrada sin balón a Lionel Messi en el partido Chelsea-Barça y por ello fue expulsado, no faltó un madridista que dijera "Messi sí que sabe hacer teatro". Eso es tener total falta de objetividad. (Messi tenía la marca de los tacos en su pierna).
Creo que es la falta de objetividad lo que hace que los seres humanos enfoquemos la solución de nuestros problemas en cualquier sitio distinto a su origen y, me temo que esto es lo que está sucediendo con la discusión sobre la ampliación del Canal. Como dice Ricardo Arjona, "el problema no es el problema".
El debate real a nivel popular no tiene nada que ver con temas económicos, sociales o ambientales. Si bien son aspectos esenciales del todo, en el fondo tienen que ver con credibilidad y explicaré por qué.
Como todo, siempre podemos dividir a las personas en dos tipos y en relación con este tema hay algunos grupos en particular: los que se informan y los que no se enteran de nada. Luego están los analíticos y los incrédulos. Por último, quedan los objetivos y los pesimistas.
La peor combinación posible es ser pesimista, incrédulo y andar totalmente "perdido en el espacio". Lo del pesimismo y la incredulidad lo puedo entender, pero no estar informado no tiene excusa.
Hago esta introducción porque luego de hablar con diversas personas sobre el tema de la ampliación e incluso, luego de ver algunos artículos de opinión, me doy cuenta de que muchas de las interrogantes que existen sobre el proyecto se explican en la propuesta de ampliación.
En mi caso lo he leído desde la página web de la ACP y me he encontrado con un documento de fácil comprensión y con innumerables citas a los diversos estudios.
Dicho lo anterior, queda claro que conocer el documento y recibir las explicaciones tampoco es el problema; eventualmente se hablará tanto del asunto que se disiparán todas las dudas (incluso las relacionadas a áreas en las que no somos expertos) y confío en que saldrán a flote todas la aclaraciones.
Creo que la problemática real y en lo que consiste al debate popular, se debe a un elevado nivel de pesimismo por parte de la población y la falta de credibilidad que posee la clase gobernante.
Personalmente tengo una opinión muy concreta sobre el proyecto de ampliación y en este momento tengo una intención de voto. Qué tanto se mantenga esa intención o qué tanto la incline hacia la opción contraria, dependerá de la información adicional que vaya recibiendo, los debates que vaya siguiendo y las conclusiones a las cuales llegue.
Lo que sí tengo claro desde hoy, es que mi voto no dependerá de la simpatía o antipatía que pueda tener por el gobierno de turno y me temo que sea precisamente esto el factor influyente para muchos el día del referéndum.
Creo que ya hay suficientes promotores del SÍ y también del NO, pero pocos que promuevan la objetividad.
Yo no le diré a nadie qué debe votar ni por qué, pero sí debo decir que no debemos dar un voto de castigo ni de complacencia, no debemos dar un voto sin estar debidamente informados, no debemos esperar que la información nos llegue por medio de un tutor y, finalmente, no debemos dejar de lado la objetividad del caso. (Faltas de objetividad son, por ejemplo, todas aquellas afirmaciones sobre secretismo u ocultamiento de la información).
Lo anterior significa que si votamos SÍ, que no sea porque creemos ciegamente que la ampliación será la panacea que resolverá todos nuestros males, sino porque estamos convencidos que es una propuesta viable.
Significa que si votamos NO, que no sea porque el costo de la vida sube otra vez, porque la gasolina está por las nubes y los salarios por el suelo, porque pagamos más impuestos de todo tipo, ni por la desconfianza en general que podamos tener con este o con cualquier gobierno anterior o futuro. Ya tendremos oportunidad y momento para exigir las correcciones de cada caso.
Solo debemos votar NO si luego de leer la propuesta y escuchar las aclaraciones sobre ella, real y objetivamente creemos que no es un proyecto viable.
Creo que el gobierno debe ser consciente de la poca credibilidad histórica de la cual han disfrutado distintas administraciones (incluyendo ésta), luego de un sinnúmero de obras civiles que se han visto involucradas en escándalos de corrupción.
A eso es a lo que realmente se le teme y es el motivo de desconfianza; que una vez más, tres bellacos se vean beneficiados de los procesos de licitación pública.
Sería interesante que alguien (o algunos) con capacidad de convocatoria inicie una campaña al respecto y ver al Ejecutivo poner en marcha una iniciativa de transparencia sobre la ampliación que sea satisfactoria a toda la nación.
El autor es ciudadano panameño
Además en opinión
• Preguntas al cuerpo ejecutivo de la ACP: I. Roberto Eisenmann, Jr. • Privilegios procesales en la justicia panameña: Gina de la Guardia Fernández • ¡Mejor promuevan la objetividad!: Giancarlo Reyna Zorrilla • A propósito de quién defiende a quién: Miguel Fanovich • Deformación, desinformación y juventud: Mario A. Riega
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