| SEGUNDA VUELTA.
García arranca en posición favorable
Gonzalo Ruiz Tovar
Lima. - La percepción como un demócrata que impedirá que Perú caiga en el sendero del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, lo sitúa de momento como gran favorito para ganar la segunda vuelta de los comicios presidenciales peruanos, según coinciden hoy los expertos.
Incluso, un portavoz de Humala, Carlos Tapia, admitió públicamente que el apoyo militante de Chávez está en la raíz del mal momento por el que pasa el candidato nacionalista, rezagado en las encuestas a falta de 27 días para los comicios.
No obstante, los analistas admiten que la ventaja no es aún irreversible, en especial por el riesgo de que el ex mandatario centroizquierdista se deje llevar por la soberbia y empiece a cometer errores.
Según la esperada encuesta de la firma Apoyo, revelada la noche del domingo, si la segunda vuelta fuera ahora, un 44% de los peruanos votaría por García, contra un 34% que lo haría por Humala, lo que traducido a votos válidos sitúa al primero en una ventaja relativamente cómoda de 57 contra 43%.
El ex mandatario supera al teniente coronel en el interior del país, por 42 contra 37%, pero es en Lima, la mayor circunscripción electoral, donde saca una ventaja clave de 49 contra 27%. Eso indica que, en relación con la primera vuelta del 9 de abril, Humala suma en total cuatro nuevos puntos porcentuales de apoyo, mientras que García captura 20.
"La encuesta muestra lo que básicamente se ha dicho: el electorado de otros partidos de manera espontánea engrosa en proporción mayor la candidatura de García, quien no se ha beneficiado sólo con el apoyo de los votantes de (la socialcristiana) Lourdes Flores, sino de todos los (ex) candidatos", explicó el analista Fernando Tuesta.
La fuerza del ex presidente radica en buena parte en sus reconocidas capacidades: excelente oratoria, solidez argumental, carisma, agresividad verbal y extraordinario sentido de la oportunidad.
Pero García arrastra con el pasivo de su pésimo gobierno (1985-1990), lo que le genera odios y le quita confiabilidad. Así, parece claro que otra buena parte de su posicionamiento actual obedece a las debilidades de Humala, un radical de propuestas ambiguas y con un confuso pasado militar.
"El discurso de Humala es idéntico al de Chávez, al de (el presidente de Bolivia) Evo Morales y, por qué no decirlo, al de (el presidente de Cuba) Fidel Castro. Son antiimperialistas, nacionalistas y admiran a Castro", señaló el experto en temas internacionales Fabián Novak.
Según el sondeo de Apoyo, un 61% de los peruanos tiene opinión negativa de Chávez, contra un 17% que lo ve favorablemente. A Morales lo apoya un 23%, pero hay un 41% que lo rechaza. García, en cambio, se presenta tácitamente próximo a presidentes mejor vistos en el Perú, como el brasileño Luiz Inacio Lula Da Silva o la chilena Michelle Bachellet.
Para el analista José Luis Sardón, la gran diferencia entre las dos vueltas de una elección presidencial es que en la primera se vota por emoción y en la segunda por reflexión. Así, si las posturas contestatarias de Humala tuvieron éxito en la fase inicial, ahora le son un lastre, por lo que en su opinión García camina prácticamente hacia la victoria.
Otros analistas consideran, sin embargo, que la última palabra no está dicha. "Estamos a cuatro semanas, aún hay tiempo para que las campañas desarrollen su propio impacto", comentó el director de Apoyo, Alfredo Torres.
Y a García, en ese marco, le podría jugar una contra su propia personalidad. "Reconozco que es el mejor político que tiene el Perú. Tiene mayor habilidad para los giros estructurales en una frase, tiene un dominio maestro de la oratoria. Pero ha sufrido un cambio en los últimos días: Ahora está más altanero, se siente ganador", comentó el psicólogo Armando Moreno de la Calle en una entrevista con el diario La Primera. Las potenciales explosiones de soberbia de García podrían hacer que el electorado recuerde su gobierno, en el que el egocentrista político estuvo acusado de corrupción, coinciden los analistas. Su tarea tendrá que centrarse en demostrar que la madurez adquirida va más allá de las canas en las patillas.
Para Humala, la situación es difícil, aunque no irreversible. Tendrá que demostrar en adelante independencia frente a Chávez, concretar y moderar propuestas, darse la imagen de potencial estadista que aún no consigue y controlar el temperamento, pues cuando se molesta se hacen aún más notorias sus deficiencias.
El camino, señalan los expertos, aún es largo.
DPA
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