Hay varios factores preocupantes respecto a Panamá en la lista de competitividad que realiza el Foro Económico Mundial. Pasando por encima de la posición, que tiene que ver con fallas nuestras y mejoras de terceros, el informe del Foro señala cómo Panamá ha ido cayendo en la carrera del acceso a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, algo incompatible con el sueño de ser base de compañías que operen desde Panamá para el resto del mundo.
Pero el informe también señala que las principales amenazas para hacer negocios en el país son, en este orden, la corrupción y la ineficiente burocracia estatal. La competitividad se logra con el engrase de dos maquinarias que deben ayudarse y complementarse: la del Estado y la del sector privado.
La valentía en las inversiones privadas –dispuestas a entrar en el mundo tecnológico, desarrollar patentes propias, investigar– no será posible sin el propio coraje empresarial aupado por un aparato oficial más confiable que el que tenemos ahora. En materia de competitividad no hay tiempo que perder. Quien se duerme es adelantado ferozmente por países con empuje, decididos a superarse. |