| WASHINGTON.
Director de la CIA tira la toalla
Klaus Marre y Mike McCarthy
La renuncia el viernes del director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) sorprendió a todos, sobre todo porque tiene lugar cuando tan solo lleva 19 meses tratando de enmendar una agencia azotada por los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 y los errores de inteligencia sobre las armas de destrucción masiva en Irak.
El presidente George W. Bush anunció en una conferencia de prensa junto a Porter Goss, de 67 años, que aceptaba la renuncia. Bush no nombró a ningún sucesor para el cargo que, según los analistas, ha sido marginado desde que hace un año se nombrara a un "zar" para supervisar todos los servicios secretos del país. Los medios señalan que Bush nombrará sucesor a principios de la próxima semana.
Goss, un ex miembro de la CIA, pasó a dirigir la agencia en septiembre de 2004, tras 16 años de carrera como diputado en los que presidió el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes. Goss sucedía a George Tenet, nombrado por Bill Clinton.
Durante la rueda de prensa, Goss dijo que había sido un "honor y un privilegio" servir a Bush y "a la gente del país". Agregó que la agencia de espionaje estadounidense se encuentra estable y "navega bien".
Como no dio ningún tipo de explicación sobre su abrupta salida, de inmediato surgieron las especulaciones que apuntan a su descontento por cómo se ha limado el papel de la CIA en el conjunto de los servicios de inteligencia.
"Uno no puede dejarse de preguntar qué es lo que hay más allá de lo que se ve", dijo un analista de los temas de inteligencia de la Federación de Científicos Estadounidenses. "Estamos esperando una verdadera explicación", añadió.
La CIA fue fuertemente criticada por los fracasos de inteligencia que condujeron a la invasión de Irak y su incapacidad para descubrir la trama de los atentados terroristas del 11 de septiembre. Según la prensa, Tenet dijo Bush antes de la invasión de Irak que las pruebas de armas prohibidas eran una "certeza".
La ausencia de armas de destrucción masiva en Irak ha perseguido a Bush, cuyo principal argumento para invadir el país árabe en marzo de 2003 eran precisamente esas armas. Pero también hubo acusaciones de que la administración Bush tergiversó los informes de inteligencia para lograr el apoyo de la opinión pública a la invasión.
Poco después de asumir el cargo, Goss fue criticado por colocar a personas provenientes de la Cámara de Representantes en puestos clave de la agencia. Varios altos cargos de la CIA con años de carrera dejaron sus puestos y Goss tuvo que hacer frente a la resistencia de parte de miembros veteranos de la agencia que se opusieron a sus cambios.
Como parte de los esfuerzos del gobierno de Bush para reformar el aparato de los servicios de inteligencia, el presidente creó un Director Nacional de Inteligencia que supervisa todas las 15 agencias del país, incluso la supersecreta Agencia de Seguridad Nacional y otras organizaciones que pertenecen al Pentágono.
"La CIA se ha visto empañada tanto por (el Director Nacional de Inteligencia) como por el Pentágono", explica Aftergood. "Es una mera reliquia de que lo que fue, la principal agencia de inteligencia de Estados Unidos".
De acuerdo con lo aparecido en los medios, Goss se postuló para el cargo, pero Bush finalmente escogió a John Negroponte, el que fuera embajador de Estados Unidos en Irak. De cara a la opinión pública Goss respaldó la designación de Negroponte.
Pero la renuncia de Goss también coincide con la remodelación llevada a cabo en el gabinete de la Casa Blanca.
Durante la rueda de prensa del viernes, Bush trató de vender su estrecha relación personal con Goss y le dio las gracias por los servicios prestados, su integridad y "sus sinceros consejos".
El presidente elogió también el plan quinquenal de Goss para aumentar el número de agentes y analistas de la CIA. Esto -dijo Bush-, "va a ayudar que este país sea una lugar más seguro y que gane la guerra contra el terrorismo".
Aparte de su carrera en la CIA y en la Cámara de Representantes, Goss tiene una granja ecológica de 575 acres en Virginia, donde cría ganado y cultiva productos biológicos.
DPA
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