| TRATADO DE LIBRE COMERCIO.
Creando beneficios mutuos entre Panamá y Costa Rica
Juan Ricardo Fernández R.
Panamá y Costa Rica son países vecinos y, más que vecinos, hermanos. Es inteligente aprovechar la proximidad para beneficiarse mutuamente y eso es posible cuando el comercio es libre. Un comercio libre significaría que los panameños podrían vender libremente a los costarricenses sus bienes y servicios, mientras que los panameños pueden beneficiarse a su vez de comprar aquello que les convenga a los ticos. Un tratado de libre comercio debe tener este objetivo.
Para que el TLC entre Panamá y Costa Rica genere mayor bienestar para ambos pueblos, las negociaciones se realizan considerando y reflejando los intereses de los consumidores de los dos países.
Porque todos los ciudadanos somos consumidores. Esto significaría revolucionar la práctica tradicional de negociación comercial, que siempre se ha basado en listas de exclusión y se ha asociado a la perniciosa práctica de condicionar la apertura local de algún sector nacional a la apertura de algún otro del país vecino. Con esta política, se satisfacían los intereses comerciales de algunos productores privilegiados de cada país y se excluían los intereses de los consumidores.
Por ejemplo, en la negociación de este TLC se corre el peligro de que el gobierno de Costa Rica paradójicamente castigue a los costarricenses negándoles la apertura del mercado de servicios financieros panameños, al condicionarla a la situación del mercado de lácteos en Panamá.
El castigo a los costarricenses se produciría para defender las ventajas de una empresa en particular que prácticamente controla ese mercado en Costa Rica.
Los costarricenses se verían privados de estos servicios y los panameños de la oportunidad de venderlos.
Este tipo de negociación de un TLC que denunciamos es mercantilista y empobrecedor, en realidad ajeno a la ley de la justicia. ¿Por qué entonces los gobiernos toman decisiones tan ilógicas? Porque el Estado cede ante determinados grupos de presión, cuyos intereses no están en línea con el resto de la sociedad. se envía la señal de que los productores deben generar ganancias mediante el proceso político (presión o compadrazgo político), que conduce a privilegios y mercados cautivos o poco competitivos.
Las ganancias de unos pocos se convierten en pérdidas para el resto de la sociedad. Todo ello es impropio e inaceptable, insolidario y antieconómico.
La Asociación de Consumidores Libres en Costa Rica está proponiendo que en el TLC se negocie una apertura total y rápida de todos los bienes y servicios provenientes de Panamá. Cuando hay apertura real, los empresarios "de verdad" deben generar sus ganancias mediante el proceso de mercado (mercados abiertos y competitivos), innovando productos y técnicas de producción y comercialización, arriesgando su capital, procurando constantemente reducir costos y compitiendo con otros para conquistar a los consumidores. Es en el proceso de mercado donde se alcanza el mayor bienestar para la mayor cantidad de personas. De aprobarse la propuesta de los Consumidores Libres, los costarricenses y los panameños podrán beneficiarse mutuamente a través de libre comercio, generando bienestar para todos.
El autor es presidente de la Asociación de Consumidores Libres de Costa Rica
Además en opinión
• Ampliación del Canal: ¿negocio estatal o lucro privado?: Xavier Sáez-Llorens • Creando beneficios mutuos entre Panamá y Costa Rica: Juan Ricardo Fernández R. • Filipinas, país del ‘cha-cha’: Betty Brannan Jaén • ¿Y qué del problema energético?: Carlos Penna Franco • En defensa del espacio público: Carlos Alvarado
|