Portada | Clasificados | Foros | Ediciones anteriores | Archivo | Contáctenos
  EL IMPRESO  
Hoy por hoy  
 
   
  Opinión  
  Perspectiva  
  Deportes  
  Mundo  
  Economía y Negocios  
  Vivir +  
  Reseña  
  Sociales  
  Horóscopo  
  Mosaico  
     
  SUPLEMENTOS  
  Ellas Virtual  
  Martes Financiero  
  Aprendo Web  
  Reseña Empresarial  
Pulso de la Nación
  SERVICIOS  
Titulares por
e-mail
Columnistas
Guía del sitio
Tarifas
¿Quiénes somos?
Contáctenos
  TIEMPO LIBRE  
Turismo
De interés
Cartelera de cines
De noche
 
  PÁGINA DEL LECTOR  
Porque nuestros lectores sí cuentan
  CANALES  
Salud
Psicología
Psicología sexual
Bebés
Hogar
Mascotas
Tecnología
Cine
Libros
Farándula
Discos
Reportaje especial
Panamá, domingo 7 de mayo de 2006
 

CORRUPCIÓN.

Filipinas, país del ‘cha-cha’

672112Betty Brannan Jaén

laprensadc@aol.com

Washington, D.C. -Manila, Filipinas fue la última escala en la gira por Asia que hice en las últimas dos semanas. Allí entrevisté al embajador y cónsul, Juan Felipe Pitty, entrevista que debe salir publicada en los próximos días.

Pero aparte de los asuntos diplomáticos, lo que vi en Filipinas fue hondamente preocupante. Hubo una época, a finales de los años 80, en que yo veía a Filipinas como un modelo para Panamá, un país que con su "revolución amarilla" de people power [el poder del pueblo] había logrado derrocar pacíficamente al odiado dictador Ferdinand Marcos, en 1986. Inspirados en el ejemplo filipino, los panameños intentamos lo mismo con una "revolución blanca" en 1989, pero Manuel Antonio Noriega resultó ser un dictador menos honorable que Marcos. El desenlace panameño lo conocemos todos.

En los primeros años de los 90, escribí varias veces de los paralelos entre Filipinas y Panamá, vigilando cómo Filipinas encaraba la retirada estadounidense de las bases militares allá y observando que Filipinas nos llevaba tres años de delantera en el sendero hacia plena democracia. Ingenuamente, yo sentía optimismo de que la caída de Marcos y la presidencia de Corazón Aquino prometían un futuro de democracia y buen gobierno para el pueblo filipino.

Tristemente, este viaje a Filipinas -mi primero- destruyó esa ilusión por completo. Todo lo que vi allí apunta hacia la conclusión de que el país está en terrible situación, plagado de corrupción y al borde de una nueva dictadura. Si las cosas en Panamá están mal, en Filipinas están mucho peores.

Un dato en particular ilustra cómo Filipinas se ha quedado muy atrás comparado con Panamá: en el más reciente informe de Transparencia Internacional (2005) sobre la corrupción que se percibe en distintos países, suficientemente bochornoso es que Panamá ocupe el lugar 65 entre los países listados, pero Filipinas sale mucho peor, en el puesto 117.

Mirando las cifras de Transparencia - donde 10 es la mejor nota (país perfectamente limpio) y cero la peor (podrido en corrupción)- Islandia tiene la mejor nota del planeta (9.7), Estados Unidos está en el lugar 17 con nota de 7.6, Costa Rica ocupa el puesto 51 con nota de 4.2, Panamá empata para el puesto 65 con nota de 3.5, y Filipinas queda mucho más atrás con nota de 2.5, no muy lejos de los países con peor fama de corrupción: Bangladesh y Chad, con notas de 1.7.

Es que la corrupción en Filipinas, me dijeron por todas partes, es parte integral del sistema de gobierno, y esto no cambió al caerse Marcos. El último presidente, Joseph Estrada, fue destituido por corrupción y lleva cinco años de estar encarcelado y bajo juicio, pero el pueblo filipino considera que todo esto es puro show. Estrada fue reemplazado por la presidenta actual, Gloria Macapagal Arroyo, de quien me hablaron horrores. Ella -a criterio de las personas con quienes hablé- es una corrupta que se "reeligió" con trampa en 2004, ha declarado un supuesto estado de emergencia que le da poderes casi dictatoriales, y está tratando de cambiar la constitución para perpetuarse en el poder. Los medios han bautizado la reforma constitucional de "cha-cha" [abreviación de charter change] y las consignas "anti cha-cha" están por todas partes. Además, acusan a Arroyo de atropellar la libertad de expresión con medidas como "CPR" [Calibrated Preemptive Response] que más o menos prohíbe que la oposición organice manifestaciones públicas. Defensores de la libertad de expresión señalan que Filipinas es el segundo país más peligroso del mundo para periodistas, superado solo por Irak. Desde que Arroyo asumió la presidencia, 39 periodistas filipinos han muerto por asesinato, denunció esta semana la Unión Nacional de Periodistas Filipinos.

En todas partes en Filipinas palpé el repudio que los filipinos sienten por la presidenta Arroyo, pero ella tiene unos defensores más poderosos que el pueblo filipino. Ella ha sido muy hábil en ganarse el apoyo del aparato militar filipino -los filipinos con quienes hablé no podían creer que Panamá haya eliminado su ejército- y ella cuenta con el apoyo de Washington, que ha restablecido fuertes lazos militares con Filipinas. Es revelador que cuando el presidente de China Popular, Hu Jintao, estuvo en Washington la semana pasada, solo lo invitaron a almorzar; pero cuando Arroyo estuvo en Washington en 2003, la Casa Blanca le hizo una "cena de gala" con todos los golpes.

Con esa clase de apoyo, Arroyo no necesita que su pueblo la quiera.

La autora es corresponsal de La Prensa

Además en opinión

Ampliación del Canal: ¿negocio estatal o lucro privado?: Xavier Sáez-Llorens
Creando beneficios mutuos entre Panamá y Costa Rica: Juan Ricardo Fernández R.
Filipinas, país del ‘cha-cha’: Betty Brannan Jaén  
¿Y qué del problema energético?: Carlos Penna Franco
En defensa del espacio público: Carlos Alvarado



 
 
 
 
    BUSCADOR  
Google
Web
prensa.com
 
© 2006. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
Advertencia: Todo el contenido de www.prensa.com pertenece a Corporación La Prensa S.A. Razón por la cual, el material publicado no se puede reproducir, copiar o transmitir sin previa autorización por escrito de Corporación La Prensa S.A.
Le agradecemos su cooperación y sugerencias a internet@prensa.com y Servicio al Cliente.
En caso de necesitar mayor información accese a nuestra biblioteca digital o llámenos al 222-1222.
Corporación La Prensa: (507)222-1222 | prensa.com: 323-7292 / 323-7338
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá