| literatura.
‘El poder de los Círculos de Lectores’
Lourdes Silva de Martínez
Una sabia medida en la vida es conocer, analizar, mejorar y promover las iniciativas y acciones que han sido exitosas por parte de personas o grupo de personas.
Este es el caso de los Círculos de Lectura, que atinadamente, panameños amantes de las letras decidieron crear como una alternativa para reunirse, disfrutar, compartir y crecer a partir de la lectura de una obra literaria.
Por los resultados favorables e impacto en grupos de adultos de todas las edades, en particular de jóvenes, nos llamó poderosamente la atención esta atracción singular, ya que para todos era conocido el hecho de que, a la mayoría de los panameños, no les gustaba leer.
Intercambiamos ideas, los vimos actuar, le dieron su testimonio a docentes, bibliotecarios y a otros profesionales con el fin de mostrarles una experiencia de lectura diferente que bien valía la pena emular.
Los Círculos de Lectura, generalmente, están constituidos por individuos que ya tienen la afición por esta importante actividad. Son creados para atraer a niños, jóvenes y adultos, que estando alfabetizados, no acostumbran a leer. Es una práctica voluntaria por parte de sus miembros. Se realiza bajo la coordinación de un "acompañante", quien logra aglutinar a un grupo de personas para compartir, opinar, criticar, juzgar y recrearse a partir de diversos textos leídos.
Decidimos que los Círculos de Lectores podían ser una actividad que si se planteaba como una alternativa diferente, voluntaria y atractiva, constituiría una forma eficiente para hacer que los estudiantes panameños vieran en la lectura, una actividad divertida y enriquecedora. Debía desarrollarse como un llamado a la diversión, al entretenimiento, a la actividad dinámica, con una aureola de esparcimiento y de fiesta en atención a la idiosincrasia de nuestra gente.
La Asociación Panameña de Lectura y el Programa Aprendo del diario La Prensa elaboraron una guía que serviría como un instrumento para impulsar, orientar y apoyar a docentes, a profesionales de todos los campos y al panameño común. Así dispondrán de un documento flexible para organizar grupos de lectores y aportar eficientemente al acercamiento, al despertar afectivo del gusto por la lectura, al margen de la obligatoriedad y tratamiento regular del aula de clases.
La autora es miembro de la Asociación Panameña de Lectura
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